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José Isidro Cordero: Con empleo de la fuerza.

Es innegable. Estremecedor con  gran impacto la voluntad de los venezolanos, los resultados electorales del 15 de octubre. No había un rincón en Venezuela donde no se tuviera, ni siquiera la sensación, sino la certeza de tener la oposición una mayoría suficiente como para lograr ganar, por lo mínimo, doce gobernaciones de las veintitrés en disputa. Con la emisión de su primer boletín, el CNE nos dejó solo cinco y una en el limbo. En la gente un torrente de rabia se contuvo para dar paso a la desilusión. Ninguna  explicación lógica podía hacer entender la aparición de ese fenómeno favoreciendo a los candidatos de un Gobierno con más de un 80% de rechazo; indolente ante la falta de medicinas; regocijado en la más abyecta inclinación a la corrupción; incapaz para enfrentar con éxito la falta de alimento en la población, sobre todo en los sectores de bajos recursos económicos. Algo inasible, impalpable, de desplazamiento subterráneo impuso su deseo de voltear los resultados.

El Presidente Maduro, en uno de sus tantos arrebatos comunicacionales  lo había dicho: “¡Ganaremos estas elecciones para gobernadores, con los votos o con las armas!” Quiso decir: con la fuerza. Así fue, durante el trayecto para llegar al instante de emitir el voto, contó con toda la fuerza institucional del Estado venezolano, resaltando en ese empeño la alcahuetería del CNE y el TSJ. Y ya durante el acto electoral tiró al campo la fuerza de los ministerios y de empresas públicas como PDVSA, para amenazar, intimidar y comprar votos, Concluido el acto de votación, sacó al estrado al Alto Mando de la FANB para, en voz del general (¿?) Vladimir Padrino López y antes de emitir los fraudulentos resultados,  amenazar  a la población.

El impulso de emplear la fuerza con el propósito de ganar  siguió su curso. Recurriendo ahora a la ANC y al TSJ, Maduro constriñe a cuatro de los cinco gobernadores del bando oposicionista y los hace ir a prestar juramento ante la señora Delcy, presidente de la ANC y, bajo oscura decisión, desconoce el triunfo de Andrés Velásquez arrebatándole la gobernación del estado Bolívar. No conforme con ese gesto sátrapa continua con el empleo de la fuerza e impide, utilizando bombas lacrimógenas,  el arribo de Juan Pablo Guanipa al Consejo Legislativo Regional del Estado Zulia, para su juramentación como gobernador electo de esa Entidad Federal. Luego, en perversa maniobra, hace imponer el leguyelismo de Herman Escarrá en la ANC pidiendo decretar la vacante del cargo con miras a nuevas elecciones. Por cierto, en su exposición peticionaria, el leguleyo Escarrá, trajo a colación un articulado de la Constitución del estado Zulia, donde se dispone la  juramentación  del gobernador electo por ante el Consejo Legislativo Regional o en su defecto, ante un Juez Jurisdiccional; eso excluye la comparecencia ante otra instancia. Entonces, ¿quién es el violador de las normas constitucionales?

El Gobierno cree estársela comiendo y aprovecha la trepidación del bullicio para llamar a elecciones municipales (elección de Alcaldes y Concejales). Lo hace montado sobre la idea de haber hecho añicos la unidad de la oposición, cuando en verdad solo ha surgido en ella una leve fisura. Para esta nueva jornada, el oficialismo sale con el mismo diseño de combate uso y abuso de los recursos económicos, financieros y humanos del entramado del Estado venezolano, todo ello sostenido con el empleo de la fuerza. Hasta ahora, la oposición se debate en el bamboleo de participar o no. En mi criterio, debemos seguir intentando por vía del voto.

Brisas suaves                                                             

En amena conversación con Joaquín Ruiz, Coordinador del partido Independientes por el Progreso de la Gente (IPP-Gente), referente a la emigración de los venezolanos, me sorprendió con la siguiente apreciación: Si ubicamos la cantidad de emigrados en un millón de personas actas para el trabajo, y si adjudicamos una persona por familia, entonces, tenemos un millón de familias venezolanas con, al menos, un pariente fuera. Si admitimos que ellos pueden estar enviando remesas de cien dólares mensuales, un millón de familias venezolanas logra -a treinta mil bolívares el cambio por dólar- la cantidad de tres millones de bolívares mensuales. Pienso y digo, en la vorágine de la hiperinflación por la cual transitamos en Venezuela, no es suficiente  para solventar las necesidades básicas, pero en algo ayuda… Avanza con ritmo sostenido el bacheo y asfaltado de las calles de Cumaná. Ojalá no se le agote el fuelle al organismo encargado de esa tarea, y podamos llegar a diciembre con una ciudad digna de ser vivible… No es un consuelo, pero ánima. En el ámbito internacional el Gobierno de Venezuela como un ente mafioso, por tanto, sujeto a la condena… Dejo en el aire esta interrogante. ¿De dónde salió esa impúdica idea de anexarle al diputado Henry Ramos Allud, toda la responsabilidad en el caso de los gobernadores de oposición asistentes a juramentarse ante la ANC?… Usted volverá a leerme.

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