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Cesáreo Espinal Vásquez: El imperio de la ley

 

El único imperio que debe cumplirse es el imperio de la ley

Si la ley es la voluntad escrita del pueblo, como afirmaba el diputado Valentín  Espinal en la constituyente de Valencia de 1858, es una axioma jurídico-político en todos los tiempos y especialmente en nuestra patria, en la que aún subsiste, el apego “in tempori” a la silla presidencial, porque el Palacio de Miraflores,  a pesar de que se despotrica del imperialismo y se grita de ser una Venezuela soberana e independiente, se envuelven en la pretensión monárquica y se entumece en la sangre, unos mas y otros menos,  despachar en un Palacio, el Palacio de Miraflores, cuyo nombre debe ser “Casa de Miranda”, en honor al precursor Francisco de Miranda; lo mismo con el Palacio Legislativo y nadie se ha atrevido cambiarle lo de palacio, por “Foro legislativo”  y del Palacio de Justicia, “Tribuna Jurídica”.  La ley, muchas veces se queda en  letra muerta de los códigos porque se desvían en su recta aplicación y ha surgido nuevas calificaciones de delitos “sin ley que lo establezca”. En nuestro país, más del 70% de los jueces son provisorios o temporales, por lo que no son jueces naturales violándose el numeral 4 del artículo 49 de la Constitución, siendo causal de no asistir al tribunal por no tener la garantía establecida en los artículos 254, 255 y 256 de la Carta Magna  y además, por añadidura, no se sentencia en el lapso legal incurriéndose en denegación de justicia. Del  análisis jurídico, mas no político sobre la situación del Presidente interino, en apego estricto a la vigente Constitución, observamos que el Presidente Maduro, tuvo la iniciativa en Consejo de Ministros de convocatoria a la Asamblea Nacional Constituyente que le confiere el artículo 348 de la Constitución, pero esta iniciativa debe ser enviada al Poder Electoral para  que sea estudiada la exposición de motivos y si fuese aprobada, convocar  como condición “sine quanon” al referendo consultivo por ser materia de especial trascendencia nacional ineludible a tenor del artículo 71 constitucional, de tal forma al no efectuarse el referendo consultivo para la Asamblea Nacional Constituyente,  es inexistente y todos los actos jurídicos y administrativos  emanados de ella, no tienen ningún efecto legal, incluyendo la elección del Presidente de la República, Nicolás Maduro y su juramentación, produjo “ope legis”, es decir, por ministerio de la ley, el vacío del Poder Ejecutivo, dando lugar a que la Asamblea Nacional, único Poder Público legitimado, designara a su Presidente, Juan Guaidó, Presidente transitorio de la República hasta la elección presidencial. Por ello, la crisis no es ni político ni de economía, porque lo determinante, es el imperio de la ley.

 

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