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Rafael A. García: Julio mes de significativo recuerdo de tres históricos acontecimientos…

 

“Los empleos públicos pertenecen al Estado; no son patrimonio de particulares. Ninguno que no tenga probidad, aptitudes y merecimientos es digno de ellos” “Un ser sin estudios, es un ser incompleto” (Simon Bolívar).

Ubicando algunas pistas…

Compelido por las recuerdos históricos acontecidos en nuestro proceso libertario acaecidos en el mes de julio, intentaré invocar tres de fundamental interés de todos los venezolanos, El 5 de julio de 1811, firma de el acta de la Independencia, el 24 de julio nacimiento de nuestro Libertador Simón Bolívar y el de la famosa batalla del lago, que fue decisoria en la afirmación de nuestra Independencia, en esa importante región de la Gran Colombia, también asumida como día de nuestra armada. Nació en su amada Caracas, un 24 de julio de 1783, el infante Simón Bolívar, bautizado con el nombre de Simón José Antonio de la Santísima Trinidad Bolívar y Palacios, quien fuera años después figura estelar y propulsor denodado de la libertad de los pueblos sudamericanos del poder colonial español. Indagando elementos concernientes al Libertador nos encontramos que su formación pedagógica fue bastante fragmentaria, ya que no curso estudios formales, igual que otros muchos con bienes de fortuna, recibió instrucción de tutores privados, no obstante durante un largo periodo en su niñez asistió a un escuela pública y vivió en la casa de quien fue su consejero y maestro Simón Rodríguez, de acuerdo a testimonios su educación fue lo mejor que una persona podía alcanzar, en una conocida carta enviada al General Santander, ofreció uno de los más claros testimonios sobre su temprana formación, en ella agrega que Simón Rodríguez, le enseño a leer y escribir, que Andrés Bello, le cultivo en el arte de la Composición y en Geografía y el padre Andújar un intelectual, admirado especialmente por Humboldt, le enseño una de las asignaturas de mayor complejidad, matemática, después de esto fue enviado a Europa a aprender idiomas extranjeros y a asistir a la acreditada academia de San Fernando en Madrid, para optimizar su aprendizaje de matemática. En este país también recibió lecciones de esgrima, danza y equitación. En un significativo pasaje reconoció su deuda intelectual con la ilustración francesa y sentenció “Es verdad que yo no he aprendido la filosofía de Aristóteles, ni los códigos del crimen del error, pero, he tratado de profundizar en el estudio de Locke, Condilac, Buifon, Helvetius, Montesquieu, Mably y los clásicos de la antigüedad, sean filósofos, poetas o dramaturgos”.

