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Entrevista a Rafael Santandreu: “Si controlas tu pensamiento, controlas tus emociones”

 

Cualquier entrevista a Rafael Santandreu es un ejercicio de aprendizaje y descubrimiento. En su último libro Nada es tan terrible: la filosofía de los más fuertes y felices nos ofrece un práctico manual para la transformación personal y la autoterapia. Se trata de un trabajo tan completo como original para adquirir valiosas estrategias basadas en la psicología cognitiva.

Es autor de libros tan conocidos por el público como El arte de no amargarse la vida Las gafas de la felicidad. Santandreu destaca por su habilidad para hacernos entender el origen de nuestras insatisfacciones vitales, nuestra infelicidad y la forma en que nuestros pensamientos moldean la realidad.

Somos lo que pensamos y la calidad de todo aquello que acontece en nuestra mente impulsará la felicidad y nuestro potencial como seres humanos.

Entrevista a Rafael Santandreu

En nuestra entrevista a Rafael Santandreu profundizamos en la importancia de atender el modo en el que interpretamos las cosas que nos suceden, incluidas las más adversas.

Como psicólogo, formador, divulgador y terapeuta especializado en terapia breve estratégica, Rafael Santandreu es esa figura de referencia que nos invita a cuestionarnos a nosotros mismos. Gracias a él, hemos hecho nuestros términos como la terribilitis o la necesititis, ideas que nos obligan a mirar hacia nuestro interior para entender cómo podemos llegar a limitar nuestro potencial humano.

Asimismo, Santandreu nos regala en su último libro interesantes enfoques filosóficos para mostrarnos cómo la base de la felicidad y la psicología positiva se nutre también de nuestros clásicos.

El enfoque que nos propone en Nada es tan terrible responde una vez más a lo que nos tiene acostumbrados: una lección original e innovadora para permitirnos crecer. Es un revulsivo para despertar nuestra alegría interior, un viaje que sin duda, siempre merece la pena realizar a su lado.

“Las personas más fuertes y más felices hacen uso de un diálogo interno cuidado, inteligente y sobre todo consciente”.

-Rafael Santandreu-

La psicología cognitiva que practicas, ¿está basada en modificar el diálogo interno?

Eso es. Fíjate que Epicteto, el filósofo del siglo I, dijo: “No nos afecta lo que nos sucede, sino lo que nos decimos acerca de lo que nos sucede”. Esto significa que no te deprimes porque te ha dejado tu novia. Te deprimes porque te dices: “¡Estoy solo! ¡Nunca volveré a ser feliz! ¡La necesito absolutamente!”.

En realidad, la mayor parte de las adversidades nos tendrían que afectar muy poco, pero como activamos un diálogo interno muy negativo, nos provocan ansiedad o depresión.

Mujer pensando en el balcón

¿Las personas más fuertes y felices tienen un diálogo interno especial?

Así es. Ellos no terribilizan jamás. Es decir, consideran que hay adversidades en la vida y les fastidian un poquito, pero no tanto como para impedirles la felicidad. Están convencidos de ello. Pero sí que hay grandes adversidades como tener un cáncer o perder a un familiar…

Uno de mis modelos de fortaleza emocional fue Stephen Hawking, el científico en silla de ruedas. No podía moverse en absoluto por su parálisis, ni siquiera hablar. Pero él decía (a través de su ordenador) que su enfermedad era una minucia. Él consideraba que mientras pudiese hacer cosas valiosas por sí mismo y por los demás, podía ser feliz. Y así se convirtió en uno de los científicos más importantes de todos los tiempos y, sobre todo, en una persona muy feliz.

¿Todos podemos aprender a ser así?

Te aseguro que sí adquieres la filosofía personal de gente como Stephen Hawking, tu mundo emocional cambiará: ya no te afectarán las pequeñas adversidades y tendrás mucho espacio mental para disfrutar de la vida. Todo está en el diálogo interno, en tus creencias acerca de la vida.

¿Qué creencias conforman esa nueva filosofía vital?

Uno de los principios fundamentales es combatir la “necesititis”, la creencia de que necesitas muchas cosas para estar bien. La verdad es que solo necesitamos el agua y la comida del día.

