Inicio > El pizarrón de Fran > El pizarrón Opinión > Maryclen Stelling: El arrase

Maryclen Stelling: El arrase

 

A una semana de su realización, curiosamente las elecciones municipales del 9D que inicialmente despertaron importante interés informativo y analítico, pierden noticiabilidad y, cual muerte súbita, desaparecen de medios y redes.

La antesala a tales comicios se caracterizó por una débil campaña electoral enmarcada en un clima político herido por la crisis económica, hiperinflación galopante y graves denuncias de corrupción, más un ambiente de incertidumbre y escepticismo. Caldo de cultivo para un apoliticismo que incidiría en la jornada electoral, afectada por el desinterés, debilitamiento de militancias, retirada de apoyos y, desde diferentes espacios políticos, una fuerte crítica moral e intelectual. Y, de allí, el ambiente de dudas en cuanto a si los niveles de participación/abstención se mantendrían o no dentro de los límites históricos; y, como ello, afectaría la legitimidad del proceso y de las nuevas autoridades locales.

Desde el sector oficial se interpretaron los resultados como un arrase del Psuv, que se entiende como “triunfar con rotundidad”.

Desde la oposición, voces acusadoras denunciaron que la escasa movilización oficial era inducida, con la intención de que el gobierno hiciera “tabula rasa”. En esa línea se intentó posicionar la tesis de la política de “tierra arrasada”, que supuestamente aplicaría el Gobierno. Táctica que consiste en destruir absolutamente todo lo que pueda ser de utilidad al enemigo cuando una fuerza avanza o se retira de un territorio, en este caso el terreno electoral. Paralelamente, la oposición fracturada, débil y dividida -se debatía, con algunas excepciones- entre participar o abstenerse. Se impuso la abstención erróneamente entendida como una voz de protesta o como un mensaje “del pueblo venezolano”, suerte de abandono del terreno electoral, donde se libraba la confrontación de cierre del 2108. Entendemos esta estrategia como una suerte de “autoarrase” o “autosuicidio” de la oposición actual, que abre las puertas para que surja una nueva oposición, que se inserte en el juego democrático como el país requiere y demanda. Recordemos que el derecho a la oposición es un rasgo constitutivo de la democracia. Derecho que se hizo realidad una vez reconocida la legitimidad del disenso.

El consenso, producto del diálogo y el convencimiento entre interlocutores políticos, tiene en el disenso su contraparte. En el caso contrario la democracia se verá arrasada.

@maryclens

 

Te puede interesar

Cargando...
Compartir

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Traducción »