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Omar Barboza confía en que la gestión de la UE facilitará una salida a la crisis

El presidente saliente del Poder Legislativo de Venezuela considera que el país debe desconocer la “usurpación de la presidencia” en la que pretende incurrir Nicolás Maduro después del 10E. Sostiene que la salida a la crisis institucional debe ser a la vez jurídica y realista, pero en ningún caso plantearse fuera de la Constitución. Resaltó el rol del Frente Amplio en la construcción de una unidad superior.

Por Maru Morales P. 

El martes 11 de diciembre cerró el segundo período ordinario de sesiones de la Asamblea Nacional, en su tercer año de gestión en manos de la oposición. Dos días después, el presidente del Poder Legislativo, Omar Barboza (UNT-Zulia), concedió una entrevista exclusiva a Crónica.Uno en la que expuso sus opiniones sobre los temas de interés nacional y defendió los resultados de su gestión.

La víspera de la conversación, Barboza participó en una reunión a puerta cerrada de los delegados sectoriales y regionales del Frente Amplio Venezuela Libre, en la que se discutieron propuestas para encarar el 10 de enero de 2019, fecha en la que constitucionalmente corresponde asumir el gobierno a un presidente electo. Pero que dado el desconocimiento de la Asamblea Nacional, de una parte importante de la comunidad internacional y de 55% de la población que no participó el 20M, convierten a la inminente fecha en un enigma.

Aunque en el encuentro no se acordó una línea estratégica definitiva de cara al 10 de enero, se escucharon propuestas: “Se señalaron iniciativas sobre cómo comportarse frente a ese hecho, tanto en el plano nacional como internacional. El lineamiento es concientizar a la población de que no hay presidente electo y que tenemos que buscar una solución política que legitime a los poderes públicos en el país, empezando por el Ejecutivo. Llegamos al 10 de enero sin presidente electo y que el país debe desconocer la usurpación del señor Maduro en caso de pretender continuar en el poder sin haber sido electo en unas elecciones democráticas”.

¿Qué cree usted que debería hacer la Asamblea Nacional a partir del 10E?

–Hemos hecho un gran esfuerzo por preservar a la Asamblea Nacional como el único poder legítimo que le queda a Venezuela y como el único poder con capacidad para legitimar un proceso de transición para restablecer la democracia en Venezuela. La AN debe cumplir con sus atribuciones constitucionales y tomar sus decisiones no solo con base en la Constitución sino respetando la realidad política: en Venezuela no hay Estado de derecho. Si buscamos soluciones jurídicas que no tomen en cuenta esa realidad, pueden ser decisiones muy justas pero cuestionable ejecución. Eso es algo que deberá juzgar siempre la AN. No tengo duda que la Asamblea va continuar la consulta con todos los sectores nacionales e internacionales para cumplir el rol que le corresponde que es ser la promotora y legitimadora de una transición que conduzca a Venezuela a la democracia.

¿Considera viables escenarios como la creación de una junta de gobierno o que sea el presidente de la AN quien asuma de forma temporal la presidencia de la república, ante la tesis de la ausencia de presidente electo?

–Confiamos en la consecución de una solución política con asistencia de la comunidad internacional. La Unión Europea ha creado un Grupo de Contacto para ver si es posible crear las condiciones que permitan un acuerdo para restablecer la democracia. En ese caso habría que tratar de darle base jurídica a ese acuerdo. Ese sería el escenario óptimo porque permitiría una transición pacífica. Cualquier otra vía va a depender de las realidades fácticas. No sabemos si toda la Fuerza Armada va a respaldar y a reconocer a Maduro como comandante en jefe después del 10E, cuando el Plan República fue el primer testigo de que el 20 de mayo aquí no se dio una elección libre ni transparente. Por otro lado, la Constitución se refiere a la ausencia del presidente electo antes de la toma de posesión; este caso es diferente porque no hay presidente electo, aunque algunos intérpretes lo asimilan y sostienen que debe encargarse el presidente de la AN. Yo pienso que al país hay que darle soluciones realistas en vez de seguir creando expectativas que se convierten en nuevas frustraciones. Predecir cuál va a ser la fórmula es riesgoso pero hay que buscar una fórmula pacífica. La AN debe mantenerse siempre en el marco constitucional. Nosotros somos un cuerpo legislador. No somos una fuerza armada ni una brigada de choque. A mucha gente le gustaría que fuéramos y sacáramos a Maduro de Miraflores, pero esa no es la función de la AN. Nuestra función es conducir hacia una salida de manera responsable.