Todo lo demás es accesorio y prescindible: tener pareja, tener trabajo, por ejemplo, no es importante para la felicidad. Lo único esencial es no quejarse y apreciar lo que posees.

¿Y la salud? Eso sí que lo necesitamos para estar serenos y bien

¡Qué va! La salud es lo primero que perdemos a medida que cumplimos años. Apegarse a la salud es absurdo. Y te aseguro que podemos ser felices incluso con una enfermedad grave. Tienes el ejemplo de Stephen Hawking y muchos otros. Una vez más, lo que cuenta es lo que te dices a ti mismo: si terribilizas o no terribilizas.

Mucha gente se deprime ante la muerte de un ser querido… Pero te aseguro que esa depresión es producto de su diálogo interno acerca de la muerte. Yo creo que la muerte es buena y hasta hermosa. ¿Por qué? Porque todos los hechos naturales son buenos y necesarios. Mi muerte y la de mis seres queridos es un hecho benéfico.

Lo importante no es vivir mucho o poco, sino tener una gran vida. Pero se deprimen porque ya no tienen cerca a esa persona para amarla. ¡Se dicen eso y por eso se deprimen! Sin embargo, el mundo está lleno de personas maravillosas a las que amar. Son tus hermanos. Ámalos como amaste a esas personas importantes en tu vida que ya no están. Ellos te indicaron el camino y tu puedes replicarlo en otras
personas fantásticas que habitan este planeta.

¿Piensas que la psicología cognitiva tiene una forma de pensar “correcta” frente a cualquier adversidad?

Sí. Mis libros, por ejemplo, son una colección de principios filosóficos que te convencerán de que puedes ser feliz frente a cualquier adversidad. Encontrarás muchos argumentos que, juntos, te llevarán a decir: “¡No hay nada que pueda hacerme infeliz!”

De hecho, Epicteto, el filósofo que mencionabas, fue esclavo…

Exacto: ¡nació esclavo! Sus padres ya lo eran y a él lo vendieron al nacer. Su amo, Epafrodito, se lo llevó a Roma. Pese a eso, él fue feliz. Se decía a sí mismo: “Mientras pueda hacer cosas valiosas por mí y por los demás, yo seré feliz”.

Igual que Stephen Hawking. Ahí podemos ver que la clave de la felicidad está en tu diálogo interno. Si todos los días, controlas tu diálogo, aprenderás a ser feliz.

¿Se trata de un entrenamiento diario?

Sí. La psicología cognitiva te pedirá que todos los días revises lo que te dices cuando te pasan las adversidades.

Por ejemplo, estás en un atasco de tráfico… No te digas: “¡Qué asco! ¡Debería poder ir bien, como Dios manda!” sino “No pasa nada porque haya este atasco. Puedo hacer mil cosas hermosas para disfrutar de la vida ahora mismo, como cantar música, llamar a mi padre y charlar un rato, etc.”

Mujer pensando con los ojos cerrados y las manos en la frente

¿Tienes que revisar tu diálogo sobre todas las adversidades, pequeñas y grandes?

Exacto. La próxima vez que estés en un atasco de tráfico te sorprenderá porque te afectará menos. Y así con todo. Otro ejemplo: si alguien te dice algo desagradable, trabajas sobre ello para que no te afecte: “No necesito que todo el mundo me trate bien todo el tiempo; no tiene importancia que alguien me insulte: en realidad es su problema, no el mío”.

Estoy simplificando porque, en realidad, nos tenemos que decir muchos más argumentos para que no nos afecten esas cosas, pero ésa es la dinámica.

¿Cuánto tiempo se tarda en que cambie ese diálogo interno general para empezar a sentirnos mucho mejor?

Durante el primer mes de trabajar duro en esa revisión del diálogo interno ya se notan cambios muy destacables. Al cabo de unos 3 meses, la persona se siente un 80% mejor. Luego, hasta llegar al 100% se tarda más, puede que un año o dos. Pero hay que ir trabajando día a día.

El resultado es que uno se siente más feliz, no te comes apenas el coco, te atreves a muchas más cosas y aprecias lo hermoso de la vida mucho más.

 

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