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DW: Vivir en Venezuela 5 instantáneas

 

Los que se quedan en Venezuela apalean los problemas y logran salir adelante. Aquí una pequeña ventana a la cotidianidad de 5 venezolanos que viven y sobreviven la crisis.

“Mientras en Venezuela continua la disputa por la presidencia existe una población que sigue despertando y saliendo a las calles buscando la normalidad de lo cotidiano en un país cada vez más anormal.

Venezuela Krise | VoxPop Passanten in Caracas | Aisquiel (DW/O. Schlenker)

Aisquiel, 36, vive en Guarenas, una ciudad dormitorio de Caracas. Su día a día empieza de madrugada. Todos los días debe retirar el máximo de efectivo que otorga el banco solo para pagar el autobús que la lleva a su trabajo. Aunque su energía se va en buscar un transporte, desde hace algunos años busca el tiempo para hacer ejercicio como prevención a un futuro incierto en la Venezuela de hoy. “Yo ahora estoy haciendo deporte, trato de llevar una vida saludable porque en este país uno no se puede enfermar” dice Aisquiel. “Si yo me enfermo no podré encontrar la medicina en las farmacias, si las consigo no podre pagarlas, y si tengo que ir a un hospital, ahí las condiciones están aún peor; entonces prefiero prevenir con ejercicios que lamentar una enfermedad”.

Venezuela Krise | VoxPop Passanten in Caracas | Jorge (DW/O. Schlenker)

Para Jorge, 46, el día también comienza bien temprano por el tema del transporte, pero esa es su única rutina. Ve la crisis como “las tormentas en el mar; uno espera que haya calma pero si sopla un viento uno tiene que ir con él, surfeando la ola”. La incertidumbre de lo que pueda surgir en el país es algo que mantiene a los venezolanos con los nervios en alerta. Para Jorge es importante llevar la crisis estableciendo prioridades. “La madre de mi hijo y yo hemos dejado de comprar cosas para nosotros para poder comprar cosas para nuestros hijos, ya no podemos darnos un gusto” dice.

Venezuela Krise | VoxPop Passanten in Caracas | Heisel (DW/O. Schlenker)

Heisel, 21, es madre de una pequeña bebé. Además de la escasez del agua y la electricidad, la delincuencia es uno de los factores más frustrantes para los venezolanos. Sin embargo, lo más complicado de vida cotidiana es criar a su bebé sola, aunque tiene apoyo. “Soy afortunada porque el papá de la niña nos ayuda desde afuera, se tuvo que ir del país a Chile para trabajar”, nos cuenta Heisel. “Pero sin esa ayuda no sé qué haría para conseguir la leche, los pañales y las medicinas”. Pero no solo es buscar las medicinas lo que preocupa a Heisel. “Las medicinas para bebés son muy caras y te pueden costar de 7 a 10 mil bolívares; las consultas con el pediatra pueden costar hasta 15 mil bolívares y si el sueldo mínimo es 18 mil, pues saca la cuenta”, nos comenta. Además de las complicaciones con su bebé, Heisel también ha sacrificado su calidad de vida por supervivencia. “Ya estoy comiendo solo 2 veces al día y de hecho hay gente que ni tiene comida, que uno trata de ayudar, pero es complejo”, dice Heisel.

Venezuela Krise | VoxPop Passanten in Caracas | Rodrigo (DW/O. Schlenker)

Rodrigo, 47, es concejal del municipio Chacao, pero un puesto de servicio público en uno de los municipios más opositores de Caracas no le trae ningún beneficio. Cada día dice sentirse deprimido al ver la nevera vacía para el desayuno. Tampoco le gusta tener que esconder su teléfono al salir a la calle, por temor a que lo roben. Nos comenta que “buscar transporte para ir al trabajo es un reto y desde muy temprano ya no hay nadie en la calle”. Para Rodrigo, a las 18:00 ya es hora de regresar a casa: “salí un momento a comprar dos panes para repartir con la familia mientras vemos una película en la tele, es la única distracción que tenemos”.

“overlayLink init” href=”https://www.dw.com/es/vivir-en-venezuela-cinco-instant%C3%A1neas/a-47436186#” rel=”nofollow”>Venezuela Krise | VoxPop Passanten in Caracas | Norma (DW/O. Schlenker)

Norma, 52, es cristiana y ha puesto toda su fe en Dios. Dice que aunque ve dificultades en su cotidianidad “no me preocupan porque soy una mujer de fe y no dejo que me arruinen el día”. Ir a la iglesia y rezar es una actividad que se ha visto en aumento con la crisis, pues las personas encuentran comunidad y las congregaciones se apoyan entre sí. Aunque la religión de Norma le prohíbe tomar posición política asegura que la situación del país está cambiando, “tiene que cambiar porque nadie lo aguanta”, afirma.

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