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Domingo Alberto Rangel: El deslinde

 

Al grano: En la inmensa muchedumbre que hoy integra el descontento nacional y que por comodidad o ignorancia los medios califican como “oposición”, metiéndonos a todos en el mismo saco, coexisten desde los días del paro petrolero al menos dos tendencias.

Una es mendaz y vocinglera, no es la más numerosa pero ha logrado manipular acusando de “separatistas” a los integrantes del otro grupo para que callen ante las mentiras, al estilo “este año comeremos dulce de lechosa en Miraflores”, que una a una en hilera se plantean los primeros mencionados a manera de metas nunca logradas.

Esa manipulación ha servido para que la oposición impermeable al somero análisis de las características económicas que a manera de errores fatales se infieren no solo de los 20 años del chavismo bolivariano… sino que siendo honestos también se podrían caracterizar en el período de la democracia civil, a menos desde el primer gobierno de Carlos Andrés Pérez que en un libro de conversaciones entre mi padre y Juan Pablo Pérez Alfonzo calificaron con un grupo de jóvenes destacados de los años sesenta y setenta como EL DESASTRE por pensar que en ese período se cimentaba lo que varias generaciones de venezolanos habían construido con honestidad y decencia… se niegue a condenar al socialismo como gran responsable de muchos de nuestro males y encima pretenda resolver los problemas originados en esta ideología que lleva 6 décadas de aplicación en el país.

El otro grupo del descontento es variopinto, mayoritario en estos días y curiosamente no está compuesto solo de opositores porque poco a poco en el universo del chavismo crecen quienes se van dando cuenta de que nuestro problema principal es económico y que mantener el socialismo como dogma en una sociedad tan golpeada como la nuestra disminuirá el tamaño de la producción venezolana cuando aceleradamente y con carácter de vida o muerte necesitamos aumentar. Unos y otros debemos bogar en el mismo bote.

No me voy a referir entonces a los andares del diputado autoproclamado interino y tampoco pienso señalar los pillos y bolichicos que jugando a la carta Guaidó colaboran económicamente en los viajes al extranjero ora de los politiqueros, ora de la primera dama interina, con la alegría de quien invierte en una lotería cuyos jugosos dividendos se cobrarían ya desde que en plena presunta “transición” se contrate más deuda para que la paguen los nietos.

Tampoco me referiré a que la táctica –considero un exabrupto llamarla política- de “calle, calle y más calle” es la misma ya fracasada desde los días en que Enrique Mendoza en la extinta Coordinadora, en vez de arengar contra el socialismo recomendaba a los marchantes, entonces más numerosos, “a llevar cantimploras, zapatos cómodos y una gorra”. En eso va a seguir el grupo vocinglero y es su derecho.

Pero el derecho a disentir del otro grupo, el de quienes desde el respeto a la figura de Hugo Chávez por ejemplo y sin embargo ven que la China, hoy próspera, a pesar de ser comunista y autoritaria en lo político… es igual de sagrado y por deber patriótico esta vez no se puede guardar en el silencio “para mejor oportunidad” que simplemente no va a ocurrir.

La única manera de evitar una guerra civil que nos ha de empobrecer aún más… donde perderíamos territorio y por ende población… el clavo ardiente de quienes irresponsablemente han anunciado cantidad de embustes en lo que va del año, pasa por deslindar y construir.

Deslindarse del colaboracionismo que ha enriquecido a nombre de cierta oposición no solo a los bolichicos y boliburgueses, sus socios, de quienes no piensan cambiar el núcleo legal que obstaculiza crear riqueza e nuestra Venezuela… porque en el fondo o son socialistas o son estatistas que es la variante dominante en los partidos de la ex Mud o de los grupetes del llamado Frente Amplio.

Construir porque es iluso pensar que sobre los restos de esos partidos desmoralizado y fracasados, acostumbrados a la politiquería o a considerar verdaderos delincuentes como “benefactores”… se va a tomar el poder… para salvar la república o lo que de ella queda tras 20 años de chavismo-madurismo.

Bienvenidos quienes no estén contaminados no importan sus edades, sexo o estatus… y a construir lo que hoy puede parecer un ranchito pero que está llamado a ser el monolito que cambiando a Venezuela… la salvará.

Único requisito: dedicarse a esta labor por completo; labor patriótica no apta para quienes se acostumbraron en estos años a estar saltando talanqueras… a no enterarse de cuáles son las instituciones que salvaguardan el libre mercado para luchar por ellas desde abajo hacia arriba… o a estar perdiendo el tiempo saltando cual modernos Tarzanes… del Frente Amplio al Cotolengo de señoras adoradoras del interino… o a pedir que militares extranjeros maten a los nuestros porque supuestamente “otros nos van a resolver nuestros problemas”… y los que no quieran entender que el liberalismo libertario es la verdadera salida.

Esos caballeros que se abstengan… no se necesitan porque hacen perder tiempo y 20 años es suficiente.

A deslindar tocan.

 

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