Este esfuerzo incesante de Bolívar por encontrarse con lo epistémico debe servir de modelo pedagógico o todos los hijos de esta noble patria, esencialmente  su clase política, para poder así empinarse mas allá de la retórica simplificante y  avanzar y  profundizar,  lo que en la gramatologías en liza definen hoy los retóricos de nuevo cuño como democracia plena que permita la redención de todos pero especialmente los más débiles, los preteridos de siempre. Con relación a la fecha de 5 de julio de 1811, marca un hito fundamental de los eventos desencadenados, el 19 de Abril de 1810 y que llevo a la Provincias unidas a dotarse a través de un congreso constituyente, de una estructura legislativa donde se instituyo la naciente República, ese feliz día  en acto solemne se firmó el histórico documento del acta de nuestra independencia, “En nombre de Dios Todopoderoso nosotros, los representantes de las provincias de Caracas, Cumana, Barinas, Margarita, Barcelona, Mérida y Trujillo, que forman la Confederación americana de Venezuela en el continente meridional, reunidas en Congreso, y considerando la plena y absoluta posesión de nuestros derechos desde el 19 de abril de 1810, en consecuencia de la Jornada de Bayona y la ocupación del Trono español por la conquista y sucesión de otra dinastía constituida sin nuestro consentimiento, queremos, antes de usar de los derechos de que nos tuvo privados la fuerza,  por más de tres siglos, y nos ha restituidos el orden político de los acontecimientos humanos patentizar al universo las razones que han emanado de estos mismos acontecimientos y autorizan el libre uso que vamos hacer de nuestra soberanía”. Y  en el Palacio Federal de Caracas el 8 de julio de 1881. Por la Confederación de Venezuela, el poder ejecutivo ordena que el acta antecedente sea publicada, ejecutada y autorizada con el sello de la Confederación. En referencia a la decisiva batalla de El Lago de Maracaibo, el 24 de julio de 1823, que significo la consolidación de la independencia en esa importante región, la Escuadra Republicana estuvo dirigida admirablemente por el Almirante José Prudencio Padilla, “quien con una entusiasta oficialidad y tropas, se dispusieron con intrepidez y arrojo, a entablar batalla, avanzaron con rapidez sobre la flota realista. A las 3:45 PM. La Escuadra de Colombia sin intimidarse, prosiguió avanzando sin disparar; hasta que estando suficiente cerca abrieron fuego de cañón y fusilería, el Bergantín Independiente embistió sobre el San Carlos y se dio inicio al abordaje final con el cual se definió la Victoria para los republicanos”.Los realistas en la más angustiosa circunstancia, trataron de escapar pero fracasaron en su intento y todos fueron detenidos. En dos horas de combate, se decidió la batalla, la cual, abrió un camino para las negociaciones con el alto mando realista, que concluyeron el 3 de agosto del año siguiente, obligándose a entregar el resto de los buques españoles, la plaza de Maracaibo, el Castillo de San Carlos, el de San Felipe en puerto Cabello y el día 5 abandonaron finalmente el territorio nacional.

Quiero señalar algunas pistas que nos permitan una proximidad a la comprensión del pensamiento del Libertador reverenciándonos en su actitud frente a los aspectos éticos y educativos.

Cada uno de estos acontecimientos estará sujeto a una perspectiva integradora del escabroso proceso histórico,  lo que permitirá vincularlo, con  el ayer y el hoy.

En la actualidad con una fuerza presente, sobre la base de los acontecimientos ocurridos en esta primera década del siglo XXI, que exigen ser analizados con un enfoque en perspectiva, pasada, presente para un intento de diseño del futuro.

Para esta tarea hemos recurrido a la aportación que nos han brindado profusamente los historiadores; Mario Briceño Iragorry (1897-1958), Manuel Pérez Vila(1922), Germán Carrera Damas(1930) Estos tan solo para citar la historia de la historiografía venezolana, que es según opinión de Germán Carrera Damas relativamente nueva, expuesta en el tomo I de su historia de la historiografía  venezolana.

Quizá pueda tomarse como razonamiento, el tiempo en que pueda afirmarse la existencia de una sociedad venezolana constituida, no afecta que se tratase de una sociedad autónoma o de que estuviese incrustada en una realidad política global, como lo fue el Imperio Español.

Será en esta sociedad, durante el periodo republicano, donde surge la preocupación y necesidad por conocer y hacer una valoración de la historia, y, en el cual “hubo afán de hacer historia durante los años iníciales de la República, mas el estímulo que los guío, vivió ceñido a las grandes gestas de la epopeya emancipadora”; lideradas por la figura egregia del Libertador, a través de un discurso libertario contentivo para la época de una alta carga turbulenta, nutrida con acontecimientos populares reivindicativos, personalizados en su mayoría por los: Pardos, mantuanos, indios, zambos, negros y demás, a parte de la conspiración de los mantuanos, 1808, y de las cartas que desde Londres enviaba, Francisco de Miranda al Cabildo caraqueño y al Marques del Toro en (1809,) incitándoles a formar una Junta de Gobierno con plena autonomía política-administrativa, sucesos que han sido descalificados e ignorados por la historiografía mediática, falseadora de el entorno, que niega toda iniciativa del “pueblo llano”, que precedieron el estallido de aquel 19 de abril de 1810, al ser descritos como insignificantes “revueltas” o actos “vandálicos” de “hordas salvajes” sin norte. Expresiones injustas con las que se pretende hacer invisible la evocación histórica del colectivo venezolano, el “hombre de pie”  el “pata en el suelo”  el que la sociología relativista, adjetiva en sus novedosas codificaciones metodológicas como “excluido”.

