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Diplomáticos de América Latina: ¿Con qué autoridad pide EEUU que abran fronteras a migrantes venezolanos?

La inmigrante venezolana Maria Fuentes (centro) junto a su hija y dos nietas sentadas en una acera de Cúcuta, Colombia, el 28 de junio del 2018. Fernando Vergara AP

 

WASHINGTON .Diplomáticos latinoamericanos han dicho que Estados Unidos carece de autoridad moral para alentar a países de la región a tomar medidas relacionadas con la crisis migratoria venezolana debido a las propias políticas fronterizas del gobierno de Donald Trump, según más de media docena de diplomáticos y funcionarios actuales y previos en América Latina y Washington.

Por FRANCO ORDOÑEZ/El NuevoHerald

Los diplomáticos latinoamericanos aplauden la última contribución de $6 millones de Estados Unidos a los inmigrantes venezolanos en Colombia, pero dicen que la administración de Trump podría hacer más para construir una coalición regional, ofrecer más recursos y relajar algunas de sus políticas para atraer a más inmigrantes.

“Es contradictorio cuando pides algo así y en tu propia casa estás separando a las familias”, dijo un diplomático latinoamericano que habló bajo condición de anonimato porque no estaba autorizado a discutir públicamente la política de Estados Unidos. “No lo entiendo. Todos los que estamos al día en el tema de la migración entendemos que es radical y contradictorio hacer una cosa con una mano y otra cosa con la otra”.

Funcionarios estadounidenses y latinoamericanos ya describen la crisis migratoria de Venezuela como una emergencia similar a la de Siria. Más de 2 millones de venezolanos han huido por toda América Latina.

Estados Unidos impuso fuertes sanciones financieras que limitan al gobierno del gobernante Nicolás Maduro obtener capital necesario y proporcionó ayuda humanitaria a las agencias colombianas y brasileñas que están alimentando y protegiendo a los inmigrantes venezolanos.

En el pasado, Estados Unidos lideró la respuesta internacional a diversas crisis migratorias, como cuando acogió a decenas de miles de hondureños y nicaragüenses después del huracán Mitch en 1998. Más de un cuarto de millón de salvadoreños recibió protección especial en Estados Unidos después del terremoto del 2001 y decenas de miles de haitianos obtuvieron protección después del terremoto del 2010.

Los miembros del Congreso de ambos partidos han pedido a los gobiernos sudamericanos que “abran sus países a los refugiados venezolanos” y ayuden en los esfuerzos humanitarios.

Esos pedidos han sorprendido a líderes en la región que desean la ayuda de Estados Unidos, pero que también están perplejos con los mensajes contrastantes.

“Me estás pidiendo que abra mis fronteras… ¿y tú?”, dijo un diplomático sudamericano. “Está bien, pero ¿por qué no aceptas más venezolanos?”.

En el 2016, el presidente Barack Obama encabezó un llamado para ayudar a los refugiados sirios cuando anunció a la Asamblea General de las Naciones Unidas que Estados Unidos aceptaría 110,000 sirios. Pero los líderes latinoamericanos no esperan algo similar del presidente Donald Trump, cuyo enfoque es “América primero”, lo que significa poner freno a la inmigración en Estados Unidos.

La administración de Trump actualmente enfrenta su propia batalla interna en el frente de la inmigración luego de imponer una política de “tolerancia cero” en su frontera sur, lo que llevó a la separación de familias, en respuesta a una oleada de inmigrantes durante la primavera, principalmente de América Central. También reforzó las normas de asilo y ha eliminado progresivamente el Estatus de Protección Temporal (TPS) para cientos de miles de latinoamericanos.

En junio, el vicepresidente Mike Pence prometió millones de dólares en ayuda humanitaria adicional para los venezolanos que huyen de su país y agradeció a Brasil por aceptar más inmigrantes. Durante el mismo viaje a América Latina, Pence hizo un llamado a los ciudadanos de la región para que “respeten” las fronteras de Estados Unidos.

“No arriesguen sus vidas o las vidas de sus hijos tratando de llegar a Estados Unidos por rutas controladas por narcotraficantes y traficantes de personas”, dijo Pence en Brasil antes de llevar el mismo mensaje a Guatemala. “Si no pueden venir legalmente, no vengan de ninguna forma”.

Michael Camilleri, quien fuera director de asuntos andinos en el Consejo de Seguridad Nacional bajo Obama, dijo que las políticas migratorias de Estados Unidos están resonando en América Latina, pero convertirse en un líder regional debe participar más en la solución a la crisis venezolana.

