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Pedro Méndez Dager: En Tumeremo se empieza a acabar Venezuela

 

En medio de la postración a la que nos quiere someter el gobierno, con las instituciones destruidas y silenciados la mayor parte de los medios de comunicación, algo terrible ha venido ocurriendo en el Arco Minero. Enfrentamientos armados que hacen comenzar a pensar en nuestro caso ya no como un reflejo de la Cuba pobre y oprimida, sino de El Congo pobre, oprimido y lleno de sangre, violencia y caos.

Los venezolanos vivimos horas dramáticas, tristes y monótonos. Los días se nos van en largas colas, trámites burocráticos, peregrinaciones buscando productos o peor aún: postrados en casa sin nada productivo qué hacer, solamente pescando alguna de las dádivas, de las migajas que caen de la mesa del festín del régimen. Pero en medio de tanta amargura no podemos permitirnos perder de vista algunos procesos que revisten la mayor gravedad para la existencia misma de nuestro país.

Los combates ocurridos en los últimos días en Tumeremo, en el Municipio Sifontes y alrededores, del estado Bolívar, dan cuenta de algo descomunalmente grave, en el proceso de disolución de Venezuela. Se están terminando de pulverizar las instituciones base de la existencia de nuestro estado-nación. Estamos dejando de existir.

Que un grupo guerrillero penetre varios cientos de kilómetros en nuestras fronteras, no a enfrentar a fuerzas regulares venezolanas sino a pandillas y grupos de mineros ilegales, sin que nuestras Fuerzas Armadas Nacionales puedan haberlo evitado, habla de la destrucción de todas las condiciones que definen la existencia de aquello a lo que llamábamos la República de Venezuela.

Por otra parte, estos sucesos anuncian un aspecto de la inmensa complejidad y dificultad de la tarea que nos espera, si es que llegamos conquistar una nueva oportunidad de construir la patria que dejamos destruir: hay que empezar por edificar nada menos que el gran y fundamental medio para ejercer el poder y la soberanía, es decir aquella institución en la que, libremente, delegamos el uso de la violencia para proteger nuestra paz interna y nuestra soberanía, las Fuerzas Armadas. Y después, tocará reestablecer esa soberanía que dejamos entregar y prostituir.

A quienes sirven en nuestras Fuerzas Armadas: otra Venezuela es posible, una donde nuestras fronteras sean infranqueables, desarrolladas y lugar de comercio que traiga prosperidad para todos, una donde los recursos naturales puedan ser explotados sin destruir el ambiente, una donde nuestra Venezuela sea respetada en el concierto de las naciones libres e integrada a nuestra región para generar empleo y prosperidad para todos. Una Venezuela libre, digna y justa.

@pedro_mendez_d

 

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