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Esto es lo que oculta Maduro con el regreso de Gustavo González López al Sebin

 

Gustavo González López lo sacaron de la dirección del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin) tras un raro episodio con la caravana presidencial ocurrido el año pasado. González López, pieza de Diosdado Cabello, fue removido de la jefatura de la policía política y su pieza más cercana, Katherine Hurrington, también purgada de la Vicefiscalía General. Es decir, desde Cuba ordenaron la salida de una pieza de Cabello de un organismo esencial para el equilibrio del poder. Pero los hechos del 30 de abril regresaron las cosas a su lugar de origen. ¿Qué esconde la jugada?

Lo del incidente con la caravana presidencial no es rumor. Y escribimos en esta columna en ese entonces, que un conflicto con Diosdado Cabello escondía la salida de González López del Sebin. Pero es que eran otros tiempos. Eran los tiempos de la fractura de la oposición. Y Cabello asumía la presidencia del adefesio denominado Asamblea Nacional Constituyente con declaraciones de piezas suyas en el PSUV en las que dejaban muy mal parado a Nicolás Maduro.

Claramente la rivalidad entre Cabello y Maduro era un hecho. Y la rivalidad -lo hemos explicado de manera vasta- arranca cuando los grupos que rodean a uno y otro, además de Rafael Ramírez, pujaran para la escogencia del sucesor de Hugo Chávez a su muerte. El grupo de Maduro fue más rápido. Se anticipó. Y apoyado por los cubanos, el grupo ganó. Eso último es confesión de Rafael Ramírez: que Maduro fue más veloz que él. Y más veloz que Cabello, que tiene aspiraciones de despachar en Miraflores igual que Ramírez.

Pero 2019 no es 2018. La cúpula del poder ha entrado en crisis. No han sido derrotados, pero tampoco son tan fuertes como otrora. Con la oposición unida y articulada en torno a un discurso y con el respaldo de Estados Unidos, no hay espacio para las rivalidades sino para la conservación del poder por parte de los jefes. Así mismo. Los jefes. Porque no es Maduro el único.

Y la crisis viene en aumento. La crisis política. La crisis militar. La crisis social. Es más bien una hecatombe en toda regla. La salida de Manuel Cristopher Figuera de la dirección del Sebin obligó a Maduro a tomar una decisión: el retorno de González López, pieza de Cabello. Deshacer para luego volver a hacer. ¿Cuál es la lectura política? Pues que Maduro se está quedando sin piezas de confianza en su entorno. Y que por esto, ha tenido que apelar al retorno de alguien a quien expulsó por un penoso  incidente con la caravana presidencial. La jugada esconde el desespero del poder. El desespero de quien rodeado de militares en la Academia Militar este jueves, evidenciaba pánico.

Lo sabe Maduro: las bayonetas son fieles hasta la víspera.

 

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