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Navidad venezolana bajo la ‘tormenta’ de la dolarización

 

Ya no extraña ver en las billeteras de muchos venezolanos mayor cantidad de dólares en efectivo que de bolívares soberanos. La moneda nacional ha cedido ante una “dolarización” de facto, producto de la feroz devaluación del cono monetario venezolano, bajo acecho hiperinflacionario.

En un mercado abierto a la cotización de bienes y servicios en moneda extranjera, el menudeo en “verdes” cobró fuerza para el mercado navideño.

La venta al por menor de artículos de todo tipo marcan su precio con símbolo ajeno al bolívar. Es más común verlo en alimentos y productos de higiene personal, que abarcan casi toda la demanda en la actualidad.

A estos les siguen los servicios ofrecidos en dólares. No solo las consultas médicas se dejaron de cotizar en bolívares, también las vacunas, medicamentos y tratamientos. Igualmente las reparaciones de equipos y las motrices, los honorarios de abogados, y cuanto quepa en la imaginación.

Y, aunque en tercer lugar, no escapan los menos consumidos partes automotrices, textiles y electrodomésticos. En un “remate” de ofertas en una zapatería en un centro comercial de Maracaibo, la gente se aglutinó. Pares de zapatos cerca de su alcance hizo a más de uno querer llevárselos. La caja registradora se llenó de muchos “verdes” que clientes iban pagaando, pero ni un bolívar llegó.

Y es que ya poco espacio hay para escogencia. Tiempo atrás, se veía mayormente montos expresados en bolívares soberanos como resultado del equivalente al precio en dólar negro, ahora los precios se expresan en esa divisa y se cancelan con su cono monetario.

“¿Cuánto cuesta ese champú?”, fue una inocente pregunta que hizo Elsa Matos en un minimarket. La respuesta, la dejó atónita: “Diez dólares, señora”.

El mercado paralelo no para de expandirse y su vigencia sigue intacta, frente a un Dicom que no termina de “cuajar”. Aunque por esa vía hay espacio para transacciones para entes jurídicos pero también para personas naturales, las tasas no llaman la atención.

En contraste, el paralelo sigue imparable. Prueba de ello es que para el primero de diciembre, su costo volvió a duplicarse en un mes. Cerró noviembre en BsS 499,79 desde los BsS 241,57 con que cerró octubre, según los indicadores de ese mercado.

Ya en octubre el dólar no oficial se había disparado en 109,4% y en noviembre repitió el comportamiento con 106,9% para ubicarse casi en BsS 500. Actualmente ha escalado aceleradamente y ya ronda los BsS 700, en medio de la devaluación del bolívar de 43,3% implícita con el ajuste del valor del petro a BsS 9.000, que llevó la tasa Dicom (oficial) a avanzar 134,2% desde los BsS 64,75 del cierre de octubre, en contraste con 106,9% en el mercado negro, que mueve las mayores transacciones.

Proyecciones de la firma Aristimuño Herrera & Asociados ubican en BsS 1.160 el precio del dólar al cerrar el año.

Asdrúbal Oliveros, economista y director de la firma Ecoanalítica, sostuvo que este fenómeno es “una consecuencia natural de un proceso hiperinflacionario”, puesto que los ciudadanos al ver que su moneda va perdiendo valor a un ritmo muy acelerado, “se refugian en otra moneda que pueda conservar valor”, y agregó que en este caso se trata del dólar como predominante, aunque otros emplean también el peso colombiano, el oro, o cualquier otro activo que sea capaz de mantener su valor.

“El menudeo es una dolarización de facto en la economía venezolana, que viene creciendo a pasos agigantados y que cada vez va a ser más frecuente. Cuando los gobiernos no atacan la hiperinflación lo que termina ocurriendo es que la sociedad para protegerse asume otra moneda aunque el Gobierno no lo decrete”, analizó Oliveros. El especialista apuntó que Venezuela “va a un proceso muy acelerado de una dolarización de facto, que hace que el bolívar vaya perdiendo relevancia en las transacciones diarias”.

En esto coincide el también economista y profesor de la facultad de Economía de la Universidad Central de Venezuela (UCV), Andrés Santeliz: “Está ocurriendo el fenómeno característico hoy en día en la economía venezolana hiperinflacionaria. Esto significa que los precios están dominados por las expectativas y estas son hacia el alza. Ya nadie piensa si sube 5 o 20% sino el número que se le ocurra. Cuando la gente comienza a trabajar de esta manera, una de las formas de protegerse es salirse del sistema monetario formal, usando otra moneda o activos”.

En este contexto, Santeliz explicó que “la gente lleva a la economía a dolarizarse, a tomar los precios formados en dólares” y resaltó otro escenario: “Hay un deterioro del bolívar frente al dólar y viceversa, y es lo que lleva partida a que la gente se dolarice. El problema fundamental es hiperinflación. Esto va a seguir, mientras estamos dominados por la expectativa de precios”, sentenció.

Por su parte, Leonardo Buniak, economista y analista de riesgo bancario, explicó que los agentes económicos “comienzan a exigir la remuneración y el pago de servicio de todo tipo de naturaleza” en dólares y que cuando eso ocurre, “se está dolarizando informalmente la economía por la demanda”, mientras que aún no sucede por el lado de la oferta, con una oficialización del Banco Central de Venezuela.

Aseguró que hay una marcada presión en el mercado cambiario, debida a que los ciudadanos “no quieren bolívares soberanos, no quieren al Petro y demandan moneda dura, otras criptodivisas. Rechazan demandar con fines transaccionales, preventivos, especulativos, el signo monetario nacional.

Buniak puntualizó que los venezolanos se dan cuenta del “desfase para superar la distorsiones económicas de corto plazo”, en medio del deterioro de la economía, y que el Gobierno no tiene instrumentos ni deseo de poder corregir los desequilibrios macroeconómicos, por lo que se ven obligados a “descontar anticipadamente los efectos previsibles de un fracaso en la economía”.

Fuente: Panorama 

 

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