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Transportistas, empresarios, emprendedores quieren trabajar respetando todos los protocolos sanitarios


La estrategia sanitaria-militar del estado de contención del virus no los deja. El dilema de un país  no debe estar entre contagiarse y morir por el Covid-19  o fenecer de Hambre o mengua.

La situación de contracción, parálisis económica, de inflación y dolarización de hecho de las transacciones monetarias tiene larga data en la nación Bolivariana, la desinversión privada, el cierre de empresas, la ausencia de créditos y financiamiento, las dificultades y la debilidad del sistema bancario, el aumento del encaje legal son previos al fenómeno del desarrollo de la pandemia generada por el Covid-19 en Venezuela. El problema que se genera actualmente es que luego de 5 meses (marzo-Julio) los efectos negativos de la expansión de los casos (picos de contagio) del Coronavirus sobre la actividad productiva y económica, amenaza multiplicar y profundizar la crisis humanitaria en el país.

Los debilitados sectores productivos, laborales y económicos en Venezuela intentan en un marco de cuarentena variable mantener con muchas dificultades sus actividades. Encuestas de la situación país  reflejan que existe un 56,7 % de fallas en el suministro de gasolina y 66,66 % de deficiencia en el transporte público,  Los problemas estructurales de la estatal Pdvsa le impiden garantizar el suministro de combustibles en el país y la importación de gasolina, única forma de cubrir los amplios déficits, tiene la dificultad, en una nación con problemas en las reservas internacionales que dichas importaciones tienen que ser cubierta a precios internacionales , lo cual genera una presión económica mayor al escuálido sector productivo, comercializador  y de transporte, generando un cuello de botella difícil de superar.

El Dilema en Venezuela frente al Covid-19 no es el de exigir un comportamiento similar al de Suizos o Noruegos, en tanto las realidades que vivimos como países son diametralmente diferentes. Venezuela viene de 7 años consecutivos de caída del PIB, con los niveles de inflación entre los más altos del mundo, graves dificultades en el flujo de caja, lo cual le imposibilita implementar amplios planes de subsidio y apoyo directo a la gran mayoría de la población como se hizo en estos países. Adicionalmente el debilitado marco institucional y la agudización de la confrontación política ennegrecen el panorama.

Los sectores productivos, laborales, económicos presionan para reiniciar progresivamente sus actividades, carentes de divisas y ahorros en cantidades suficientes, la prolongación de la cuarentena amenaza debilitarlos e incluso aumentar el número de cierres y quiebra de empresas, ante la dificultad de mantener y pagar nóminas de no contar con un auxilio financiero eficaz. Organismos multilaterales como la CEPAL proponen  la distribución masiva a los sectores más vulnerables de Bonos contra el Hambre y distribución gratuita de alimentos para contener los efectos negativos de la profundización de la recesión económica  generada por el Covid-19.

El sector del transporte público en Venezuela luego de 150 días paralización (Suburbanos, Interurbanos, extraurbanos) y con grandes restricciones a nivel del transporte urbano, presiona para trabajar en un marco de escasez de gasolina y de crecimiento de los picos de contagio. La estrategia sanitaria-militar del estado limita significativamente su circulación, incluso aunque extremen las medidas sanitarias (El transporte público es el 2do foco de contagios del Coronavirus Chino).  Morir de inanición, perecer de mengua  o fenecer como consecuencia del Covid-19 es el dilema  que ciudadanos y el estado deben dilucidar, consensuar, con mucha madurez e inteligencia.

Sector transporte solicita reunirse con la comisión presidencial del Covid-19 para evaluar y tomar las medidas pertinentes que impliquen lo mejor para el país.

NP

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