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Gloria Cuenca: Amigos, siempre amigos

 

Para Aída, Eleazar h, Aníbal y Luis Carlos, con afecto en este día triste.

Conocí a Eleazar, cuando andaba extraviada, en eso del comunismo. Jóvenes aún nos hicimos amigos además cercanos con Aída y los hijos. Todos los muchachos bastante pequeños. Nos encontrábamos con bastante frecuencia, para comer, compartir, hablar de política. Éramos todos de izquierda. Eleazar pasó al MAS y esto nos acercó: estábamos de acuerdo con todo lo que decía Teodoro. Hubo períodos de aproximación ideológica, hasta que Adolfo y yo, dejamos de ser de izquierda.

Sin embargo participábamos con Eleazar en sus proyectos con entusiasmo: al organizar el movimiento Prensa Libre, allí estuvimos. Recorrimos casi toda Venezuela por haberlo encomendado él, desde la Asociación Venezolana de Periodistas, que presidió hasta el final. En la organización de la primera Ley del Ejercicio del Periodismo, su dedicación y trabajo fueron fundamentales, allí estábamos acompañándolo.

También estuvimos juntos en los momentos difíciles: cuando nos expulsaron de la universidad. Hicimos un verdadero pacto de solidaridad y amistad: Alexis Márquez y Eleazar, ambos de Sabaneta, yo de la capital. Nos acompañaba un oriental, Luis Cipriano Rodríguez. Nuestras angustias y molestias por lo que ocurría se superaban con la buena vibra que teníamos en el grupo. Mientras Eleazar estuvo en la Dirección de la Escuela de Comunicación de la UCV, cumplió una tarea fenomenal. Adolfo Herrera y quien escribe, participamos de manera completa en su gestión. La creación de organismos nacionales e internacionales, el cambio de pensum, la publicación de una enorme cantidad de libros, con motivo de los 40 años de fundación de la Escuela. La incorporación de planes de investigación, – le encantaba investigar- entre otras tareas académicas en esos años de su dirección. Desde la dirección de este periódico me permitió escribir sobre lo que pienso y siento de este llamado proceso revolucionario. Sentí siempre de su parte, un gran respeto, como colega, bien como periodista o como docente. Teníamos posiciones distintas, muchas veces, discutíamos. Nunca el agua llegó al río. Triunfaba en ambos la convicción de que la amistad es mucho más importante que todo prejuicio ideológico. Ateo convencido, se nos adelantó al encuentro con Nuestro Padre. Espero perdonen sus errores y lo acepten para escribir desde el cielo !Q.E.P.D!

 

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