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Luis Fuenmayor Toro: El programa económico del gobierno

 

Toco de nuevo este tema, pues la cuestión económica es la que desespera a los venezolanos y la causa principal del mayoritario rechazo al régimen de Maduro. Los discursos oficiales pueden decir lo que sea, presentar una realidad inexistente, mentir sobre lo que sucede, manipular en forma cínica, pero la realidad los mata antes incluso de ser pronunciados. Recuerdo la afirmación de Jorge Rodríguez, al inicio del entonces presentado como gran programa económico, producto de unas mentes geniales: tendremos “déficit fiscal cero”. No miento. Eso dijo en aquella ocasión y eso repitió muchas veces durante las primeras semanas de instrumentación de unas medidas, que distaban mucho de ser un programa coherente, pero a las que muchos le dieron el beneficio de la duda.

Cuando le oí aquella afirmación, inmediatamente me vino a la mente que no existía en el mundo ningún gobierno, que trabajara bajo la premisa de “déficit fiscal cero”, por lo que o no sabía lo que estaba diciendo o recurría  a una exageración pedagógica o peor: demagógica. Además, era evidente que un gobierno, que lo único que sabe hacer es imprimir dinero inorgánico, no podía de la noche a la mañana convertirse en un régimen que generara un déficit fiscal bajo. ¿Cómo iba a pagar los incrementos salariales? ¿De dónde iba a salir la riqueza necesaria para mejorar las condiciones de vida de la población? ¿De la nada? ¿De las promesas gubernamentales? ¿De los deseos? En este sentido, el pueblo venezolano sabe mucho más que los funcionarios del gobierno: los deseos no empreñan.

De allí en adelante todo era previsible, aunque nos cuidamos de dictarle sentencia de muerte al producto de la genialidad presidencial, por aquello de no ir en los análisis y conclusiones más allá de lo que permitan las circunstancias. Las visiones, ilusiones y alucinaciones sobre el futuro se las dejo a las pitonisas (y pitonizos, según la neo lengua chavecista, tan impropia como sus medidas económicas). Pero ya es más que claro el total fracaso del programa económico por demás inexistente como tal. El bolívar soberano demostró ser más débil que el bolívar fuerte, que ya es decir bastante. Su anclaje al inexistente petro no ha servido para nada. La derrota de las páginas todopoderosas como “Dólar Today” o “Monitor dólar ve” no sólo no ha ocurrido, sino que ambas en todo caso han derrotado al gobierno y demostrado que no sabe para dónde va en materia económica.

El dólar negro o paralelo va casi por 800 bolívares soberanos sin soberanía, lo que significa una devaluación de 1.333 por ciento, y el cambio controlado va por trescientos y tantos de los mismos bolívares, una devaluación del mayor del 500 por ciento. Éstas son realidades indiscutibles. No es ninguna página la que determina el precio en bolívares del dólar; las páginas informan sobre las cotizaciones que se dan en el mercado cambiario, en el cual influyen la ley de la oferta y la demanda y otra serie de factores de carácter especulativo, políticos y de otros tipos. El gobierno, sin embargo, y sus “brillantes” economistas se empeñan es achacar el caos cambiario a unas páginas, a las cuales han amenazado con derrotar en forma insistente desde hace mucho tiempo y nada… De ahí nuestra conclusión ya señalada.

La otra gran falsedad es que el anclaje del petro al precio del barril de petróleo generaría una estabilidad cambiaria, lo que daría una estabilidad a los salarios, pues los mismos son calculados con base en el famoso por ridículo petro. Hay algo que las mentes brillantes de los economistas del gobierno no podrán nunca explicar; podrán patalear y hundirse en su propio lodo, pero no explicar. Si el petro es igual al precio de un barril de petróleo y este precio se ha mantenido alrededor de los 60 dólares: ¿Cómo es que el salario mínimo, que equivale a medio petro, pasó de Bs.S 1.800 a Bs.S 4.500 sin que eso signifique una devaluación del bolívar soberano en relación con el dólar? Oí a Maduro decir la barbaridad de que el petro se revaluó, cosa falsa pues está anclado al precio del barril de petróleo. Lo cierto es que el bolívar soberano se devaluó en relación con el dólar y con el petro.

Si ahora tomamos las cifras de híper inflación, como indicador del éxito o fracaso del programa económico de Maduro, no podremos sino decir que el fracaso de las medidas económicas es totalmente armónico. Las cifras inflacionarias gigantescas continúan su vertiginoso ascenso sin pausa y con prisa. No ha habido ningún respiro en este sentido ni se vislumbra en el futuro. En relación con la escasez, el gobierno ha aminorado en algo su impacto en los sectores de las grandes ciudades que tiene como sus votantes, efectuando una distribución de mercaderías que los privilegia, pero esto no ha sido sino la demostración más de su inmenso fracaso. Recurre a promesas esperanzadoras que luego incumple con el mayor desparpajo y enfrenta violentamente las protestas de los sectores populares ante las carencias existentes y las promesas incumplidas.

Por último, el gobierno no ha sido capaz de completar sus anunciados cambios. El rechazo al programa es total y no se vislumbra por ninguna parte la posibilidad de que pueda aumentar su ingreso de divisas en el corto ni mediano plazo.

 

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