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Jose Luis Alcocer: Sidor se viene abajo en clima signado por la anarquía

 

Francisco José Fermín Coffi

En los años setenta, cuando estaban en su etapa incipiente los Juegos Interempresas, Sidor, para ese entonces presidida por el Dr. Argenis Gamboa y teniendo como Gerente de Planta al Dr. César Mendoza, inició una política implementada desde la Sección de Deportes, que era coordinada por el recordado Casimiro Valdez, quien le vendió la idea a su vez al Dr. Julián Fantin, Jefe del para entonces Departamento de Relaciones Públicas que estaba adscrito a la División de Relaciones Industriales, dirigida por el Dr. Justo Castillo Martínez, -la Gerencia de Relaciones Industriales estaba a cargo del ingeniero José Luís Hernández., quien años después se convirtiera en Presidente de la estatal de acero. Había entonces una férrea competencia entre las empresas del holding CVG, por liderar la justa deportiva. Y así hay muchas historias parecidas, con otras disciplinas y en el campo de las artes y la cultura, que dieron paso a “Los Jueves Culturales”, en el emblemático Teatro Cuyuní de Matanzas, que era una actividad a lo interno, para los trabajadores, pero que se convirtió en precursora de una intensa actividad cultural abierta a la comunidad guayacitana, con transporte gratis desde conocidas paradas de la ciudad.

Octavio Arzola es otro de los venezolanos que llegó a tierras Guayanesas en busca de nuevos alicientes atraído por las oportunidades que presentaba el sur del país como un Polo de desarrollo, como lo que siempre se ha dicho y que no termina de concretarse, “la alternativa no petrolera de Venezuela”. Oriundo de Guiria en el Estado Sucre, Octavio alzó las velas de la esperanza y un buen día del año 1978 decidió desembarcar en la tierra que desde décadas anteriores fue aludida como el Ruhr venezolano o el Pittsburg de Venezuela por sus semejanzas con estas regiones de Alemania y de los Estados Unidos, respectivamente, en las que se construyeron emporios industriales basados en la explotación y transformación del mineral de hierro en acero.

Octavio pausadamente relata sus primeros contactos que lo orientaron hacia el sur del país “El primer contacto que tuve con Sidor fue a través de un grupo de peloteros que fueron a Guiria a un intercambio deportivo, hice amistad con ellos y me propusieron que me viniera a Guayana donde también jugamos béisbol, luego me recomendaron que introdujera mis papeles en el INCE y que siguiera jugando béisbol”

Continua y respira hondo, como añorando al viejo INCE, fundado por el Maestro de maestros, el margariteño Luís Beltrán Prieto Figueroa, “Primero entre al INCE en un curso acelerado de mecánico y al año ingresé a Sidor como aprendiz, al finalizar la capacitación, la empresa me absorbió y aquí estoy” – lo dice orgulloso y palmeándose el pecho.

Relata su trayectoria en SIDOR, “Mi primer cargo fue como lubricador y me inicié en los trenes primarios, tren 500, 800 y 1.100 en el mantenimiento de los equipos, bombas, rodillos, chumaceras, etc., luego cerraron los trenes y me pasaron a Planchones, allí no me gustó el ambiente y busqué transferencia para la Gerencia de Planos Frío (en esos tiempos, como expresa Arzola, se acostumbraba mucho, y la empresa daba esa oportunidad a sus trabajadores, a que se ubicaran donde mejor se sintieran y pudieran rendir más y mejor) donde la gente del departamento de Grúas me buscó ubicación y todavía al día de hoy me mantengo en el mismo departamento. Aquí me desempeñé como Maestro Mecánico y luego como Inspector donde también ejerzo como coordinador”.

-Evidentemente encontraste oportunidades de crecimiento personal dentro de la organización sidorista….

“Indudablemente. Y a uno le dictaban cursos en el Centro de Entrenamiento “Ing. Otto Rivero Suárez” y en el INCE. Porque Sidor, sin dudas, ha sido una escuela. Aquí usted sale como Maestro Mecánico o de cualquier otra especialidad, como obrero especializado o en funciones supervisorias y puede aspirar a laborar en cualquiera otra empresa del país. De hecho, hubo una época que a los trabajadores y técnicos formados en Sidor, como los de la industria petrolera, se los peleaban en cualquier otra empresa, porque éramos garantía de buen trabajo y rendimiento. Aquí en esta planta pasaron trabajadores -y todavía hay muchos, aunque subutilizados o relegados- que con su talento le resolvían problemas técnicos y operativos a la empresa, que creaban o modificaban algunos mecanismos que repercutían en mayor productividad y economía para la planta, y eso forma parte de nuestro orgullo sidorista”.

Octavio también evalúa las etapas en que le ha tocado trabajar en Sidor…

“En la época antes de la privatización, la relación entre los trabajadores y con la gerencia de la empresa era de respeto, luego con los argentinos aumentó la rigidez y lo que si se notaba era una identificación con la empresa, el sidorista siempre ha reclamado sus derechos, pero nunca dejaba a un lado su responsabilidad como trabajador. Después que Sidor vuelve a manos del estado se ha perdido la identificación con la empresa, creo que debe aplicarse una política para recuperar ese estado de conciencia y sentido de pertenencia, no se justifican cientos de trabajadores que cobran sin trabajar bajo la modalidad de comisión de servicios, que no es más que una figura que utiliza el partido de gobierno para tener activistas a la orden.”

Aquí se sembró el petróleo

-Sidor siempre ha estado ligada al desarrollo personal, social y colectivo de la familia guayanesa. No en vano su consigna original “Sidor Forjando el Desarrollo Nacional”, porque fue concebida como la gran industria del acero, para producir el mejor acero del mundo, como lo hemos hecho siempre sus trabajadores, competir en el mercado latinoamericano y mundial, y como la empresa de gran contenido e inclusión social, asociada a la búsqueda de esa alternativa no petrolera de desarrollo nacional. Yo diría que aquí, no obstante, sí se ha sembrado el petróleo, no solamente en Sidor, sus viejas acerías, luego la planta de Planos y las del Plan IV, sino en todo lo que es este parque industrial que representan las otras empresas básicas de Guayana, la presa hidroeléctrica de Guri y las demás ubicadas en el río Caroní, y las empresas transformadoras y de servicios que surgieron al calor de los requerimientos de las grandes industrias. Sobre todo en el área metalmecánica. Amén de las que operan en el centro del país, también transformando y dándole valor agregado a nuestro acero y aluminio primarios, que es hacia donde debemos avanzar en lo adelante.

Con 40 años de experiencia en el mundo Siderúrgico, Octavio Arzola ha visto millones de toneladas de acero producidas en Sidor y hoy se siente consternado por ver como la empresa que el ayudó a crecer “se viene abajo en un clima signado por la anarquía”, por eso no escatima sinceridad cundo afirma: “¡Orden! ¡Orden! , aquí lo que falta es orden”.

 

 

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