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Adán González Liendo: El “millón” de los sicarios económicos del FMI

 

El Fondo Monetario Internacional (FMI) publica una proyección de inflación para Venezuela de un millón por ciento, lo cual es un verdadero disparate. Antes, en abril, había estimado una cifra de 13.000%. La pregunta de las 64 mil lochas es: ¿qué explicación econométrica da el FMI para justificar esa estimación de un millón por ciento de elevación de importes para Venezuela? Tal “predicción” luce más como una profecía auto-cumplida muy difícil de concretar en la realidad.

Primero habría que esgrimir la cuestionable credibilidad de un organismo delincuencial como el FMI, el cual ha producido hambre y miseria en nuestra América Latina desde hace varios decenios. No olvidemos “El Caracazo” de 1989 que fue consecuencia de un programa de ajuste enmarcado dentro de la economía neoclásica. Muy fresco está en la memoria lo que ha sufrido el pueblo griego gracias a las medidas draconianas de la troika (Comisión Europea, BCE y FMI). Sin duda, los países están mejor mientras más lejos estén de las garras del FMI.

En 2001, Venezuela canceló toda su deuda con el organismo multilateral de marras y desde entonces éste no tiene injerencia en nuestras políticas económicas. Eso nunca nos lo han perdonado en el FMI. Como bien lo describe John Perkins en su libro autobiográfico, “Confesiones de un Sicario Económico”, tanto el FMI como el Banco Mundial son mecanismos de dominación del imperialismo estadounidense que obligan a los países a contraer onerosas obligaciones a altísimas tasas de interés, lo cual deriva en planes de ajuste que coadyuvan a procesos de privatización de sectores estratégicos de la nación en cuestión y su consecuente subyugación a Washington. El objetivo del FMI es regresar a Venezuela y apoderarse de esferas emblemáticas del país como la petrolera, utilizando -desde luego- el endeudamiento como instrumento de chantaje. De hecho, la guerra económica que sufrimos en la actualidad está patrocinada no sólo por la Reserva Federal yanqui sino por el FMI y el BM.

El Fondo, sin duda, lanza sus “proyecciones” acerca de la inflación en Venezuela y dicta la línea a páginas como “Narco” Today, al igual que a la clase empresarial-comerciante especuladora y parasitaria de nuestras coordenadas. La orden es: “Suban más los precios y destruyan más la economía”. Así el FMI crea las condiciones para arribar, en un hipotético gobierno de la oh-posición, como la entidad “salvadora” de todos los venezolanos.

Las incoherencias del FMI son públicas y notorias: hace poco “pronosticó” un abultamiento de importes de 13 mil por ciento -para Venezuela- y ahora sale con un guarismo más delirante: 1.000.000%. Lo cierto es que hasta impresentables de la derecha, como José Guerra, habían platicado en junio de 268.000% para fin de año: https://www.elimpulso.com/2018/06/13/jose-guerra-inflacion-cerraria-el-ano-en-268-000-si-crece-100-por-mes-el-resto-del-ano/ El mismo Guerra admite que si la inflación crece 100% cada 30 jornadas, se podría alcanzar el 268.000% en diciembre. ¿Cómo es que ahora el FMI habla de un millón por ciento? Sin duda, es un titular impactante con doble función: provocar sensacionalismo en otras latitudes y girar instrucciones a sus operadores locales. Un panorama de un millón por ciento sólo se lograría con un trepar de precios de 215% mensual y eso sería el doble de lo que hemos experimentado hasta ahora, gracias a la grosera especulación de nuestra ladrona iniciativa privada.

Ahora bien, ¿disponemos de números fiables que nos ayuden a establecer una medición creíble de la demencial dilatación de importes en Venezuela? Nuestro gran amigo, el economista Giuseppe de Corso, nos facilitó un enlace muy interesante: http://www.inflacionverdadera.com/venezuela/ En éste se puede constatar -y adjuntamos una imagen al respecto- que nuestra tasa de inflación mensual apenas rebasó el 50% entre enero y febrero de 2018. Otro elemento es que el costo de la vida se desaceleró en julio de 2018 y el 17 de este mes se ubicó en 72,23%. En contraste, el 18/06 estaba en 118,96%. Esta página es lo más verosímil que hemos atisbado en la medición de la inflación venezolana y ello se debe a que utiliza la “big data” para la recolección de información. De hecho, estos guarismos ponen en duda los números presentados por la oh-posición y el FMI en relación con el tema. En efecto, hasta yace en cuestionamiento el término “hiperinflación” puesto que el gráfico del sitio de marras señala -muy claro- que fue el 18/06 que se alcanzó o sobrepasó el 100%. De acuerdo con la teoría, la hiperinflación es un contexto donde el índice iguala o supera el 100% por un lapso de tres años. La imagen demuestra que el caso venezolano no ha sido así. A pesar de que el gráfico abarca hasta mayo de 2017, es muy fácil inferir que en meses previos el acumulativo mensual no rozó ni el 20%. Todo el mundo sabe que el ensañamiento con los precios se recrudeció después de la elección de la Asamblea Nacional Constituyente (ANC), el 30/07/2017. ¿Casualidad? ¡No!

Otra faceta que debe explicar muy bien el FMI es cómo fundamentar una proyección de un millón por ciento en medio de una caída sostenida de la demanda. Se supone que los precios suben porque hay demanda de bienes y servicios, según el axioma capitalista, no lo contrario. Por lo tanto, la “predicción” del FMI no tiene ningún asidero en la lógica del mercado y sí tiene mucho que ver con directrices que apuntan a la agudización de la guerra económica. Así no se cristalice la “meta” del millón por ciento, igual una cota de 200 mil por ciento serviría para los propósitos de desestabilización del FMI y sus secuaces.

Las dos soluciones que hemos venido proponiendo -desde hace rato- siguen vigentes: a) respaldar el bolívar con nuestro oro y petróleo (desvincularnos del billete verde); y b) la estricta fiscalización de precios a través de los organismos estatales y los Comités Locales de Ocupación y Supervisión (CLOS). La dolarización no es una opción y acá lo exponemos:

En conclusión, el FMI no tiene autoridad moral para andar repartiendo “pronósticos” acerca de países que ya no se someten a sus órdenes. Por estos lares conocemos muy bien a esos sicarios económicos y todo el daño que producen, así que en estas tierras bolivarianas jamás serán bienvenidos.

P.D. Hace poco el Presidente Obrero, Nicolás Maduro, hizo dos anuncios significativos: el anclaje del valor del Bolívar Soberano a la petromoneda y la eliminación de cinco ceros al actual bolívar por medio de la reconversión monetaria que empezará el 20 de agosto. Nuestro bolívar debe regirse por una divisa respaldada con activos tangibles, como el petro. El dólar yanqui no puede ser una referencia debido a que se basa en más de 21 billones de deuda y una proporción de obligaciones sobre PIB de 106%. Desde 1913, el tótem dinerario gringo se ha depreciado más de 98%. Cortar de raíz nuestra dependencia del billete verde nos conducirá a la victoria definitiva sobre la guerra económica.

@rpkampuchea

 

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