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4 datos fascinantes sobre la historia de los ascensores

La demostración de Otis era tan aterradora como tranquilizadora.

BBC News Mundo: “Eran como el telón de un teatro””: 4 datos fascinantes sobre la historia de los ascensores

En 1853, en la Exposición de la Industria de Todas las Naciones de Nueva York, Elisha Graves Otis dio la orden para que cortaran con un hacha la cuerda que sujetaba la plataforma suspendida en el aire en la que estaba parado.

En el tiempo que le tomó al grito salir de las bocas de la multitud, la plataforma se había detenido repentinamente.

El inventor repitió en varias ocasiones y lugares esa demostración teatral hasta que convenció al mundo de que su artefacto era seguro.

Aunque Vitruvio, el arquitecto romano del siglo I, habló de un diseño de ascensor de Arquímedes que data de alrededor del 235 a.C. y en el siglo XVIII, Luis XV usaba uno para visitar clandestinamente a su amante en el Palacio de Versalles, la idea de meterse en una caja que no tenía contacto visible con la tierra firme era aterradora para la mayoría de la gente. De ahí la campaña de Otis.

En 1857, se instaló el primer ascensor de pasajeros, impulsado por vapor, en el nuevo edificio neoyorquino de EV Haughwout, en Broadway, y los clientes acudieron, no tanto para comprar, sino para viajar en ese aparato de lujo por los cinco pisos de la tienda.

Esa había sido la altura máxima típica de los edificios comerciales y residenciales antes de que la llegada del confiable ascensor de Otis empezara a cambiar radicalmente las ciudades y se convirtiera en lo que es hoy: un sistema de transporte masivo, que mueve a cientos de millones de personas a diario en todo el mundo.

Y una de las primeras trasformaciones fueron los pisos superiores.

El mejor lugar para vivir

“Antes del ascensor, las habitaciones directamente debajo del techo eran siempre espacios pobres, angustiosos e ilegítimos”, dice Andreas Bernard, autor de “Lifted: The cultural History of the Elevator”.

Sin ellos, las ciudades modernas serían muy distintas.

Pero la invención del ascensor lo cambió todo: de repente, los espacios más interesantes y caros estaban en la parte superior. Nació el penthouse y la jerarquía vertical de los edificios cambió para siempre.

Hoy, si te quedas en el penthouse del lujoso hotel The Langham de Londres, tendrás un ascensor privado que te llevará a tus seis habitaciones, 450 metros cuadrados de superficie, un piano de media cola, servicio de mayordomo las 24 horas y acceso a un chef privado. Todo eso por la “módica suma” de más de US$30.000. Por noche.

De hecho, después de aquel instalado en una tienda, los primeros lugares que contaron con ascensores para pasajeros fueron grandes hoteles urbanos, un nuevo tipo de edificio en ciudades como Nueva York, Londres y París.

El pionero fue el Hotel Fifth Avenue en Nueva York, que abrió en 1859 y fue diseñado específicamente para incorporar un ascensor.

Un sitio elegante

En un comienzo el ascensor era considerado un artículo de lujo y su diseño era muy específico, explica Lee Gray, especialista en la historia del transporte vertical en la Universidad de Carolina del Norte.

Y cumplían un importante papel social.

“El ascensor de un vestíbulo era como el telón de un teatro que se levantaba en un escenario social”, afirma Sean Williams de la Universidad de Sheffield.

El timbre que sonaba al llegar al piso le avisaba a los presentes que estabas a punto de entrar en escena.

“A principios del siglo XX, la gente era consciente de que salir de un ascensor era como entrar en sociedad y, por lo tanto, tenías que verte bien”, indica el experto.

Incluso el tintineo del timbre sobre la puerta atraía la atención de quienes estaban al otro lado de esas puertas a punto de abrirse.

Había toda una gama de manuales, y uno de ellos incluso le indicaba a los hombres cuál era la vestimenta ideal para usarlos y el comportamiento adecuado para ingresar posteriormente al vestíbulo del hotel.

Todo un arte

Por años los ascensores tuvieron un operador que se encargaba de abrir y cerrar la puerta y de manejarlos hacia arriba o hacia abajo muy lentamente.

El trabajo de un ascensorista era considerado como altamente calificado. En Alemania, si querías ser ascensorista tenías que entrenarte durante tres años.

Los primeros ascensores eran controlados por un dispositivo llamado cuerda transportadora.

Los operadores tenían que dejar de tirar de la cuerda antes de que el ascensor llegara al piso deseado porque incluso cuando se detenían, la cabina seguía moviéndose.

Todo esto requería experiencia: saber cuándo tirar de la cuerda y detener el motor para que el ascensor se detuviera al nivel deseado.

Parece fácil, pero el trabajo del ascensorista requería de entrenamiento y experiencia.

Los botones acabaron con el oficio.

Inventados a principios del siglo XX, cuando finalmente se establecieron le entregaron el control del ascensor a los pasajeros.

Después de la Primera Guerra Mundial, la edad de oro del ascensor y el ascensorista llegó a su fin.

Más allá del cielo

El ascensor del edificio más alto del mundo, el Burj Khalifa en Dubái, cubre una distancia de 504 metros hasta su piso 163.

Es lo más alto que un ascensor puede llevar a una personaen la actualidad.

No es factible que los ascensores estándar recorran distancias de más de mucho más de 500 metros, ya que el peso de los cables de acero se vuelve demasiado grande: hay un punto en el que pesan tanto que su propio peso hace que fallen.

Sin embargo, las limitaciones de altura, e incluso de dirección, pronto serán cosa del pasado.

Los ascensores han sido una fuente de inspiración para escritores, desde la literatura alemana del siglo XIX hasta Hollywood

Thyssenkrupp Elevator en Alemania ha desarrollado un prototipo de sistema de elevación al que llaman “MULTI”, porque puede moverse en múltiples direcciones.

Su CEO, Michael Cesarz, explica que funcionan sin cables, mediante el uso de un campo magnético e inteligencia artificial.

“No hay limitación de alturas”, dice Cesarz. “Podemos recorrer uno o dos o tres kilómetros si queremos”.

Una versión de prueba ya está instalada en una torre en Rottweil, y el primer edificio que albergará este revolucionario ascensor debería estar listo para 2025.

* Este artículo está basado en el documental de la BBC “Lift Going Up”

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