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Evans considera que Lacava y Héctor Rodríguez promueven negociaciones para una salida pacífica de Maduro

 

Nicmer Evans, vocero oficial Movimiento por la Democracia y la Inclusión (MDI), se declara ex chavista y llama a Juan Guaidó “presidente”. No cree en una opción militar para Venezuela ni tampoco en la propuesta del Grupo de Contacto en Oslo de “invertir la fómula” de Guaidó para plantear una elección presidencial como primer paso.

Enrique Meléndez / NoticieroDigital

“Lo que lo que están buscando es… que haya unas elecciones para que después haya un gobierno de transición; para, finalmente, el cese de la usurpación; que tampoco comparto, en el esquema como se está planteando; aunque yo estoy convencido, de que todo va a terminar en un proceso de diálogo y negociación”, dijo.

Cree además que Nicolás Maduro tiene una “debilidad estructural desde el punto de vista de valores” que lo habría llevado ya a abandonar el poder pero que no lo ha hecho porque está dominado por mafias económicas y pranes políticos entre los que incluye a Diosdado Cabello, Tareck El Aissami y Jorge Rodríguez.

El también politólogo cree que otros sectores del chavismo, representados en Rafael Lacava y Héctor Rodríguez, no defienden a Maduro sino que están promoviendo “la negociación para lograr el objetivo de llegar a unas elecciones que permitan una salida pacífica y democrática del actual gobierno”.

A continuación nuestra extrevista.

¿Existe todavía un chavismo que no apoya a Nicolás Maduro, aun cuando se mantiene fiel a Hugo Chávez?

-Sí, claro. El chavismo ha ido mutando de manera paulatina en relación con la vinculación con Maduro. En principio, se había establecido como una especie de chavismo crítico, por donde yo pasé. Ya yo soy un ex chavista; pero la realidad, por ejemplo, según los últimos estudios publicados por Félix Seijas, no es que hablan de un chavismo sino de gente que todavía recuerda a Chávez con nostalgia, y que podía añorar su presidencia, en un 45% de la población.

-En ese sentido, el chavismo quedó como una especie de cascarón vacío; un recuerdo, una rémora, en relación a algo que pudo pasar y no fue. Una nostalgia para algunos sectores de izquierda; una nostalgia por el líder conductor; el césar democrático o el caudillo; para otros, fue, simplemente, un instrumento útil para lograr sus objetivos.

-Pero, en todo caso, todavía sigue siendo Chávez y el chavismo una referencia de la política venezolana; diezmada por los efectos de su sucesión, y de lo que él mismo hizo. Chávez cometió errores que se comienzan a sentir hoy y, además, dejó a alguien encargado de profundizar, aún más, dichos errores y, por supuesto, que esto ha mermado muchísimo el apoyo desde el punto de vista político. Pero el chavismo existe, y es una realidad que está todavía ahí.

¿Ese chavismo disidente apoya a Juan Guaidó?

-No, hay muchas variantes. Dentro del chavismo disidente hay gente que está apoyando a Juan. Te puedo poner unos ejemplos: el Movimiento por la Democracia y la Inclusión de Todos hoy atraviesa por una fractura interna, precisamente, por el apoyo o no a Guaidó, y la mayoría de esa organización, siendo chavista, lo apoya a él.

-UPP-89 de Reinaldo Quijada es un partido que participó en las elecciones del 20M, hoy apoya a Juan Guaidó, y es chavista. Entonces, estamos ante una realidad que no se puede negar. Porque hay un sector del chavismo que ha adoptado esa tendencia, por la necesidad de salir de esta crisis para volver a una concepción democrática en la conducción de los destinos del país.

-Es decir, hay sectores del chavismo que, aunque no apoyan a Juan Guaidó, públicamente; en realidad, a lo interno desean que Juan Guaidó logre el objetivo del cese de la usurpación. En dos palabras: salir de Maduro. Sectores como Lacava, Héctor Rodríguez, que son hoy de un chavismo light; de una manera solapada no son defensores de Maduro; sino que son sectores que están promoviendo, incluso, la negociación para lograr el objetivo de llegar a unas elecciones que permitan una salida pacífica y democrática del actual gobierno.

-Eso quiere decir que Guaidó constituye un fenómeno, asimismo, para el chavismo. Hay una cantidad importante de sindicatos chavistas que se declaran no-maduristas, y que hoy en día están la calle protestando. Solamente este viernes hubo 15 sindicatos chavistas en la Plaza Caracas, reclamando sus derechos; pero haciéndolo público y uniéndose con los sindicatos de la oposición en la calle en una verdadera coalición sindical.

-Lo que deja ver, claramente, que el descontento es tan grande que ya no hay una capacidad de discusión sobre el asunto ideológico, sino una necesidad, un clamor de la comunidad de salir de Maduro y el chavismo es parte de esa realidad; porque el chavismo sufre y padece lo que está generando el madurismo.

