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Analistas: Gobierno busca “quebrar” la voluntad de defensa de la población con su discurso

 

Profesores universitarios: Francisco Coello y Trino Márquez

El presidente Nicolás Maduro amenazó con un bate –figuradamente- a la “oligarquía” que busque sabotear el plan de reforma económico que se implementará a partir de este lunes 20 de agosto.

En un encuentro con la juventud del Partido Socialista Unido de Venezuela (Psuv), el pasado 13 de agosto, el mandatario dijo textualmente: “El plan de recuperación económica lo vamos a hacer por las buenas o por las buenas y con un bate en la mano como plan b por si las fuerzas tenebrosas de la oligarquía pretenden sabotear el programa de recuperación económica, se van a arrepentir de haber nacido”.

El profesor de sociología política de la Universidad Católica Andrés Bello (Ucab), Francisco Coello, lee en el discurso de Maduro una intención de someter a través del miedo.

“Busca quebrar la voluntad de defensa personal y colectiva de una población. El bate es muy simbólico. Cuando sacas un bate de un estadio de béisbol se convierte en un arma. La finalidad es generar un estado de violencia, imponer la violencia en el ambiente para producir miedo, polarización, enfrentamiento y desesperanza”, declara.

Un segundo objetivo es buscar un “enemigo externo” a quien responsabilizar por la crisis económica, política y social del país. “El culpable del desastre siempre es otro en este caso es la oligarquía, esa es otra táctica de los regímenes totalitarios. La oligarquía o el imperio son entonces los responsables”, expresa.

El sociólogo y profesor de la Universidad Central de Venezuela (UCV), Trino Márquez, coincide en que el Gobierno busca evadir responsabilidades. “Los gobiernos autoritarios nunca se asumen como responsables de los daños que causan, o es la oposición o es un enemigo extranjero. Lo primero que trata de buscar es ocultar su propia responsabilidad en la quiebra de Pdvsa, la caída de la producción petrolera y la hiperinflación que es un fenómeno que había sido desconocido en el país hasta ahora”, señala.

Márquez señala que la sociedad que se construye con este tipo de mensaje es una dividida y polarizada. “Una sociedad democrática que comparta un proyecto común necesita un lenguaje y estilo unitario que admite la diversidad y la pluralidad. Cuando el Gobierno, que es el órgano rector del país, utiliza el lenguaje del odio, el resentimiento y la revancha solo se puede construir una sociedad segmentada en la que se rechaza al otro”, argumenta.

Maduro también se ha referido a los venezolanos emigrantes con un tono duro. El 14 de agosto expresó: “Hay centenares de jóvenes que se fueron con el ofrecimiento falso de la derecha de que se iban a otros países a disfrutar de las mieles de la vida y terminaron lavando pocetas en Lima, en Colombia y más allá. Terminaron como esclavos y mendigos”.

“Nicolás Maduro es una persona muy agresiva, es una persona que cultiva la violencia y que desprecia la democracia. En su Gobierno se ha acentuado la violencia verbal y física y eso se ve reflejado en los más de 400 detenidos por razones políticas que hay. Venezuela es el país de América Latina con mayor cantidad de presos políticos a los cuales se les violan sus derechos humanos”, afirma.

¿Cómo se desmonta la violencia desde la palabra?

El profesor Trino Márquez considera que la oposición no debe utilizar los mismos recursos que el Gobierno porque “si hay una respuesta también violenta y agresiva desaparece toda posibilidad de diálogo”. Por eso considera que “la oposición, sin dejar de ser muy firme y categórica, debe utilizar un lenguaje menos extremista y excluyente. Hay que cambiar la manera de ejercer la política”.

Para Francisco Coello desmontar la violencia de la palabra implica “sacar del poder a los usan la violencia discursiva”. “En estos momentos es muy difícil desmontar la violencia porque el Gobierno tienen el poder del fuego, del sometimiento, de las amenazas. El discurso de la violencia es lo único que tienen los totalitarismos”, concluye.

ND

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