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Nayib Ayaach: Visión del Estado y la sociedad

 

Nos ubicamos en el centro, de lo que podríamos llamar el espectro de las llamadas corrientes ideológicas existentes en el país, para tomar los aspectos positivos de ambas tendencias  y desarrollar un modelo de acción que sea capaz de lograr con mayor objetividad, alcance y menor riesgo el desarrollo y la convivencia nacional. De la derecha tomamos su enfoque productivo y rentable, y de la izquierda su oferta socialista. Nuestro principal objetivo lo constituye el desarrollo de una sociedad fuerte, equitativa y justa, con instituciones sólidas sujetas al control de la sociedad; todo ello a través del desarrollo de un modelo democrático que tome en consideración la naturaleza, composición y manera de ser de los venezolanos y produzca los cambios socioeconómicos que impulsan el desarrollo sostenido, donde los ciudadanos y el estado sean los principales soportes, estímulo y garantías de estos propósitos, y el árbitro de todo; un estado dinámico y eficiente; un estado tan fuerte como sea necesario y tan flexible como indique la prudencia; en fin, el verdadero Estado Democrático.

Nuestra visión parte del convencimiento que el nivel de democracia perfecta se alcanza a través del trabajo y la educación. Del trabajo porque de él depende el sustento y la seguridad familiar; y de la educación porque de ella depende el avance y el progreso de toda sociedad.

Un Estado moderno y progresista es aquel que impulsa y contempla todas las fuentes de trabajo que una nación requiere para su desarrollo y sustentación, ofrece garantías y seguridad a las fuentes de inversión, y da protección a la fuerza laboral; fomenta el desarrollo a través de la educación, formación, instrucción y capacitación; brinda fuerte estímulo para el avance científico y tecnológico; y alcanza cada vez más la perfección del sistema democrático tras el ejercicio de sus virtudes.

La modernización del Estado venezolano pasa por la revisión de su estructura como elemento sustantivo y primordial. Hoy es imperativo corregir los desvíos a que ha sido sometido el Estado Venezolano (comprendido desde su nacimiento como República y tradicionalmente democrático sobre todo desde buena parte del siglo XX), y subsanar de esta manera los vicios que ha traído la modificación de un sistema ampliamente probado y sustituido por otro cuya ampliación de los poderes públicos nos ha dejado una madeja de burocracia, ineficiencia y corrupción. No es la ampliación de los poderes públicos, a través de la creación de dos más, lo que hace al estado más eficiente; es la eficacia de los poderes públicos lo que logra que el estado sea efectivo. Volver al concepto clásico de la república, cuyo principio basado en solo tres poderes es necesario y saludable. Rescatar el valor del servicio público, la moral ciudadana y la honestidad, debe ser fundamento de acción republicana y democrática. Asumamos   por principio estos sólidos fundamentos como norma de conducta y acción. Todo correligionario de estos ideales debe tener claro que la moral pública, la buena moral pública, es y debe ser practica de virtud ciudadana, fuente de nuestra acción y base de nuestros principios. Adecentar la acción pública con hombres de talla moral y sólidos principios debe ser nuestro objetivo a la hora de conducir los destinos de la nación; esto se logra con el ejercicio cotidiano de la honestidad, rectitud y buenas costumbres. El País necesita hombres probos y capaces.

Nuestro principio fundamental de acción debe ser la concepción de una sociedad autogestionaria, y de un estado que tome conciencia que el ciudadano y la familia son y debe ser lo primordial.

La familia venezolana por la que abogamos es una de nuestras mayores preocupaciones, por ser ella causa y consecuencia de los grandes males que hoy afectan a la sociedad nacional. Atender con esmero y dedicación los problemas que la afectan en el orden socio-económico, psico-social y muy especialmente los que tienen que ver con la perdida, distorsión o desconocimiento de los valores éticos y morales que orientan, auto regulan e identifican el comportamiento de los venezolanos, no pueden estar al margen de nadie  que aspire dirigir los destinos de nuestro país. Dentro de estos propósitos los medios de comunicación masivos formaran parte de nuestras estrategias de acción.

Ir tras la búsqueda del hombre educado y capaz,  a través de la formación e instrucción para lograr el concepto de hombre familia, hombre comunidad, hombre nación, hombre estado, solo se logra con acciones contundentes y sostenidas en el tiempo en materia de educación.

¡Eduquemos y haremos hombres libres; eduquemos y habrá justicia; eduquemos y habrá progreso; si educamos habrá sociedad y tendremos nación libre, democrática y justa!

Paciencia, constancia, optimismo y dignidad, aplicar las cuatro al mismo tiempo es la clave para conseguir lo que se quiere en la vida. No hay otra.

 

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