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Guaidó golpeó a Maduro y lo golpeó doble: En lo moral y lo político

 

Una semana. Apenas una semana le duró al régimen de Maduro el brío. Ese brío que se atribuía producto de haber bloqueado la operación de la ayuda humanitaria en las fronteras con Brasil y Colombia. Una semana para encajar este golpe moral, el regreso de Juan Guaidó a Venezuela. un duro golpe moral que hace daño en lo político, en lo militar, en lo internacional, en lo personal a todo el entramado del poder madurista.

Por Juan Carlos Zapata

Maduro no podrá recuperarse del golpe moral que le propinó Guaidó / Twitter: @NicolasMaduro

El equipo de Guaidó, lo sabemos de primera mano, se había planteado, como parte de la estrategia, comenzar a quebrar la moral del régimen madurista. Ya el trabajo hacia la unidad opositora está hecho, el trabajo hacia la calle también, aunque falta más; el trabajo hacia el campo internacional, que se irá ampliando; el trabajo hacia los objetivos económicos, PDVSA, Citgo, cuentas en el exterior.

El golpe moral no es una teoría. Ni un azar. Repito. Forma parte del plan. Quebrar la moral del régimen. Por ello fue que apareció el general Hugo Pollo Carvajal. Este, como todo militar retirado, no tiene mando ni tropa. Sin embargo, es un general de la confianza de Hugo Chávez. Es un general con amigos en la Fuerza Armada. Es más, como carcelero hizo más amigos que enemigos, que no es el caso de los que lo sustituyeron en la DIM o han pasado por el Sebin. La operación con el Pollo Carvajal fue el inicio del golpe moral, cuya actividad sigue, y de allí los mensajes directos, hacia objetivos directos, del general, cuanto y más, los que refieren a la corrupta Guardia Nacional, al narcotráfico, a la vigilancia cubana y a los colectivos armados, a los paramilitares de Maduro, Bernal y Cabello.

Todo lo anterior va encaminado. Va bien. Muy bien. Donde el plan no ha logrado el objetivo es en el campo militar. Todavía no se ha producido el quiebre aunque el quiebre en la realidad es un hecho. La Fuerza Armada ya no es un todo. Y falta el evento para que el pronunciamiento en bloque se produzca. El regreso de Guaidó no lo era. Pero el significado es de una alta repercusión interna en el poder militar, en el poder civil, de arriba, y en la estructura civil, en las bases del Estado, en las bases de las gobernaciones y alcaldías, en las bases del PSUV. Es un golpe moral del que difícilmente puedan recuperarse porque ahora vienen otros eventos.

El equipo de Guaidó mantiene una hoja de ruta clara. El propio Guaidó reconoció el fracaso de la operación de la ayuda humanitaria. El régimen de Maduro quiso transformarla en victoria. De hecho, se envalentonó Maduro, se envalentonó Iris Varela, se envalentonó Diosdado Cabello, se envalentonó Freddy Bernal, se envalentonó Aristóbulo istúriz. Y me contaron unos empresarios que hasta empleados de oficinas públicas, los mismos que antes del 23 de febrero, tenían la moral por el piso, cambiaron de actitud estos días, esta última semana.

Entonces, el equipo de Guaidó se planteó la gira internacional. Con dos objetivos: revertir lo ocurrido en las fronteras, y consolidar apoyos con el propósito de garantizar la entrada al país, porque el régimen, y Maduro, y Cabello, estaban envalentonados, y amenazaban, y metían presión, y juraban que Guaidó ya era un preso del poder. Creían que con las amenazas, Guaidó iba a ser presa del miedo, y como tal, no iba a regresar. Sin miedo aunque consciente de los riesgos. Pero regresó. ¿Y por qué? Por el golpe moral.

El golpe moral no es una teoría. Ni un azar. Repito. Forma parte del plan. Quebrar la moral del régimen. Por ello fue que apareció el general Hugo Pollo Carvajal. Este, como todo militar retirado, no tiene mando ni tropa. Sin embargo, es un general de la confianza de Hugo Chávez. Es un general con amigos en la Fuerza Armada. Es más, como carcelero hizo más amigos que enemigos, que no es el caso de los que lo sustituyeron en la DIM o han pasado por el Sebin. La operación con el Pollo Carvajal fue el inicio del golpe moral, cuya actividad sigue, y de allí los mensajes directos, hacia objetivos directos, del general, cuanto y más, los que refieren a la corrupta Guardia Nacional, al narcotráfico, a la vigilancia cubana y a los colectivos armados, a los paramilitares de Maduro, Bernal y Cabello.

La operación de ayuda humanitaria era también un golpe moral. Que de haberse concretado, iba a derrumbar al régimen. Era un golpe moral para la Fuerza Armada y lo era para el poder civil y las bases del chavismo. No salió bien, y el régimen la sumó como victoria, al bloquearla. Pero a qué costo. (Lo que vio la comunidad internacional le hizo mucho daño). Cierto que tomó aire, y bríos. Pero la represión fue tan brutal que aunque no se vea, por ahora, impactó adentro de la Fuerza Armada. La ayuda humanitaria se transformó, debido a la represión, en un golpe moral pero de otra naturaleza, que avergonzó a los cuadros medios y a las bases de la Fuerza Armada. ¿Y por qué? Por el uso de los colectivos armados, por el usos de los paramilitares, por el uso de delincuentes. Reprimieron y mataron. Y mataron indígenas, que esto ya fue cruzar una línea roja, fue retroceder siglos en el discurso político. Y sin embargo, un Aristóbulo Istúriz reivindicó la gran victoria popular en la frontera con Brasil. Mejor dicho, reivindicó la masacre de Santa Elena de Uairén. Y mientras, Maduro bailaba con Cilia Flores.

Dos golpes morales en fila para que llegara otro. El más fuerte. El más duro. El que más daño hace . Si Cabello no hubiera amenazado. Si Maduro no hubiera amenazado. Si el régimen no hubiera convertido el regreso de Juan Guaidó en un desafío, el golpe no sería este golpe. Pero lo es por causa del mismo régimen, que demuestra con ello la falta de brújula. Ya la salida de Juan Guaidó por los caminos verdes de la frontera con Colombia había sido un golpe moral. Y la entrada lo multiplicó. Y la respuesta del régimen es que sigue la injerencia de Europa y Estados Unidos en Venezuela, y que el régimen estudiará las acciones a tomar.

Es un golpe moral que se transforma en un golpe político . Que le inyecta ánimos al campo opositor y lo activa, y que corta de tajo los bríos que venía manifestando el madurismo. Es un golpe moral que impacta en el mundo militar. Porque Guaidó llegó justo con el discurso que tenía que llegar: Ordenándole a la Fuerza Armada que detenga a los colectivos armados que mataron indígenas. Llegó con eso. Recordándole a los militares tal afrenta, tal vergüenza. Es un golpe moral que le brinda argumentos al apoyo internacional, y que celebra la gente en el país, y también celebran los venezolanos en el exterior, y muchos pueblos que tienen como un hecho diario de los noticieros, el tema de Guaidó. Aquí no caben dudas. Le vienen semanas duras a Maduro. Se acabó el brío.

 

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