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¿Este Grupo de Contacto que está conformando la UE se ha comunicado con usted o con la Asamblea Nacional como parte de sus gestiones?

–De los pocos viajes que hice como presidente de la AN, uno fue a la UE para entrevistarnos con la jefa de la diplomacia europea, Federica Mogherini. Desde ahí hemos tenido comunicación permanente a través de la embajada. Ellos están haciendo un gran esfuerzo. Su función es tratar de buscar puntos de aproximación entre las partes para que la solución política se dé por la vía pacífica. Igual con el Vaticano a donde también fuimos y nos reunimos con el Secretario de Estado, Pietro Parolín. Son factores importantes que juegan a favor de una solución política. Son personas neutrales que no actúan para defender a la oposición o al gobierno, sino para defender la vigencia de los valores y reglas de la democracia, de las que el gobierno se deslindó hace mucho tiempo.

Luego del impase suscitado entre la AN y Luis Almagro a raíz de una decisión de los magistrados en el exilio, hemos visto que la AN ha volteado su búsqueda de apoyo hacia la UE ¿Qué rol debe tener la OEA y el secretario general Luis Almagro este año en el conflicto venezolano?

–Esa diferencia que tuvimos con el secretario general Almagro de ninguna manera niega sus méritos y su trabajo en función del restablecimiento de la democracia en Venezuela, lo cual reconocemos sin reserva. Cuando hablamos de la UE, lo hacemos porque lamentablemente en la OEA un grupo de países, por razones ideológicas o económicas, no ha permitido que se den las decisiones que el propio Almagro ha impulsado, pero eso no le quita el papel muy importante que debe jugar la OEA y su secretario general en este proceso. Contamos con ellos, contamos con el Grupo de Lima. Los mencionamos menos porque los contamos como que ya están de este lado. En cambio, la UE representa el avance de la civilización desde el punto de vista defensa de la libertad de pensamiento y de los derechos humanos y está menos vinculada a intereses locales o regionales.

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¿La UE puede ser más imparcial frente a Venezuela?

–Es más imparcial. Su actuación está más ligada a la obligación que sienten de defender los derechos humanos y los valores democráticos. Nadie puede pensar que la señora Mogherini es de oposición o es equis. Ella no actúa por su cuenta. Cuando declara, es la opinión de 28 cancilleres, ahora 27 si sale Inglaterra, pero es una opinión de mucho peso moral, político, ético, histórico y cultural. No pueden hacer como hacen con Estados Unidos que plantean el choque ideológico entre la izquierda y el imperialismo. Mogherini, según la información que yo tengo, es de la izquierda italiana, pero ella no actúa como una persona de izquierda o derecha sino como una persona que defiende los valores de la civilización.

Ahora que usted menciona la vinculación ideológica de Mogherini, mucho se ha especulado sobre la imparcialidad de la Alta Comisionada de DDHH de la ONU, Michelle Bachelet, frente al caso venezolano, tomando en cuenta su raíz de izquierda ¿Qué opina usted al respecto?

–Creo sinceramente que el gobierno invitó a Bachelet como una apariencia y que va a poner trabas para que no venga. Pero estoy seguro de que si ella puede venir, va a cumplir objetivamente con su papel. Ella tiene una trayectoria que la hace confiable para eso. Ella misma y su familia fueron víctimas de la dictadura en Chile y por eso toda la vida ha sido una defensora de los Derechos Humanos y eso le ha dado las credenciales tiene. más ella no actúa personalmente sino que actúa en relación con un equipo de expertos que conoce muy bien la situación venezolana. Yo conozco al menos 9 informes de esa oficina denunciando la violación de los Derechos Humanos en Venezuela. Lo que dudo es que el gobierno le dé la libertad plena para que ella y su equipo puedan verificar in situ la masiva violación de Derechos Humanos que ocurre en Venezuela. Esperamos que pueda venir con toda libertad para ver todo lo que debería ver y formarse un juicio objetivo de lo que ocurre aquí.

