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Aníbal Sánchez: Eventual e hipotética negociación; Como mecanismo para superar la crisis

 

Criticable la postura de creerse dueño de la verdad, o la de partir que tengamos mismo nivel de compresión, o que compartamos una corriente de pensamiento. Para el Analista Politico y Consultor Electoral Aníbal Sánchez Ismayel lo responsable es emitir juicios  “sustrayendo la carga subjetiva” y desde este punto nos deja un enfoque sobre, sería necesaria, una eventual e hipotética negociación; como mecanismos para la superación de la crisis.

“Se puede ser muy liberal para no creer en necesidad de una reconciliación en Venezuela; incluso temerario para no ver conveniente el reencuentro, y la convivencia entre las distintas fuerzas políticas opositoras, o no”

Uno de los objetivos de la lucha democrática actual es la recuperación política, social y económica del país; muchos pudieran coincidir en que esto sólo es posible mediante un cambio del régimen político actual, aunque se diferencien en el mecanismo idóneo para lograr la transferencia del poder; incluso al punto que algunos creen necesario tener nuevas reglas de juego.

Pero todos deberían partir de que la negociación “no es un objetivo en sí misma” es una herramientas, utilizada en la resolución de conflictos, no exclusivamente para lograr un cambio de régimen, es necesario para reconstruir estructura y capacidades del Estado y para atender la emergencia humanitaria compleja; y manejar las relaciones dentro de un sistema globalizado.

Una vez teniendo claro esto, se debe conocer el tipo de régimen, y aquí pareciera haber más consenso en el sector opositor, es de naturaleza totalitaria, desde sus inicios quedo plasmada con su voluntad de homogeneización social, en la búsqueda siempre de mayor control social, haciendo evidente la centralización de la actividad económica, su orientación revolucionaria, antiimperialista y actitud antiliberal siempre está presente en la narrativa; aunque proyecte ser colectivista, en la práctica es enemigo de la autonomía individual.

Dentro de las características de este tipo de gobierno, la historia nos demuestra que siempre tienden a desarrollar vínculos con diversas formas de crimen organizado, expresó Sanchez por lo que si se tiene en cuenta sus asociaciones al momento de dibujar los escenarios. “El carácter delincuencial, terrorista suele aumentar en la medida en que el político declina” una fórmula al contrario es la que se maneja en tesis del día después, y no todos le dan el peso específico al plantear la solución.

El carácter político que alguna vez ostentó el proceso revolucionario a comienzo de los años 2.000 se ha venido disminuyendo, y se ve una aceleración con la llegada de Maduro, incluso para sus adeptos mutó “no es el proyecto de vida en común” para pasar a un modo de subsistencia y de aprovechamiento de un grupo, que busca preservar lo que ha obtenido.

Los métodos que se han empleado por la oposición en los últimos 20 años  han sido variados, y no han dado resultado; no porque hayan sido Pacífico, es por la falta de estrategia y acompañamiento, “quizás se erró en  la planificación, pero también se subestimó políticamente el adversario” eso que es muy común en los latinoamericanos al momento de sufrir un revés, creen mejor cantar un fraude, que el analizar las causas, con el fin de consolidar las bases para una nueva operación.

La Fuerza ‘como concepto’ es percibida como la combinación de varias formas de acción política, cada una con su táctica para el cumplimento de los objetivos, pero bajo la misma estrategia. Esto sumado al papel de los aliados internacionales, debería desencadenar un quiebre de la coalición ‘dominante’ que da sostén a Maduro y propiciar un cambio en el régimen.

En este marco, tales negociaciones deben ser asumidas como una acción política más, parte de una estrategia para alcanzar el objetivo final, sin poner en riesgo lo avanzado en el escenario internacional y con ello la posibilidad de labrar un camino para la solución de la crisis; la negociación no es el fin, tampoco es el centro de la estrategia. Así como al perder algunos se escudan en el me robaron “sin que esto signifique la aceptación de un proceso viciado” no debe ser el eje de la política, también se debe reconocer que ante la falta de consolidación de una masa organizada, disciplinada, con los mismos objetivos; el apoyo exterior adquiere un valor preponderante.

Cuando se anunció, el aceptar la invitación del Gobierno de Noruega para un segundo acercamiento, muchos no lo comprendían, y hasta la vocera del departamento de estado, lo sintetizó “unas elecciones libres no pueden ser supervisadas por un tirano. EEUU cree que lo único que se puede negociar con Maduro son las condiciones de su partida, y esperamos que las conversaciones en Oslo se centren en ese objetivo” este tipo de postura coloca a los representantes en una posición de fuerza.

En el exterior muchos actores están conscientes, del estado de crisis humanitaria compleja que se vive en el país; conocen las características del gobierno que tiene las riendas de un Estado Fallido y Forajido, herramientas utilizadas en otro de los escenarios también activos, por lo explicado en la columna es que se podría compartir que la fuerza proveniente del exterior podría desencadenar el cambio. Si en Venezuela existiese una democracia sus mismas instituciones y estado de derecho deberían aportar las herramientas para la solución de la crisis.

 

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