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Domingo Alberto Rangel: Hablando con los aliados

 

Terminada en un gran fiasco la puesta en escena de Juan Guaidò y sus aliados a mi modo de ver se abren oportunidades para construir. Y para ello es imperioso evitar acciones estériles como sería salir a celebrar el fracaso de las marchas sin objetivo y el golpe bufo.

Es tiempo para dejar de lado la anti política que tan nociva ha sido para nuestro país y comenzar a tejer en positivo las nuevas redes que al remodelar Venezuela en clave de derecha, patriota, pro mercado, serán las encargadas de frenar el empobrecimiento traído por tantas décadas de socialismo.

Dicho así suena fácil pero no lo es.

Varias tentaciones acechan el camino: Unas desde nuestra trinchera ideológica… otra desde el frente de quienes nos pueden acompañar.

Por ejemplo, hay compañeros que siguiendo una lógica impráctica pueden caer en la tentación de querer cobrar lo que para nosotros, liberales de la derecha patriota, era evidente desde enero… pero no para mucha gente en nuestro país.

Es decir que las políticas de Guaidò y sus aliados, al ser similares a las que han fracasado en estos 20 años… y por venir de la izquierda opositora… ni iban a convencer a los que apoyan el socialismo del gobierno… grupo necesario para triunfar… y que en caso contrario tampoco podrían liderar los cambios necesarios porque tanto el autonombrado “interino” como sus aliados políticos no quieren cambiar las reglas de juego que son la explicación del continuo empobrecimiento de nuestra sociedad desde incluso antes de la llegada al poder del chavismo.

Eso puede ocurrir pero lo debemos evitar como Drácula a la sarta de ajos. Lo peor que podemos hacer los liberales ahora es cobrarle los errores a quienes están equivocados porque nunca tuvieron oportunidad de escucharnos.

O al menos no debemos hacerlo sin antes intentar darnos a conocer por las mayorías que merced al veto que esta oposición recién fracasada –también el gobierno- nos han impuesto en los medios.

Es hora de conversar con otros factores que es la base de la política. Y lo mejor es hacerlo con quienes ni nos conocen o con quienes tampoco nosotros conocemos porque tan útil como un liberal a los fines de forjar un futuro mejor… paradójicamente puede serlo un socialista pro mercado.

Pero el riesgo del momento no somos los liberales sino más bien la incapacidad ya legendaria de la clase política para interpretar la economía y sus vaivenes.

Este defecto que en nuestro caso se puede definir como “mortal” viene asociado a la fortuna de ser un país petrolero. País que llevaba casi un siglo viviendo más allá de las posibilidades y que por ende produjo nuestra sociedad una dirigencia política equivocada porque nunca comprendió como se produce la riqueza… y siempre creyó que “éramos ricos”… y que así lo seríamos hasta el final del mundo.

Con esa creencia nunca se preocuparon los políticos, algunos de ellos hoy día nuestros potenciales aliados, por la economía que es el motor del mundo.

Son aliados nuestros quienes también valientemente nos acompañaron cuando irresponsablemente algunos periodistas que se habían convertido en tutores de la política… nos exigían apoyar marchas sin sentido, negociadas en el exterior y que a nuestro parecer y sentir… iban a terminar en este rotundo fracaso que significó el golpe bufo del 20 de abril.

Ellos aguantaron el embate y nosotros que también lo pasamos la prueba… no podemos olvidarlo.

Estos compañeros piden elecciones lo cual es el ABC de la política, pero también es transitar una ruta peligrosa.

¿A cuales elecciones se refieren nuestros aliados y para qué hemos de participar en ellas si así se decidiera?

Me respondo: Es obvio que después del fiasco del 20 de abril las únicas elecciones que pedirá el gobierno desde una posición vencedora son las de diputados que son las únicas faltantes para renovar la totalidad del poder bajo la egida de la Asamblea Constituyente.

Y es obvio que desde nuestra óptica no podremos evitar que desde la Asamblea Nacional ahora en desbandada esto se negocie. ¿Qué hacer en ese caso si nuestros aliados que siempre llamaron a participar en las elecciones aceptan?

Lo peor sería caer en las manipulaciones de los llamados “radicales” que a veces uno ignora para quien trabajan o quien les paga.

Para las elecciones que debemos estar preparados porque son útiles a los fines de comenzar un cambio, las únicas aceptables, con este CNE o con el que pongan porque se pueden ganar… es a las de diputados en diciembre del 2020. Eso está claro.

Pero, Tampoco es un pecado mortal, como dice la Iglesia, el que el futuro participe y gane en diciembre de este año… si los diputados de la A. N. lo aceptan.

Única condición… que los pro mercado y los aliados vayamos unidos y con un programa legislativo común… diferente a las propuestas socialistas como las que les hemos escuchado a los Capriles, López y Guaidò… que son unos cuantos.

Por ahora basta con esto.

 

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