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Rafael A. García: La Intolerable semejanza entre Papa Francisco y el Pío XII

 

Hoy asistimos a una época en donde la historia ha quedado renegada y, por lo tanto, también la memoria. (Capítulo especial vivimos en la crisis de violencia que escala en el país, ejemplo esta semana con la represión brutal a los familiares de los miembros del TSJ, en el exilio, y donde la estructura eclesial, para no hacer mención de los candidatos y grupos políticos e intelectuales en liza, no se expresan con la necesaria contundencia), más allá de algunas iniciativas solamente formales, expresadas a través de intermitentes voces apagadas sin la necesaria fuerza critica para intentar frenar el drama que lacera las entrañas de la Republica y que asesina a sus hijos). Los medios de comunicación son el ejemplo más claro, pues son la expresión de un lenguaje secuencial capaz de abordar el dolor más grande y luego dar paso a otro frívolo titular. Vivimos en tiempos de amnesia cultural, en donde el hombre cada vez más se extraña de su propia historia. Al enajenarse de sí, el hombre pierde su identidad y rompe los bordes que lo unen a un grupo y le dan sentido a su presente; entonces, la memoria no solo en la exaltación del pasado, sino también un recuerdo desafiante con contenido de futuro. Y es por eso que el pensador Edmond Jabés decía: “El porvenir es el pasado que viene”. En el pasado reciente para ser más exactos en el 2003, se descubrió una carta escrita por una de las figuras más controversiales de la historia de la Shoá: Edith Stein, una conversa al catolicismo que fue vilmente asesinada en el Holocausto y cuya obra filosófica y su martirologio, hicieron que el Papa Juan Pablo II la convirtiera en Santa en 1988. Cito: “Después de cada encuentro que me hace sentir la imposibilidad de influir directamente (en los demás) se revela en mí el impulso de mi propio Holocausto”, le escribió en 1930 la filósofa alemana de origen judío llamada Edith Stein, nacida en Bresvali (Silesia) a su maestro, el famoso filosofo Hüsserl, en una frase que parece premonitoria en la vida de quien, en 1998, ascendió a los altares católicos con el nombre de Santa Tereza Benedicta de la Cruz, y quien murió gaseada en los campos de Auschwitz en 1942. La controvertida canonización de Edith Stein, interpretada por algunos como un intento del Vaticano y de los polacos de desjudaizar el Holocausto, hizo que muchos apartaran la vista de este personaje que nunca dejó de reconocer su pertenencia al pueblo judío, tal como lo demuestra una de sus más conocidas citas, hecha en 1931, cuando se vislumbraba el peso del nazismo: “ya he sentido las medidas severas contra los judíos. Pero, de pronto he comenzado a entender que Di-os ha vuelto a poner su mano dura contra su pueblo y que el destino de este pueblo no es otro sino el mío”. En una conjunción de filosofía laica-Stein fue una de las primeras feministas alemanas y teóloga del martirio, ella entendió la situación en la Europa tomada por la barbarie como una prueba en el que se reeditaba la Pasión de Jesús dentro de los vallados de alambre de púas en los campos de concentración. En 1933, nueve años antes de su muerte y cuando el nazismo todavía parecía una amenaza que los Europeos no tomaban en serio, Edith Stein, recién convertida al Catolicismo y a la espera de entrar en la Orden de las Carmelitas descalzas, le escribió al Papa Pío XI, a través del Abad de Beurón, una carta que alertaba el peligro del totalitarismo, súplica que cayo evidentemente, en oídos sordos. A continuación texto de la carta, descubierta en 2003.

Una Visión…

Al Padre de la Cristiandad.

“Como hija del pueblo judío, que, por gracia de Di-os, desde hace 11 años es también hija de la Iglesia Católica, me atrevo a exponer ante el Padre de la Cristiandad. Lo que oprime a millones de alemanes. Desde hace semanas vemos sucederse acontecimientos en Alemania que suenan a burla a toda justicia y humanidad, por no  hablar del amor al prójimo. Durante años los dirigentes nacionalistas han predicado el odio a los judíos. Después de haber tomado el poder gubernamental en sus manos y armado sus aliados, entre ellos a destacados elementos criminales, ya han aparecido los resultados de esta siembra de odio. Hace poco el gobierno admitió el hecho que ha habido excesos.  No nos podemos hacer idea de la amplitud de estos hechos porque la opinión publica esta amordazada. (¿No les taladra el tímpano algunas expresiones  parecidas que se vociferan a diario por régimen?). Pero, a juzgar por lo que he venido a saber por informaciones personales, de ningún modo se trata de casos aislados. Por presión de voces del extranjero, el régimen ha pasado a métodos “más suaves”. Ha dado la consigna de que no se debe “tocar ni un pelo a ningún judío”; pero, con su declaración de boicot lleva a muchos a la desesperación, pues con esa acción les roba a los hombres su mera subsistencia económica, su honor de ciudadanos y su patria. Por noticias privadas he conocido en la última semana de cinco casos de suicido a causa de estas persecuciones. Estoy convencida de que sólo se trata de una muestra que traerá muchos más sacrificios. Se pretende justificar con el lamento de que los infelices no tienen suficiente fuerza para soportar su destino. Pero, la responsabilidad cae en gran medida sobre los que lo llevaron tan lejos. Y también cae sobre aquellos que guardan silencio acerca de esto. “Todo lo que ha acontecido y todavía sucede a diario viene de un régimen que se yama “cristiano”. Desde hace semanas, no solamente los judíos, sino miles de auténticos católicos en Alemania, y creo que en el mundo entero, esperan y confían en que la Iglesia de Cristo levante la voz para poner término a este abuso del nombre de Cristo.  ¿Esa idolatría de la raza y del poder del Estado, con la que día a día se machaca, por radio a las masas, acaso no es una patente herejía? ¿No es la guerra de extermino contra la sangre judía un insulto a la sacratísima humanidad de nuestro redentor, a la Santísima Virgen y a los apóstoles? ¿No está todo esto en absoluta contradicción con el comportamiento de nuestro Señor y salvador, quien aún en la Cruz rogó por sus perseguidores?  ¿Y no es esto una negra mancha en la crónica de este “año santo” que debería ser de paz y de reconciliación?” Todos los que somos fieles hijos de la Iglesia y que consideramos con ojos despiertos la situación en Alemania nos tememos lo peor para la imagen de la Iglesia si se mantiene el silencio más tiempo. Somos también de la convicción de que a la larga ese silencio de ninguna manera podrá obtener la paz con el actual régimen alemán. La lucha contra el catolicismo se llevará por un tiempo en silencio, y por ahora con formas brutales que contra el judaísmo; pero, no será menos sistemática. No falta mucho para que pronto en Alemania ningún católico pueda tener cargo alguno si antes no se entrega incondicionalmente al nuevo rumbo. (No les tintinean frases semejantes que son elevadas a diario por disímiles sectores del país frente a la ya larga crisis humanitaria y criminal represión de este régimen quien ya no disimula su talante totalitario). A los pies de su Santidad pide la bendición apostólica. (Dra. Edith Stein. (Profesora en el Instituto Alemana de Pedagogía Científica. Múnster. Fecha aproximada Abril de 19339).

“Avanza la noche, hace frío, y hoy algunos venezolanos han caído”.

 “La Democracia es el peor sistema de gobierno diseñado por el hombre. Con excepción de todos los demás” Winston Churchill

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