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Svetlana Alexievich, biografía de una fabulosa cronista

 

Muchas personas en el mundo no habían oído hablar de Svetlana Alexievich hasta 2015, momento en el que le concedieron el Premio Nobel de Literatura. Para muchos, esto supuso una gran sorpresa, pues era la primera vez en la historia que una periodista se hacía con dicha distinción a manos de un trabajo orientado básicamente a la crónica.

El galardón solo se había entregado, hasta ese año, a poetas y autores de ficción. La obra de Svetlana Alexievich, en cambio, está inspirada en personajes y hechos totalmente reales. Ella, mejor que nadie, retrató la realidad de la órbita soviética y de su propia patria, Bielorrusia.

“Decidí ser una historiadora de sentimientos, no una historiadora oficial”.

-Svetlana Alexievich-

Su libro más emblemático, Voces de Chernobyl, se ha traducido a 20 idiomas, incluido el castellano. Sin embargo, no ha sido posible publicarlo en su país porque se encuentra proscrito. Este hecho nos da una idea de la importancia y el valor de esta fabulosa escritora contemporánea.

Chernobyl

Ecos de la infancia

Svetlana Alexievich nació accidentalmente en una localidad de Ucrania, llamada Stanislav. Y decimos accidentalmente porque su padre, que era militar bielorruso, estaba asignado temporalmente en ese lugar. Sin embargo, poco después, volvió a su tierra natal. Allí, fue donde la escritora pasó su infancia y buena parte de su vida.

Es curioso que la ciudad de Stanilav, donde nació la escritora, haya tenido una historia tan inestable. Fue parte del imperio austrohúngaro, de Ucrania occidental, de Polonia, de la Unión Soviética, de Alemania y, finalmente, de Bielorrusia. En la actualidad, la ciudad ni siquiera existe como tal, sino que ahora se llama Ivano-Frankivsk. Lo paradójico es que Svetlana trabajó un género que algunos llaman ‘novela de voces’.

Svetlana vino al mundo el 31 de mayo de 1948. Su padre, además de su vinculación a la milicia, era maestro rural, así como su madre. Tuvo una infancia y una juventud marcada por la inestabilidad política de su patria. Más tarde, estudió Periodismo en la Universidad de Minsk.

Svetlana Alexievich, una periodista audaz

Svetlana Alexievich recibió una influencia notable del escritor soviético Alés Adamóvich. Él fue uno de los precursores de un nuevo género conocido como ‘novela evidencia’, ‘novela colectiva’, ‘coro épico’ o ‘novela oratorio’. Este género, en definitiva, es un híbrido entre el periodismo y la literatura.

Después de trabajar en algunos periódicos, Svetlana comenzó a proponerse trabajos de largo aliento. Se convirtió también en una viajera incansable, que cruzaba fronteras para obtener testimonios de los supervivientes de grandes hechos históricos. Así fue como comenzó a darle forma a fabulosos reportajes.

En 1985, publicó su primer libro: La guerra no tiene rostro de mujer. Este contenía numerosas entrevistas que hizo a mujeres que habían participado en la Segunda Guerra Mundial. Por este trabajo, fue despedida del periódico en el que laboraba y acusada de mancillar el honor nacional de los soviéticos.

Una mujer valiente

Tras realizar un arduo trabajo y numerosas entrevistas, en 1989, Svetlana Alexievich publicó su obra Jóvenes de latón. Los 500 entrevistados habían participado en la invasión de la Unión Soviética a Afganistán. En la obra, Svetlana denunciaba muchos casos de violaciones a los derechos humanos. Como consecuencia de sus denuncias, se vio obligada a comparecer ante el Tribunal.

Su postura crítica frente al régimen soviético la condujo a tener que buscar refugio político en 1991. Desde entonces, se ha visto obligada a residir en diversos países europeos.

En 1997, se publicó Voces de Chernóbil, la que podría ser la obra maestra de esta fabulosa escritora. En ella, presenta los testimonios de las víctimas del accidente nuclear que tuvo lugar en esa ciudad. Tardó 10 años en recopilar el material y su trabajo evidenció las graves fallas de las autoridades en dicho episodio.

Svetlana Alexievich
Svetlana Alexievich

La decepción y la gloria

Svetlana Alexievich es una de esas escritoras que explora los dramas humanos hasta sus últimas consecuencias. Sus obras son muy conmovedoras porque logran transmitir las profundas paradojas de los grandes hechos históricos, particularmente referidos a lo que fue la Unión Soviética y su ámbito de influencia.

Ella misma ha sido directamente afectada por esos graves hechos. De niña, cuando sus padres tenían que huir sistemáticamente de la guerra; y de adulta, cuando su hermana murió y su madre quedó ciega debido al accidente nuclear de Chernóbil. Además, ha tenido que sufrir las penalidades del exilio y la imposibilidad de regresar a su patria.

Su obra le ha merecido varios premios, pero, obviamente, el mayor de ellos fue el Premio Nobel. Fue la primera (y hasta ahora la única) escritora de no ficción en alcanzar ese mérito. Actualmente, sigue escribiendo y tratando de entender la maldad y la bondad humanas.

 

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