Inicio > Interés > Cómo avanzan las conversaciones secretas con los militares que controlan el poder

Cómo avanzan las conversaciones secretas con los militares que controlan el poder

 

No es casual el mensaje de este lunes del senador de los Estados Unidos, Marco Rubio; un mensaje directo al Alto Mando Militar. Este viene dictando la pauta. En lo político cuando dijo hacia dónde avanzaba la posición del gobierno de Donald Trump. En lo económico, cuando anticipó las sanciones que vendrían sobre PDVSA, cuando alertó sobre movimientos de cuentas, sobre operaciones con el oro del BCV, con el cargamento de productos desde Arabia Saudita para auxiliar a Maduro. Rubio lanza un tuit y el tuit desencadena acontecimientos, paraliza operaciones, paraliza ayudas, pone en alerta a amigos, y también a los adversarios.

Este lunes fue al meollo con los militares, partiendo desde el discurso de Juan Guaidó sobre la amnistía que se le ha ofrecido a los oficiales que dejen de apoyar al usurpador y cooperen por restablecer la democracia. “El futuro de la democracia en Venezuela está en gran medida en manos de 6 hombres”, escribió Marco Rubio. ¿Quiénes son? Y en el tuit los enumeró: Vladimir Padrino López, el Comandante Estratégico Operacional de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (Ceofanb) Remigio Ceballos, el Comandante General del Ejército, Jesús Rafael Suárez Chourio, el Comandante de la Infantería de Marina, Giuseppe Alessandrello Cimadevilla, el Comandante General de la Fuerza, Aérea Edgar Valentín Cruz Arteaga, y el Comandante de la Guardia Nacional, Antonio Benavides Torres. Y de una vez Marco Rubio les dice lo que por esta vía otros les están diciendo: Que no habrá purga. Y que la democracia, la futura democracia, los necesita. ¿Qué más esperan los militares?¿Qué más espera el poder militar que soporta a Maduro? Las otras garantías. El levantamiento de sanciones que impliquen el ámbito internacional, la jurisdicción internacional. Por supuesto, se trata de aquellos oficiales que aparecen en la lista de sanciones o de aquellos que han recibido información de que podrán ser objeto de medidas similares.

Ya los mensajes han sido enviados. Y Marco Rubio lo que ha hecho es confirmar la garantía que otros de manera pública, como Juan Guaidó, o a nivel privado, las 4 personas designadas para ello, han ofrecido.¿Lo sabe Maduro? Por supuesto, y por ello no deja de llamar a la lealtad y la unidad de la Fuerza Armada. Rubio, igual que Guaidó, saben que el proceso marcha, que si hay altos oficiales dispuestos a conversar, si entraron ya en conversaciones, es porque se puede avanzar y quebrar el soporte militar de Maduro; y saben que se está avanzando, y si los hechos en la frontera colombiana, en Cúcuta y Táchira, en relación con la ayuda humanitaria no se han desencadenado, es dándole tiempo a que las conversaciones cuajen en el punto que tienen que cuajar.

Juan Guaidó va a su ritmo. Necesita a la Fuerza Armada. Lo dijo desde que comenzó el plan que ha puesto a Maduro en la peor situación de su gobierno. Guaidó pidió pueblo y tiene pueblo. Pero sigue pidiendo el respaldo de la Fuerza Armada. Apoyo que se ha hecho difícil alcanzarlo porque antes no se hizo el trabajo de establecer puentes sólidos de comunicación. Por el contrario se le atacó de tal manera y a veces innecesariamente que en vez de logros acarreó costos políticos, como que los militares cerraran filas en torno a Maduro y de ellos mismos como medida de protección. Se ha llegado a esta hora crucial y el tiempo….¿Apremia el tiempo?

Lo cierto es que Guaidó sigue la línea de Rómulo Betancourt. En el libro Venezuela, Política y Petróleo, el expresidente y líder de Acción Democrática escribió: “Lenin y Mussolini, ideólogos de doctrinas con radicales divergencias, coinciden, sin embargo, en admitir la imposibilidad en nuestros días de un movimiento insurreccional popular químicamente puro, enfrentado inerme al poder militar. El jefe bolchevique, al extraer enseñanzas de lo que sucedió en Rusia en 1917, dice que ‘ninguna revolución de masas podrá triunfar sin el apoyo de una parte, cuando menos, del ejército que sostenía al viejo régimen’. Y el creador del Fascio, a si vez, acuñó una frase gráfica: ‘Se puede hacer una revolución con el ejército o sin el ejército, pero no contra el ejército’”.

Queda claro. Lo que pretende Guaidó es una revolución popular y ciudadana. Esta ya comenzó el 23 de Enero. Esta ya tiene masas. Esta ya tiene organización. Esta ya cuenta con liderazgo. Cuenta con el respaldo internacional. De la Iglesia. De la empresa. De las universidades. De los estudiantes. De los jóvenes. La gente dejó solo a Maduro, el usurpador. Falta el apoyo militar. Betancourt apunta como “factor importante de esa estrategia”, (el pueblo tras la reconquista de la democracia), “la atracción al campo democrático de una parte siquiera de las fuerzas militares que apoyen, por inercia o por irrazonada sumisión disciplinaria, a regímenes despóticos”.

Para ello avanzan las negociaciones. Por ello el tuit de Marco Rubio.

Por Juan Carlos Zapata

 

Te puede interesar
Cargando...

Compartir

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Traducción »