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Néstor Francia: El diálogo en Oslo está viciado por el fascismo (Mi entrevista en Ciudad CCS)

 

El poeta y comunicador social sostiene que no habrá intervención militar en Venezuela

Siempre enérgico, puntual y madrugador. Por eso llegó primero que yo para la entrevista, el camarada constituyente y poeta: Néstor Francia.

Instalado en la sala de reuniones de Ciudad CCS, lápiz y libreta en mano, dispuesto a entrarle a la entrevista.

—Tu ficha personal indica que naciste en Caracas, específicamente en el sector El Manicomio…, ¿De Catia, no?

—Bueno, sí, pero ojo: del lado de afuera del Manicomio, aunque muy cerquita del centro. Con todo, pese a opiniones en contrario de algunos amigos, estoy, gracias a Dios, muy cuerdo.

—Y como decimos en criollo, hablando como los orates. Esta vez, en tu rol de analista político, ¿cómo ves el diálogo entre el Gobierno Revolucionario de Venezuela y los desatados de la oposición, allá en Oslo (Noruega)?

—Primero, hay que aclarar que no es un diálogo nacional, porque allí no está representado todo el país. Es un debate político, con representantes del Gobierno y la oposición. De esta última, sin duda, su ala más radical. Es decir, fascista. Visto así. Espero estar equivocado, pero no creo que el diálogo vaya a prosperar. Imagínate, cuál representación de la oposición está allá, si dicho por el mismo Pompeo (Mike, secretario de Estado de Trump, o de Estados Unidos): hay por los menos 40 candidatos opositores, que se creen los ungidos para sustituir al autonombrado y al mismo presiente Nicolás Maduro… Calcula tú cuán desquiciada y dividida está la oposición venezolana.

—Pero sobre qué tema, o temas, están debatiendo por allá en la lejana Escandinavia. A mi juicio, debería ser, por ser lo que nos interesa a las venezolanas y los venezolanos de a pie, el desbloqueo ¿Cuál es tu opinión?

—Como dije anteriormente, es un debate político. Entonces, debe centrarse en la legitimación de la Asamblea Nacional. Allí se fijaría un cronograma para la elección. Incluso, podría ser con nuevos integrantes del Consejo Nacional Electoral, con dos representantes por lados (Gobierno y oposición) y un tercero neutral.

—Pero la oposición radical, aupada por Trump y Estados Unidos, quiere elección presidencial. Salir de Maduro, ya.

—Eso no debe estar en la mesa de discusión. Aunque Pompeo lo tiene claro como objetivo, es decir, la salida de Maduro primero, para después venir por nosotros. Pero este tema no tiene cabida, pues constitucionalmente la elección presidencial está fijada para el 2025. Eso no admite discusión. No es, a mi juicio, un tema por tratar. Lo del desbloqueo, el cese de la guerra económica, ese sí es el tema.

 

—El desespero de los radicales en la oposición los ha llevado a cometer errores garrafales. El más reciente: este intento de golpe o lo que yo llamo la contrarrevolución de los topochos verdes. ¿No es esto tragicómico?

—Claro. La revolución Bolivariana necesita una oposición seria, inteligente. Hay sectores que tienen estas cualidades, pero han sido apartados por personajes como Guaidó (Juan), que anda como perrito de alfombra, dando la cómica y pidiendo intervención militar en su propio país. Es más, yo preferiría una Asamblea Nacional en la que estuvieran los adecos y otras fuerzas. Que esas comisiones estuvieran hombres del talante de Andrés Eloy Blanco, hasta del mismo Rómulo (Betancourt). Pero qué va, como que eso es mucho pedir.

— ¿Serían mayoría los revolucionarios en una nueva elección de la Asamblea Nacional?