Imponiendo un enfoque sesgado de lo ocurrido con este discurso, tratarían más bien de conservar glorias épicas, que de establecer y explicar los sucesos ocurridos en el país, durante el llamado periodo emancipador, para afirmar en la sociedad venezolana del momento una conciencia histórica con repercusiones en la validación de un verdadero sentimiento de patria.

Carrera Damas señala que estos son los iniciadores de las primeras elaboraciones historiográficas, con las cuales construyeron su discurso: “sobre las narraciones de testigos actores de la independencia, cuyo carácter bélico, sumado al hecho de que solo recogiesen jirones de todo el proceso y a las circunstancias posbélicas en el cual fueron historiadas, condujeron naturalmente al predominio absoluto de la narrativa épica muy acorde, por otra parte, con el tono de romanticismo literario que destacaba. Pero no es esto lo más trascendente de esa historiografía. Sus significados mas reveladores habría que investigarlos por una parte en su contenido ideológico, conforme con las circunstancias de la sociedad venezolana de la época, y en la función de una vez por todas de acordadas características metodológicas cuyo influjo aun se muestra poderosamente en la historiografía venezolana”…

Una vez más, Carrera Damas, en el tomo I de su historia de la historiografía…nos delimita temporalmente el inicio de la historiografía  en Venezuela.

Al relatarnos que: la historiografía de la independencia marca el nacimiento de la historiografía venezolana propiamente dicha, tanto en el acontecer histórico concreto como en su expresión en la conciencia histórica. Pero subsiste una dificultad, sostenida por la distancia que media entre estos primeros planteamientos de lo que sería temprana conciencia histórica venezolana, todavía más intuida que fundamentada, más aspiración que practica, pero documentable, y lo que sería la definitiva floración de ella a partir, aproximadamente, de la década del cuarenta del siglo XIX, con la obra de Rafael María Baralt, valorada como presentación ordenada de la nueva conciencia histórica, fundada en una reinterpretación del periodo colonial y de buena parte de la historia de Europa “Sólo se podría hablar de historiografía venezolana a partir del momento cuando los venezolanos comenzaron a verse a sí mismo, en sentido temporal y espacial, como venezolanos, y no como súbditos del rey de España o como españoles de América; tampoco como americanos, en perspectiva histórica como venezolanos, diferenciándose positivamente de cualquier otro contexto”.

Los sucesos del 19 de abril de 1810, serian el desencadenante que iniciaría en Caracas el sendero histórico de la Independencia de Venezuela, al ser depuestas las autoridades españolas y sucedidas por una Junta de Gobierno que a la cabecera, figuraban los dos alcaldes del Cabildo, ese día ejerció su primer acto de soberanía popular, deponiendo a las autoridades españolas regidas por el Capitán General Vicente Ignacio Antonio Ramón de Emparan y orbe, pero esta acción promovida por el sector que detentaba el poder económico colonial, plantearía las siguientes interrogantes: a) ¿Por qué el acto de fidelidad a Fernando VII?, b) ¿Acaso sería un acto de simulación política, o tal vez una maniobra de persuasión, en espera de la articulación política necesaria para provocar realmente el deslinde definitivo con el vínculo colonial?, c) ¿Sería el primer acto en el cual se evidenciaría la crisis de la conciencia criolla, venezolana?

 

“Aquellos que niegan la Libertad a otros no la merecen para sí, y bajo un Dios justo no pueden conservarla mucho tiempo” Abraham Lincoln.

 

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