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Luis Fuenmayor Toro: Aclaratoria a las calumnias y manipulaciones de Beatriz De Rittigstein

 

Debo primero decir, en forma respetuosa pero muy contundente, a Beatriz De Rittigstein, miembro o funcionario de la Confederación de Asociaciones Israelitas de Venezuela, que a diferencia de quienes dirigen a la entidad sionista que llaman Israel, que practican claramente el odio hacia sus vecinos palestinos y desprecian y agreden a quienes osen enfrentarlos, yo nunca he estado enfermo de odio y mis creencias no me hacen calumniar a nadie, ni amenazarlo telefónicamente, ni condenar el derecho a opinar de la gente. En Venezuela, todavía, hay libertad de opinión, lo que significa que viola los DDHH quien trata de acallarla a como dé lugar, con calumnias y con cayapas mercenarias, a través de todos los medios posibles (Twitter, Facebook, correo electrónico y páginas web). Mientras esta libertad exista, la utilizaré ampliamente y enfrentaré a quienes traten de anularla o impedirla. Por ello, rechazo y condeno todas las calumnias, mentiras y medias verdades de su artículo reciente en este medio.

Como investigador y académico sé que no existen sino muy pocas verdades absolutas, todas en el área de la física. Y mucho menos existen estas verdades en las disciplinas históricas, donde además quien triunfa acomoda los hechos en función de sus intereses. Todo está en discusión en esta y otras materias, sin tabúes, sin prohibiciones, sin castigos, como pareciera no creer Rittigsdtein, negando su condición de académica. En Venezuela se puede diferir de la historia oficial, es más, no existe realmente una historia oficial. Existen corrientes historiográficas y nada está exento de ser puesto en duda. Quizás cuando Netanyahu y su claque gobernante logre la dominación del mundo, o cuando presiones como la de Rittigstein sean leyes de la República, se establecerán como verdades absolutas sus creencias y estaremos obligados a inclinarnos ante ellas. Pero mientras tanto, no es así, aunque no le guste ni a ella ni a varios otros, acostumbrados a imponerse a través de la calumnia, la descalificación y la amenaza.

Para que deje su paranoia, y para que gente desprevenida no caiga en sus manipulaciones, le diré que el intercambio en Twitter se inició a raíz de una pregunta hecha por un provocador, quién sabe enviado por quién, al que le señalé que no todo el mundo compartía la historia oficial del Holocausto y, junto con otros participantes en la conversación, se le enumeró las referencias bibliográficas fundamentales y los enlaces electrónicos de esas publicaciones, varias de ellas de investigadores judíos. De allí en adelante, se desató una locura de mensajes calumniosos, groseros y amenazantes, por lo que pasé a plantear algunos de los argumentos utilizados por esos académicos y le indiqué a la canalla mercenaria de tuiteros, que dirigieran sus insultos y sus odios hacia los autores de esas publicaciones. Eso mismo le recomiendo a Rittigstein y a quienes la impulsaron a escribir.

Por último, afirmar con descaro que desde 1920 hasta el presente, es decir, en el último siglo, han muerto sólo 15 mil palestinos (le parecen muy pocos e insignificantes), es una trágica demostración de cómo se manejan y manipulan las cifras. Nada más desde la creación de la entidad sionista, que llaman Israel, hasta hoy, sin contar las muertes habidas en las guerras ocurridas, son más de 25 mil muertes palestinas. Para quienes hemos visto los acontecimientos en pleno desarrollo: los bombardeos de la población civil, las matanzas rutinarias de mujeres, incluso embarazadas; de niños hasta de meses de edad y de adultos jóvenes, a manos del ejército israelí; la construcción del muro del apartheid, la permanente expansión y colonización de áreas palestinas según los acuerdos iniciales (230 asentamientos ilegales con 600 mil habitantes), su apropiación ilegal de Jerusalén, sus permanentes agresiones a los países árabes vecinos y las innumerables condenas de la Asamblea de la ONU (el país más condenado en el mundo: 422 resoluciones condenatorias), es obvio de cómo se miente en forma canallesca.

Antisemita y judeofobia son las palabras que tienen los mercenarios sionistas para descalificar, pues carecen de argumentos para respaldar sus mentiras, algunas incluso ancestrales, y mucho menos defender sus acciones actuales de terrorismo de estado y genocidio. Con estas dos calumnias pretenden terminar cualquier discusión y convalidar sus acciones. Pasaron de ser víctimas a ser victimarios, eso está claro para la mayoría del mundo, incluso para muchos de sus nacionales. La diferencia entre lo que les ocurrió y lo que le causan a los palestinos está en que éstos se defienden, no se rinden ni se resignan a someterse o a ser expulsados de sus tierras.

 

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