Inicio > Opinión > Luis Fuenmayor Toro: El entreguismo chaveco ha sido peor que el entreguismo adeco

Luis Fuenmayor Toro: El entreguismo chaveco ha sido peor que el entreguismo adeco

 

Un artículo reciente de un reconocido escritor venezolano señala cosas muy ciertas de los tratados firmados por Venezuela sobre la doble tributación. He estado siempre contra esta práctica, que le permite a empresarios extranjeros, que realizan sus ganancias en el país, no pagar los impuestos debidos, con lo que el fisco deja de recibir un ingreso siempre muy necesario en estados como los nuestros. La firma de estos tratados con naciones desarrolladas, que mantienen en Venezuela millonarias inversiones, significa una grandísima desventaja para el país, pues no son nada equitativos en relación con nuestras inversiones en esas naciones, siempre muy pero muy por debajo de las de ellos. Es una práctica clara que ayuda al enriquecimiento de las empresas extranjeras y a la solvencia fiscal de sus países de origen, mientras nos arruinan y desangran nuestro sistema tributario.

Otro tanto ocurre con los tratados de libre comercio y similares, que favorecen generalmente a quienes exportan productos de elevado valor agregado, que son claramente los países desarrollados. Pero en este caso, también se pueden beneficiar naciones parecidas a la nuestra, como es el caso de Colombia, que exportan hacia Venezuela mucho más mercancías que las que importan y tienen por lo tanto una balanza comercial muy a su favor. En el caso colombiano, el monto de la diferencia que el autor señala es de 4.500 millones de dólares anuales, que no pagan aranceles aduaneros, dejando a Venezuela en condiciones de minusvalía. Menciona correctamente también el autor la violación de la inmunidad de jurisdicción venezolana de estos tratados y acuerdos, que obliga a llevar a tribunales internacionales los desacuerdos que ocurran en la administración de los convenios.

El objeto del artículo que analizamos es denunciar que son precisamente estos países, beneficiados por nuestra “proverbial generosidad”: EEUU, Canadá, la mayoría de los países europeos, Colombia, Perú, Brasil y otros sudamericanos, quienes hoy agreden a Venezuela y a su gobierno, por lo que el trato que se les da es absurdo teniendo en cuenta el maltrato, ya no sólo comercial, que de ellos se recibe. Hasta aquí podríamos estar de acuerdo con casi la totalidad de lo dicho, entendiendo que hay cosas no tocadas, pero sabiendo que en un artículo de este tipo no se pueden tocar todos los aspectos involucrados en un tema. Sin embargo, sí hay cuestiones afirmadas con las cuales estamos totalmente en desacuerdo, pues se establecen juicios positivos sobre la gestión de Hugo Chávez en relación con el tema discutido, que no se ajustan a la verdad de lo ocurrido.

Lo primero a señalar es que esos tratados y acuerdos aviesos se han seguido efectuando, en forma ininterrumpida, desde el mismo inicio de la primera presidencia de Hugo Chávez en 1999. Nada cambió con la llegada de quien prometió cambios trascendentales. El caso más patético es la violación de la inmunidad de jurisdicción, establecida en el artículo 1 de la Constitución y negada en el artículo 151. La Constitución de Chávez se inicia violándose a sí misma, cosa que no sólo sabía Chávez, pues todo lo incluido, modificado y excluido de la Carta Magna lo decidió él, sino que en este caso, quien hace la proposición en la Asamblea Nacional Constituyente de entonces, de incluir en al artículo 151 la excepción a la aplicación de la inmunidad de jurisdicción, fue Nicolás Maduro por encargo directo de Hugo Chávez.

Decir que la salida de Venezuela de la Comunidad Andina de Naciones fue un acierto de Hugo Chávez, en vista de las iniquidades en materia arancelaria del llamado “Pacto andino”, es más que erróneo, pues esa decisión contradijo en su momento la correcta política de integración Sur-Sur, y lo hizo con naciones con las que nos unen muchos más vínculos que con otras del subcontinente. En ese momento gestionábamos en cambio otros acuerdos subregionales como el del MERCOSUR, en el cual también íbamos a estar en minusvalía dada la ausencia de producción venezolana más allá de la de combustible fósil. Incluso en el ALBA, no se obtendría ninguna ventaja económica, pues nuestra “proverbial generosidad” y una política exterior basada en la defensa de un modelo y no de la nación llevaría, como en efecto ocurrió, a ser otro desaguadero de nuestras riquezas.

Luego, el autor del trabajo en “Resumen Latinoamericano” señala que “afortunadamente nos retiramos de la Comisión y de la Corte Interamericana de Derechos Humanos”, denunciada la Convención por Hugo Chávez en 2012 y formalizado el retiro en 2013 por Nicolás Maduro. El retiro de la OEA, celebrado también por el autor, ha sido total obra del actual Presidente de la República. Si son meritorias ambas acciones, el mérito se reparte entre Chávez y Maduro, lo que al final significa que no hay diferencias entre ambos gobernantes en estas materias. Las denuncias y retiros habidos han sido motivadas más por la diplomacia que por la economía.

Incluso el autor no menciona el caso del CIADE, quizás porque el retiro del mismo en 2012 no ha tenido ninguna efectividad, toda vez que las demandas en marcha continuaron y el país ha tenido que pagar varios juicios perdidos, pero además porque si los contratos individuales con empresas extranjeras ya tienen una cláusula contraria a la inmunidad de jurisdicción, no importa entonces estar o no en dicho organismo. En todos estos aspectos, así como en las contrataciones petroleras y mineras, el abandono de la soberanía nacional ha sido más que evidente con Chávez y con Maduro: se comparte la propiedad de los activos del subsuelo, se crean concesiones con condiciones de extraterritorialidad, se renuncia a la propiedad de los conocimientos que se generen durante estas contrataciones y hay una obscuridad total de las mismas, pues no pasan por ningún organismo legislativo que las revise. Estamos peor que en el período adecocopeyano.

 

Te puede interesar

Cargando...
Compartir

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Traducción »