—Creo que la Revolución está en un buen momento político para ganar la ANC. Esta oposición radical, fascista, que llama a golpe e intenta darlo, no tiene cabida dentro del orden democrático. Primero, a Chávez le ganaron una sola elección, y eso porque de nuestra parte se manejó el tema comunicacional de muy mala forma. Pero Maduro les ha resultado muy habilidoso. Ha sido atacado por todos lados y por todos los medios, pero ha tenido la sabiduría que adquirió al lado de Chávez para superar cada emboscada.

—Ya que tocas el tema de los medios, ¿ha sido efectiva en la comunicación la Revolución Bolivariana?

—Todavía es una tarea pendiente. El entonces presidente y líder de la Revolución, Hugo Chávez, se quejaba de que somos muy malos para comunicar los avances del proceso. El ejemplo más claro fue aquel referéndum constitucional de Venezuela en 2007, que resultó una propuesta fallida.

— ¿Cómo debería ser esa comunicación desde la Revolución para que sea efectiva, para que llegue?

—Tiene que ser un mensaje que vaya más allá de los votos duros del chavismo. Hay que ser más efectivos en tiempo y contundencia, en lo que queremos informar. Tal como lo dijo hace poco Adán Chávez: hasta ahora, se hecho una comunicación plana en todos los aspectos. Es un mensaje para todo el mundo. Tenemos que aplicar la técnica de la programación de la televisión: segmentar la audiencia, por estamentos. No puede ser el mismo mensaje sobre los ataques al sistema eléctrico, a la economía, el que se destine a Caracas y el que vaya dirigido a Maracaibo. No es lo mismo lo que tenemos que comunicar para Chamba Juvenil que para Chamba Mayor.

—Vive Venezuela, de la mano de la Revolución Bolivariana, un momento estelar de la política mundial?

—En este momento, Venezuela está fuerte en lo interno, con la unión cívico-militar. No nos van a tumbar con “revoluciones” o golpes de topochos verdes. Estamos fortaleciéndonos con esa cultura de paz que nos legó Chávez y que Maduro ha consolidado.

—Entonces, ¿está descartada una invasión militar de Estados Unidos o de sus aliados?

—Ahorita, una invasión militar no tiene cabida. Sería el megadesastre para este continente. Creo que los halcones gringos están locos, pero no tanto. Más adelante, no sé, porque los vaivenes de la geopolítica cambian…

—En tu trabajo como comunicador social, ya sea como publicista o moderador de programas de televisión o de radio, el humorismo ha sido un componente importante. Pregunto: ¿cuán importante es el buen humor, incluyendo a los escuálidos, para sobrellevar los momentos de crisis que estamos atravesando?

—El buen humor ha sido un arma histórica de todos los pueblos en lucha. Por una parte, es sal y aliño en este valle de lágrimas; por otro lado, ha sido herramienta de las luchas sociales. Para mi gusto, el gran maestro del humor social fue un inglés: Charlie Chaplin.

—Donald; no el Pato de la caricatura del Walt Disney, sino Trump, ¿tiene este tipejo buen o mal humor?

—Los políticos de toda laya están entre los principales materiales de los humoristas. Es el caso, muy prominente, que se da hoy en torno a la bizarra personalidad del insufrible Donald Trump.

—Un desaparecido periódico de ultraderecha, dirigido por un Tal Cual de izquierdista, colocó en su portada la imagen del mítico vaquero gringo El Llanero Solitario y lo denominó El Llanero Jodedor, en alusión al comandante Chávez. ¿Era Chávez un jodedor?

—Hugo Chávez fue un hombre de excelente humor, muy divertido y siempre con una salida graciosa, como venezolano emblemático que era. Por eso digo: sospecha del “chavista” que ríe poco, ése lleva un escuálido agazapado en su fuero interno. La derecha venezolana tiene sus humoristas también, a los cuales yo defino como bufones, porque son los cómicos de las cortes. A propósito de esto, no hay duda de que One White Dog (Juan Guaidó) es un mal chiste. No tan bueno para cerrar.

Ciudad CCS / Texto: José Cuevas

Fotografía: Javier Campo

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