Inicio > El pizarrón de Fran > El pizarrón Opinión > Guillermo Ortega: El turno de los abogados

Guillermo Ortega: El turno de los abogados

El tema de la reestructuración de la deuda venezolana, hasta hace relativamente poco tiempo, era un tema de economistas. Evaluación de costos y beneficios de seguir o no una ruta determinada. El cálculo del tamaño óptimo, el superávit primario requerido, la senda sostenibilidad y cosas parecidas. Ahora parece un tema de abogados, la ausencia de la cláusula de acción colectiva, la interpretación de la cláusula de pari passu, y un sinnúmero de temas que solo se leen en la letra pequeña de los contratos. Ocurre que incluso colegas, antes dedicados a sobreestimar los temas financieros ahora parecen convertidos en especialistas jurídicos. ¿Cómo pasamos de un tema a otro? Alguien pudiese pensar que se acerca el momento esperado por muchos o la profecía auto cumplida. Sea por las razones que sea, el alboroto alrededor del tema, que bien puede estar motivado por las enormes comisiones que están involucradas, en realidad pone en evidencia algunas de las inconsistencias en el enfoque sobre el tema.

Ciertamente, hay muchos temas relevantes en la discusión legal sobre la reestructuración. La existencia o no de mecanismos que permitan el acuerdo con los tenedores es un asunto muy debatido, que el mercado de deuda por cierto, al parecer, falla en incorporar al precio. Pero quienes se entretienen en el tema, pensando que se trata de un debate jurídico, olvidan la complejidad de los asuntos financieros. El momento de la reestructuración es una situación estratégica donde intervienen varios actores. La modificación de los términos de los contratos puede estar en el interés de deudores y acreedores, pero requiere de un acuerdo. Dicho en términos de teoría juegos, es la interacción de diferentes jugadores, con diferentes estrategias, diversas matrices de recursos y pagos y, por supuesto, un conjunto de reglas donde esas estrategias se desenvuelven. Intervienen diferentes tipos de tenedores, entre ellos los que les interesa quedarse fuera de los acuerdos. Pero también agentes multilaterales con una agenda muy específica y con retornos esperados que en muchos casos son muy diferentes a los de los países deudores. Intervienen agentes que tienen intereses muy específicos sobre la forma cómo el juego es practicado.

En realidad, las herramientas de la teoría de juego son muy útiles para modelar y, sobre todo, evaluar cuáles pueden ser los distintos resultados. En el juego de la reestructuración, por supuesto las reglas importan, la existencia o no de una cláusula que permita cambiar los términos de una negociación, puede hacer que una situación como la argentina, donde el gobierno alcanzó un acuerdo con 92% de los tenedores, no se presente. Pero al final, las reglas por sí solas no definen el resultado del juego. El planteamiento de algunos abogados, que parecen dibujar una ruta idílica, es un planteamiento totalmente ingenuo que no evalúa de forma adecuada los costos.

En materia financiera, la sabiduría popular indica que la mejor estrategia es la del buen pagador y no le falta razón. Un asunto clave es el acceso al financiamiento y el costo. No hay duda, la reestructuración es un asunto complejo y debatible, con muchas aristas legales. Por el momento, algunos bufetes se acercan al tema con un apetito muy similar al de los fondos buitre.

Te puede interesar

Cargando...
Compartir

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Traducción »