Inicio > El pizarrón de Fran > El pizarrón Opinión > Earle Herrera: Último huevo de la serpiente

Earle Herrera: Último huevo de la serpiente

 

Eduardo Stein anda esponjadito con su designación de representante de la ONU para los refugiados venezolanos. Muy diligente en su afán de conseguir “ayuda humanitaria” –léase dólares-, el ex vicepresidente de Guatemala ignoró que miles de migrantes hondureños eran reprimidos por la policía de su país en su larga marcha hacia EEUU, trabajo sucio que la gendarmería guatemalteca le hace a la represora “migra” gringa.

No hay que mirar la traslúcida cáscara del huevo de la víbora –Oh, caro Bergman- para conocer el futuro que esconde toda “ayuda humanitaria” de EEUU o Europa. No son Irak, Afganistán, Libia, Gaza, Siria, República Dominicana, Panamá o los Balcanes huevos de la misma nidada, pero el engendro es similar: destrucción y muerte. Ese camino “humanitario” está empedrado de hipocresía, o de su cota más alta, cinismo. Veamos.

La Asamblea Nacional en desacato pide a Colombia investigar el suicidio del concejal Albán, es decir, a un país que miraba para otro lado cuando millares de falsos positivos eran asesinados por su ejército en los barrios y campos colombianos, para no hablar de los líderes sociales que caen a diario en las calles de Bogotá, Medellín, Cali y otras ciudades y pueblos, como las mariposas amarillas de Mauricio Babilonia.

Es Venezuela un país de paradojas, donde la “sociedad civil” pide intervención militar. Pero allende las fronteras se extiende también un mundo paradojal, en el que la Unión Europea, en el momento de anunciar que arreciará sus sanciones contra Venezuela, se queja porque el desaforado Trump amenaza con sancionar sus productos. Las serpientes siamesas se canibalizan ab ovo. ¡Desde el huevo, pues!

Un grupo de países violadores de derechos humanos, complotados en el Cartel de Lima, decide denunciar a Venezuela en la Corte Penal Internacional. Se le suman Francia y Canadá, justo cuando el consejero de seguridad yanqui, John Bolton, amenaza con arrestar a los jueces de esa corte si se atreven a enjuiciar a sus criminales de guerra. Si aparte de esta y las anteriores perversiones, usted hace el eco ideológico de cada individuo, sector o clase social que pide la invasión de su país, podrá ver el engendro que se agusana fétidamente en el huevo de la serpiente.

[email protected]

Te puede interesar
Compartir

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Traducción »