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Cesáreo José Espinal Vásquez: Quid de la cuestión en Venezuela

 

Lo determinante en la sociedad, es el derecho justo

En 1836, Robert Owen utilizó por ver primera la expresión “socialismo” para resaltar el humanismo, el derecho justo frente al capitalismo de la revolución industrial; se formaron grupos de desplazados de las fábricas en protestas y acciones, tanto de obreros como de artesanos. Entre esos grupos, unos con violencia y otros menos agresivos, fue creada la Liga de los Justos”, con el lema  “todos somos hermanos” y le fue solicitada a Marx y a Engels que les redactara unos principios, quienes la “solaparon” y les presentó el Manifiesto Comunista  (1848) e imponiendo la frase “Proletarios del mudo, uníos” con la imposición de que “el fin justifica los medios”. Este socialismo de Marx y Engels, es absolutamente distinto al socialismo de Rober Owen, que es el socialismo humanitario por convicción, mientras que el socialismo comunista, por revolución,  el Estado-Gobierno, es el “super padre de la sociedad, dueño de la clase social, de la producción y los servicios, del libre desenvolvimiento de la personalidad y de la vida y de la muerte, por lo que evidentemente no es un sistema democrático sino tiránico, con reservas de la democracia capitalista y salvaje como al esclavismo por corrupción de los imperios yanqui, ruso, iraní y chino. El quid de la cuestión en Venezuela, o sea, el punto clave, no se resuelve con diálogos porque es caer en la fábula de Esopo del escorpión y la rana, ya que cada quien tiene su propia naturaleza y los acuerdos son falaces. Lo determinante en la sociedad es el derecho justo, pero no como entelequia ni utópico, sino en sus fines de bien común, seguridad y justicia. En este sentido,  centrándonos en la justicia, si bien el Presidente Maduro, tuvo la iniciativa de la constituyente por facultad constitucional, la convocatoria lo debió hacer al Poder Electoral previo referendo consultivo y no lo hizo, dándole validez a la iniciativa como convocatoria emanada del Presidente Maduro, ignorando la consulta y en consecuencia,  todos los actos políticos, jurídicos y administrativos están  ipso juris, nulo de nulidad absoluta, inexistentes, desde la convocatoria a la Constituyente, el ejercicio de la Presidencia de la República y  el nombramiento de Magistrados del Tribunal Supremo de Justicia, manteniendo  la legitimidad la Asamblea Nacional. En estricto  ámbito jurídico, el único poder legitimado que tiene el país, es la Asamblea Nacional, cuyo presidente es el diputado Juan Guaidó en ejercicio transitorio  de la Presidencia de la República por disposición constitucional. Ahora, lo importante es rescatar el Derecho Justo. La Asamblea Nacional debe designar nuevos Rectores del Consejo Nacional Electoral y que convoque al referendo consultivo para la constituyente si la exposición de motivos de la iniciativa del Presidente Maduro cuando la hizo, se justifique ajustado a derecho. E ahí el quid de la cuestión.

 

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