¿Usted estaría de acuerdo con ir a un referéndum para que el pueblo decida si se adelantan las elecciones presidenciales?

-La ruta es una sola que la ha fijado el presidente Juan Guaidó: cese de la usurpación, gobierno de transición y elecciones libres; cualquier alteración de esa fórmula me parece, absolutamente, inadecuada.

-Creo que Juan ha puesto sobre la mesa todas las opciones; desde la intervención del Comando Sur de EEUU, con la cual no estoy de acuerdo, hasta una negociación y un diálogo; como la que representa el Grupo de Contacto y de Oslo; que lo que están buscando es invertir la fórmula: que haya unas elecciones para que después haya un gobierno de transición; para, finalmente, el cese de la usurpación; que tampoco comparto, en el esquema como se está planteando; aunque yo estoy convencido, de que todo va a terminar en un proceso de diálogo y negociación.

-Son opciones que están allí. Pero hay una opción; que es el punto medio entre las dos, y es continuar con la presión interna; que permita la profundización del resquebrajamiento de la coalición dominante, de los que están en el ejercicio del poder, y se repita un 23 de Enero del Siglo XXI. Hay distintas vertientes; pero en el Movimiento por la Democracia y la Inclusión sostenemos la posición que está enmarcada, claramente, en lo que ha decidido el presidente Juan Guaidó; que entiendo que toda la oposición está siguiendo, y que pareciera que no tanto.

¿Se está aplicando, a su modo de ver, la estrategia de la boa constrictor, es decir, de la asfixia a propósito de la salida de Nicolás Maduro para evitar la intervención militar?

-Como tú lo estás ilustrando: esa serpiente que constriñe a la presa para que se vaya asfixiando y comprimiendo, de modo que quede resquebrajada; es la misma situación que generó el propio gobierno de Nicolás Maduro; aunque tiene su génesis en el gobierno de Chávez.

-A ver: la situación económica que presenta el país no es consecuencia de las sanciones económicas; aunque, por supuesto, vamos a entrar en una etapa en la que esas sanciones ya van a tener un impacto importante; pero la asfixia que vive el país responde a la sanción de tener a Maduro en el gobierno: la destrucción de la industria petrolera; la destrucción del aparato productivo del país han sido originadas por las políticas de Chávez; pero, claramente, han sido profundizadas y consagradas por la del gobierno de Maduro.

-No se trata de unas políticas socialistas o capitalistas sino de mafias económicas y de pranes políticos que han decidido saquear al país; dejarnos en la absoluta devastación; desde el Arco Minero, hasta los bonos de la deuda, combinado con la destrucción del salario, y que ha llevado a la pobreza de toda la sociedad. Es una cosa que va constriñendo y que va asfixiando a la población.

-Por supuesto que las sanciones, tanto personales, como a empresas venezolanas por parte del gobierno de EEUU, terminarán por arrinconar a la cúpula del gobierno, y esa sí es la estrategia, que tú llamas boa constrictor, y no será determinante en la destrucción; porque la economía ya está destruida.

¿Usted cree que Maduro terminará inmolándose en medio de un colapso total como el que se anuncia a propósito de la escasez total de gasolina?

-Yo creo que en el entorno de Maduro hay distintas vertientes. Maduro no está solo. Yo creo que si realmente Maduro fuese el que actuase solo, ya hubiese abandonado la presidencia. Porque él tiene una debilidad estructural desde el punto de vista de valores, de principios, de formación, de criterios. Sin embargo, él es la tapa del frasco de una serie de mafias; que son las que están decidiendo, esto es, tratar de extremar la salida del régimen en Venezuela; porque detrás de ello lo que hay es la extracción del coltán, del oro, de diamantes, de uranio.

-Hay una serie de elementos adicionales, que son esas mafias que pujan, para que Maduro no termine de salir, y si a eso le sumas su entorno: Diosdado Cabello, Tarek El Aissami, Jorge Rodríguez que son personas, sin duda, que parecen desquiciadas no por un problema ideológico, sino por obsesión del poder, por supuesto que se complica aún más el escenario; donde se pueda dar verdaderamente un proceso de negociación.

-No se puede descartar; siempre habrá escenarios. Yo creo en un proceso de diálogo y de negociación. Pero viniendo, de donde vengo; conociéndolos, como los conozco, veo en un 99% de que esto salga con un proceso de transición tipo Chile; aunque yo soy más de la idea de repetir el escenario de un 23 de Enero Siglo XXI, pues pienso que la mejor vía para restituir el orden constitucional es que se rescate el Estado de Derecho, y eso implica que los actores internos terminen de definir cada uno sus acciones en función de lograr sus objetivos.

 

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