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Alfredo Salgado: Carta a Juan Guaidó

 

Apreciado amigo:

Aún no te llamo presidente, a pesar de que no tengo dudas de que eres el Presidente (e) de Venezuela. No lo hago, porque tengo que reconocer que estoy algo molesto contigo, porque a mi manera de ver, querido amigo, no estás captando a cabalidad la gravedad de la situación que tenemos los venezolanos. Con respeto comparto contigo, lo que considero es en este momento, la crisis venezolana en toda su dimensión:

Venezuela está desintegrada y cada uno de sus pedazos está en manos de los invasores cubanos, rusos, islámicos, de la guerrilla colombiana y chinos. Esas son fuerzas políticas y países, cuyos intereses y visiones están en contra de la visión que como nación occidental, cristiana, democrática, tenemos en nuestro país, rasgos que debemos promover y profundizar.

Nuestros enemigos, que no adversarios, son los gobiernos de Cuba, Rusia, Irán, el islamismo radical, la guerrilla colombiana, el narcotráfico internacional, pero también los corruptos venezolanos, cuyos movimientos y movidas, tú has investigado y documentado muy bien.

Nicolás Maduro y su banda, son un dato prescindible dentro de toda esta ecuación. Bien pueden salir de circulación Maduro, Cabello, o cualquiera de esos delincuentes, y todo quedaría igual, porque los ciudadanos venezolanos nos estamos enfrentando a un tejido nacional e internacional, a toda una arquitectura legal e institucional, con lazos y fuertes soportes ocultos, llamado el Socialismo del Siglo XXI.

Desde el 23 de enero, la verdad verdadera que uno levanta en los barrios y poblados, habla de al menos 200 muertos, varios cientos de detenidos y heridos, muchos de ellos niños y adolescentes, juzgados con presteza y enviados a las tumbas de las cárceles venezolanas.

El gobierno de los EE.UU., entendiendo a cabalidad la indecencia que clama a los cielos que implica todo lo que ha hecho el gobierno chavista en los últimos años, siendo testigo de la masacre que en estos momentos se están llevando a cabo a lo largo del país, la amenaza geopolítica en que se ha convertido el gobierno venezolano para Colombia, Brasil, Ecuador, Perú, el Caribe, y por supuesto su propio país, está adelantando toda una estrategia de intervención multilateral en Venezuela. Hay que apoyar y acelerar esa estrategia.

Poner el acento en la amnistía al criminal, el tender manos amigables al torturador, al espía extranjero que nos invade, ofrecerles la hospitalidad venezolana para que sigan jodiendo en nuestro país, te hace sospechoso amigo mío, de ingenuidad o de complicidad, de adelantar una estrategia cuyo resultado sería lavarle la mugrosa y sangrienta cara al chavismo, y por cierto, por esta misma vía, tenderle la cama para que termine siendo presidente de Venezuela, de acuerdo con la tramposa propuesta de la Unión Europea, Diosdado Cabello Rondón, quitando de en medio al patético e impresentable Nicolás Maduro.

El momento actual, el hoy, el ya, no es de pacifismos ni de apaciguamientos Ing. Guaidó. Es de decisiones radicales, profundas.

Es urgente detener la masacre que está llevando a cabo el chavismo en contra de los ciudadanos venezolanos, y por cierto con todo respeto, te pido que no utilices más la ridícula y miserable expresión “nuestro pueblo”.

Mientas el chavismo mata, es un contrasentido que nosotros hablemos de amnistía; mientras los espías cubanos masacran, torturan, manipulan, le dan soporte a Maduro, nosotros no debemos tenderle la mano amiga.

Es indispensable suspender ya la vigencia e implementación de la Ley de Amnistía, denunciar ante los organismos internacionales, la opinión pública mundial, ante toda la prensa internacional, los asesinatos, torturas, desmanes, detenciones, ejecuciones, sentencias, que en contra de los ciudadanos venezolanos, está ejecutando el régimen chavista.

Es urgente, una emergencia, solicitar ya la intervención extranjera en todas sus dimensiones y variadas formas, de Venezuela.

Se trata de salvar ya, vidas de niños, jóvenes, mujeres, hombres de bien, que lo único a que aspiran es a la restauración de la decencia y la cordura en Venezuela.

Hay que detener ya la masacre que están llevando a cabo en sus últimos intentos desesperados de conservar el poder y no terminar sus vidas enjaulados en alguna cárcel de los EE.UU., los jerarcas del chavismo gobernante.

La estatura de estadista, de presidente, no la da el acto administrativo constitucional de una muy legal juramentación. En estos momentos, esa estatura viene dada por comprender el trágico momento que vivimos y tomar las medidas adecuadas, oportunas, eficaces y eficientes, que acaben de dar al traste con la pesadilla chavista que ha anulado la vida de los ciudadanos venezolanos.

Adquirir la estatura de líder la nación, pasa por comprender la ventana de oportunidades que representa el tejido de alianzas y de apoyos internacionales que están a la disposición de los venezolanos.

No es tiempo de pacifismos vacíos. Es un tiempo grave, trágico, y así debes comprenderlo Juan. Estás a las puertas de la historia, pero también de la justicia por la que claman los miles de torturados, asesinados, desaparecidos, sepultados por el chavismo. Ponte por favor a la altura de este tiempo. Los venezolanos clamamos por eso.

 

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