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Giovanna De Michele: ¿Intervención extranjera?

En los últimos días, diversas personas entre las que se incluyen insignes representantes del mundo académico, han expuesto la necesidad de una intervención militar extranjera para solventar los graves problemas que se padecen en Venezuela.

Tal planteamiento pone en evidencia ciertos elementos concretos e incontrovertibles de nuestra realidad nacional, como por ejemplo la falta de un proyecto interno que permita avizorar alguna solución factible y efectiva a la peor crisis de la cual se tenga registro en la historia venezolana; o la inexistencia de una salida institucional que, basada en nuestro texto constitucional, nos defina una forma de acción pacífica y autóctona que marque el camino hacia el cambio de rumbo que la nación reclama.

En tal sentido, asumir que no existe un proyecto interno que permita una salida factible y efectiva, supone la inexistencia también de un liderazgo real en todas las fuerzas vivas del país, pero fundamentalmente en la oposición política al gobierno de Nicolás Maduro. Mientras que, por otra parte, la ausencia indiscutible de una salida institucional, basada en nuestra Constitución vigente, confirma a nivel interno e internacional la conculcación de todos los poderes públicos por parte de quienes, en este momento, ejercen el poder en Venezuela.

Si bien ambos elementos reflejan una muy lamentable realidad, es necesario recordar que las intervenciones extranjeras tienen siempre una fecha y hora de inicio, pero difícilmente, permiten que se conozca con precisión el momento y las condiciones que se exigirán para la retirada de los invasores.

Jamás una intervención extranjera debería ser deseable en ninguna parte del mundo, así como tampoco ninguna nación debe permanecer indiferente ante el abuso de poder, la humillación y la violación de sus derechos fundamentales.

Finalmente, invito a reflexionar sobre los peligros que encarna la opresión sostenida y/o la indiferencia frente a las dolencias de millones de personas. En este siglo XXI, la paz de las naciones se fundamenta de manera protagónica en la verdadera inclusión, esa que se da cuando el objetivo es el bien común y no la supervivencia de una ideología.

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