En busca de la unidad perdida

 

Barboza resalta el valor de la unidad superior de la oposición para lograr salir de la crisis. Foto Luis Morillo

El Frente Amplio Venezuela Libre nació en paralelo a la desintegración de la Mesa de la Unidad Democrática. Barboza reconoce ambos fenómenos y señala que el primero ha venido a llenar el vacío que dejó la segunda: trabajar para construir una unidad superior de quienes quieren un cambio.

Esa unidad superior la puede representar en este momento el Frente porque ahí no solo están los partidos políticos, está la sociedad civil y muchos sectores que no tienen nada que ver con política. Las universidades, Fedecámaras, sindicatos, ONG de Derechos Humanos y democracia, las iglesias. Además, el Frente puede ser un buen espacio para que las diferencias de enfoque que puedan surgir entre los actores pasen a segundo plano en relación a los grandes objetivos del país. El Frente ha hecho un gran trabajo, espontáneo, con recursos propios”.

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¿Qué puede hacer la AN para apuntalar ese trabajo?

–La cooperación de la AN que coincide con esos objetivos y va a ser permanente. En la reunión del 12 de diciembre hubo gran participación de los diputados de la AN y se discutió sobre la coordinación de acciones conjuntas. Esa alianza entre la AN y el Frente debe continuar porque es una manera de poder hablar con una muy buena representación de la sociedad venezolana que participa en el Frente.

La invitación a crear un Movimiento de Unidad Nacional que suscribieron más de 60 diputados y que se divulgó el 12 de diciembre ¿forma parte de esta cooperación o es un trabajo paralelo al Frente?

–Conozco el documento y me parece que es lo mismo de lo que estamos hablando. El diputado Luis Florido planteó una serie de iniciativas que compartimos y está inscrito en este esfuerzo. Pienso que el Frente puede ser una de las mejores vías para que eso se desarrolle.

Llamó la atención que un diputado de Vente Venezuela, José Luis Pirela, firmó el manifiesto, pese a que la fracción 16J se ha esforzado por marcar distancia de las decisiones de la oposición. ¿Este Movimiento de Unidad podría ser un espacio para lograr acercamientos sobre la base de las coincidencias?

–Hay una percepción de los desacuerdos muy extrema en relación con la realidad. Si usted estudia el Acuerdo que aprobamos el 13 de noviembre que fija una estrategia común internacional de la Asamblea, a pesar de que 16J y la Causa R salvaron el voto porque alegaron no haber sido consultados, lo que está allí lo comparten ellos y eso termina con las supuestas diferencias de la oposición ¿Cuáles son las diferencias de la oposición? Participar o no participar. Dialogar o no dialogar. Lo que está planteado en el Acuerdo responde también a lo que busca el Grupo de Contacto de la UE. Nosotros creemos que no hay condiciones para un diálogo directo entre la oposición y el gobierno porque no confiamos en la palabra del gobierno y hemos comprobado que el gobierno usa el diálogo para ganar tiempo y continuar en el poder sin hacer concesiones de fondo. La estrategia es que la comunidad internacional cree condiciones para garantizar que si se vuelve a producir un diálogo sea sobre bases serias y con garantía de cumplimiento. Que ese diálogo incluya la realización de elecciones libres. Si el diálogo que plantea el Acuerdo, con participación de la comunidad internacional y con esos fines se llega a dar, yo estoy seguro que ningún sector de la oposición va a tener diferencias. En ese mismo documento se plantea la realización de unas elecciones libres, con un nuevo CNE, con observación internacional. Si eso se da, la oposición hace sus primarias, estoy seguro que ningún sector va a estar en desacuerdo con participar en unas elecciones de verdad. Ese Acuerdo solventa las diferencias estratégicas de los diferentes grupos de la oposición.

 

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