“Para poder desempeñar ese papel, Estados Unidos tendrá que dar un fuerte apoyo”, dijo Camilleri, quien ahora lidera el Programa del Estado de Derecho de Diálogo Interamericano. “Y una política de migración interna que es vista como tóxica por los mismos países a los que se les pide que asuman parte de esa carga, creo que solo perjudica la capacidad de Estados Unidos para desempeñar ese papel de manera efectiva”.

La confianza en el liderazgo estadounidense se ha hundido en muchas naciones del mundo, particularmente en América Latina, según una encuesta realizada el verano pasado por el Pew Research Center, que encontró que solo el 22 por ciento tenía fe en que Trump haría lo correcto. En México, solo el cinco por ciento de los entrevistados confiaba en Trump. En Colombia fue del 15 por ciento; en Perú, 17 por ciento; en Argentina, 13 por ciento y en Chile, 12 por ciento.

Un portavoz del Consejo de Seguridad Nacional (NSC) señaló la generosa historia de Estados Unidos de aceptar inmigrantes. El funcionario indicó que los venezolanos actualmente superan el número de solicitantes de asilo en EEUU. Más de 58,000 venezolanos han solicitado asilo en los últimos tres años.

“Creemos que las cosas no van a mejorar hasta que se aborden las condiciones políticas y económicas responsables de la crisis”, dijo el funcionario del NSC, que habló bajo condición de anonimato.

Según las estadísticas compiladas por el Instituto de Políticas de Migración, el número de solicitudes de asilo de los venezolanos se ha disparado en toda la región.

Brasil vio un incremento en las solicitudes de asilo venezolano de 290 en el 2014 a casi 18,000 en el 2017; Perú de 65 solicitudes en el 2014 a 90,000 en los primeros seis meses del 2018; México de 56 en el 2014 a más de 4,000 en el 2017; Costa Rica de 129 en el 2014 a más de 3,000 en el 2017; Panamá de 88 a más de 4,000; y Chile, de solo 2 en el 2014 a más de 1,300 en el 2017.

El gobierno de Trump dijo a McClatchy que está considerando un posible aumento en los solicitantes de asilo venezolanos en la frontera sur debido a la continua crisis humanitaria.

La Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional ha liderado el esfuerzo humanitario de Estados Unidos, ayudando a recaudar casi $37 millones para la crisis venezolana en la región. El lunes, el director de USAID, Mark Green, anunció el paquete de ayuda más reciente de $6 millones para programas de salud y nutrición dirigidos a los venezolanos que cruzan a Colombia.

La representante de la Agencia para los Refugiados de la ONU, Isabel Márquez (izquierda) conversa con el vicepresidente de EEUU Mike Pence y su esposa Karen Pence a su arribo a un albergue de migrantes venezolanos de Santa Catarina, en Manaus, Brasil, el 27 de junio del 2018.

“Esta crisis humanitaria continúa afectando a la región y afectando la estabilidad de sus vecinos, por lo que necesitamos un enfoque regional e internacional para devolver la democracia a Venezuela”, dijo Green.

Este mes, las Naciones Unidas completaron un acuerdo sobre formas de manejar el flujo global de migrantes, pero Estados Unidos se retiró de las negociaciones en diciembre pasado cuando la administración de Trump endureció sus posiciones sobre migración y solicitantes de asilo.

Imitando a la administración de Trump, algunos países ya han tomado medidas para ajustar sus controles fronterizos, ya que el público ha comenzado a quejarse sobre la competencia adicional por los puestos de trabajo.

“Cuando vas a un restaurante en Latinoamérica y los meseros son venezolanos, eso significa que están contratando venezolanos en lugar de ecuatorianos, peruanos, brasileños o colombianos”, dijo un diplomático. “Ve a cualquier lado y verás”.

No obstante, los líderes latinoamericanos quieren que Estados Unidos se involucre más y presionaron a los funcionarios estadounidenses a trabajar más estrechamente con las Naciones Unidas y la Organización de Estados Americanos para coordinar los esfuerzos de ayuda para maximizar su potencial.

Fernando Carrera, canciller de Guatemala entre 2013 y 2014, entiende las quejas de los diplomáticos, pero dijo que no cambia la realidad de que los gobiernos deben tratar con los inmigrantes venezolanos que están llegando.

“Incluso si en círculos diplomáticos, los gobiernos le dicen a Washington que no aceptarán a más personas si ellos no acepta a más de nuestros ciudadanos, o le dicen que no tiene la decisión moral de decirnos que debemos aceptar a más personas mientras ellos no acepten, la realidad es que el flujo de venezolanos a Brasil, Perú y Colombia continuará”.

El reportero Jim Wyss del Miami Herald contribuyó con este artículo.

 

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