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Josefina Baldó: Me dirijo a los chavistas

 

Apoyé a Hugo Chávez en 1998 por considerar que el país necesitaba un cambio profundo. Se había agotado el modelo adeco-copeyano de 40 años.

Anteriormente, había participado en políticas destinadas a la transformación social, como activista, investigadora, académica y profesional, en contextos muy limitados. Con el primer gobierno de Chávez nos tocó dirigir la Política de Vivienda desde el CONAVI, incluyendo la Habilitación de Barrios, y una fuerte participación de la población en ése y otros programas. Se trataba y se trata de descentralizar al máximo la ejecución de políticas públicas de Estado, transfiriendo poder real a las comunidades organizadas, integradas, por definición, por grupos políticos diferentes. Tal como lo establece el artículo 184 de nuestra Constitución, del que nos consideramos corredactores. En ese entonces apoyamos a los chavistas y no chavistas, obteniendo éxitos importantes. Poco después nos sacaron del cargo y cortaron los programas: y sin embargo, no consideré dejar de apoyar al régimen: me opuse firmemente al golpe de estado de 2002 y al paro petrolero.

Nos volvió a llamar Julio Montes cuando se creó el Ministro de la Vivienda y Hábitat, en 2005, para implementar el programa de Habilitación de Barrios. Después de un año de trabajar en los 23 estados del país, promocionando la participación de comunidades que abarcaban alrededor de 3 millones de personas, fuimos nuevamente expulsados, nosotros y el ministro.

Cuando comprobé, hacia 2009, que no había forma de actuar críticamente dentro del chavismo sobre aspectos gravemente perjudiciales para el país: como la neo-apertura petrolera, la renuncia a la inmunidad de jurisdicción del Estado, la negación de la constitucional proporcionalidad entre los votos obtenidos y los cargos adjudicados en organismos colegiados de representación, o la perversión de la participación comunitaria en un correaje político desde el poder ejecutivo, más la perpetuación en el gobierno; entonces sí me separé totalmente del régimen. Se esfumó un proyecto político inicial que fue anhelo de la gente, pero ha quedado en casi nada.

He venido observando el deterioro profundo del país en todos sus aspectos. Y sin embargo soy de las que reconozco algunos intentos por mejorar que se plantearon. La ciudadanía subjetiva y participación política de la población, que se convirtió, lamentablemente en una población sin autonomía y dirigida desde arriba. El intento de igualar socialmente a la población, que después terminó en igualar a todo el mundo hacia abajo. La masificación de la educación, que terminó bajando la calidad. La integración de la Gran Patria Latinoamericana que terminó en una intervención abierta en los asuntos internos de otros países. Las relaciones internacionales con muchos países hacia la multipolaridad, que tenuemente derivó hacia aquellos que apoyaran y promovieran al régimen.

El deterioro del país se incrementó fuertemente con Maduro de Presidente. Ya es insostenible para la mayoría de la población con más del 90% de pobreza. La ruina en el área económica, en el área petrolera, nuestra principal industria, en el área de producción industrial y de campo, en el área de la salud, en el área de la ciudad y vivienda. Las ciudades están destruidas y sólo se hacen, de manera poco transparente, insuficientes nuevas viviendas adjudicadas clientelarmente. Sabemos que el programa Barrio Tricolor solo es mejora superficial: la situación de urbanización en los barrios se ha venido deteriorando.

Yo me dirijo a todas las personas que creyeron que podía haber un mejor país. Hoy día se presenta un candidato, Henri Falcón, que tuvo el valor de inscribirse con deseo de terminar con la inconducente polarización política, constituir un gobierno de transición y encaminar el país hacia una transformación positiva. Es un buen síntoma: un candidato que se presenta con un proyecto de país para hacer de Venezuela una república contemporánea, para todos sin exclusión.

En este proyecto de país, que intenta mejorar sustancialmente la economía, la industria petrolera, el área industrial, el campo, se incluye una política de mejoramiento de las condiciones de vida de la gente. Especialmente a los más necesitados, mejorando los salarios, los niveles de educación, sus condiciones de salud, de vivienda. Con subsidios directos a la demanda, en vez de los subsidios indirectos a la oferta, que se pervirtieron en el enriquecimiento grosero de pocos con las necesidades de muchos.

Con el programa de Falcón y su equipo de la Gran Transformación, no podemos decir que saltamos al vacío. Hay una propuesta, para construir un mejor país que nunca hemos tenido, con el esfuerzo de todos.

Venezuela ha tenido el privilegio del petróleo en su subsuelo. Puede aprovecharse óptimamente con nuestro trabajo formal calificado. Hagamos de Venezuela un país de progreso con ciencia y tecnología, por ahora agregando valor a los productos de ese petróleo (petroquímica, química industrial y química fina), para su exportación y no sólo de la materia prima o apenas elaborada.

Yo le pido a esa cantidad de personas que creyeron en un proyecto político y se esfumó entre sus manos, que se atreva a votar por Falcón, por un país mejor, en primera instancia sin el desabastecimiento y la hiperinflación que nos están matando.

Venezuela necesita de todo el país unido. Somos venezolanos y queremos mucho a nuestra patria.

 

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