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Cesáreo Espinal Vásquez: Carúpano de mis recuerdos

 

Oculto entre follajes  de amor y constancia

Carúpano, tierra de hermanos en el cobijo de la esperanza, fundada por el Obispo Damián López de Haro el 23 de diciembre de 1647 y en su 371 aniversario no dejo de recordar con el alma y sentimientos profundos  donde vi la luz de mi existencia, la tierra de mar abierto del amor y la constancia, “puerto oculto entre follajes”. Carúpano, abrazo fraterno de  optimismo, ayer, su tranvía, el cable submarino, los vapores en el puerto, el funicular, de sus artesanías, industrias y comercio de exportación y lo que hoy se convive ante las adversidades pero siempre en el horizonte promisor que nos devolverá Santa Rosa de Lima, Santa Catalina de Siena, Santa Teresa y el padre Dios todo poderoso, de ese don de gente sin exclusiones con ahínco para el trabajo y en la alegría de los aguinaldos, del carnaval internacional, siempre de brazos abiertos a nuestros hermanos de Córcega, Italia, del medio y lejano oriente, de Alemania y de todas partes del mundo, porque en Carúpano, nunca se ha usado la palabra extranjero sino con manos amigas en el camino de la vida. Ciudad que ha dado lumbre de honor a generaciones orgullosas y de familias que se radicaron en esa tierra, como dice mi distinguida amiga Elisa Arráiz Lucca “Te pienso en el puerto”, para eternamente recordar aquellos sus hijos que convivieron y conviven en sus descendientes carupaneros de corazón y amor: Orsini, Lucca, Venturini, Mussa, Cervoni (corsos, mi bisabuela materna Eliana Vásquez Cervoni); Levy, Muzzioti, Blasini, Benedetti, Boschetti, Otaola, Benacerah, Font, Michelli, Arveloa, Saleh, Dautan, Guiliani, Angrisano, Buloz, Prosperi, Cerisola, Narciso, Tatá, Angeli, Kramer, Montagioni, Bertoncini, Paván, Fejure, Nasin, Bianchi, Santelli, Franceschi, Sujú, Tang, Kassisi, Saladino, Merle y tantos otros apellidos  que adoptaron a Carúpano. Dignos ejemplos de amor, de trabajo y de familia, que algún día, allá en el cerro del faro, se deberá erigir  un monumento para el recuerdo permanente de esos carupaneros de otras tierras que también fueron sus fundadores. Pero hoy, dónde está Carúpano de ayer?. Sin aeropuerto, cuando llegaban hasta cinco vuelos diarios, hoy sin agua potable y luz permanente, sin comida, sin medicina, sin trabajo, con inseguridad, drogas, desorden e irrespeto. Que falta hace el abrazo fraterno de aquellos tiempos donde nos llamábamos “primos”, saboreábamos el esnobol, las empanadas de cazón y de chorizo, el ron de ponsigué en diciembre, los pasteles, el consomé de chipichipi y toda esa gastronomía carupanera y además con el orgullo de nuestro Cristóbal Colón,  unidos por vínculos genéticos, de amistad y amor, pero aún es tiempo para  su rescate en la constancia y el amor, aplaudiendo las excelentes actividades de cultura en  su Museo Histórico, del recuerdo a Andrés Mata, de Luis Mariano y  “volveremos empezar”. Carúpano de mis recuerdos.

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