Inicio > Opinión > Enrique Meléndez: El gran apagón

Enrique Meléndez: El gran apagón

 

Se ha ido una vez más la luz o dicho a lo periodístico, el fluido eléctrico. Porque para el común el término luz abarca todo, es decir, todo lo que mueve el fluido eléctrico; además de los bombillos, desde las maquinarias más pesadas y los equipos más sofisticados, hasta los bancos, sobre todo, en un momento en que hay crisis de efectivo en el país, y los puntos de venta; que es donde está la gravedad del asunto.

Quiere decir, que si usted no hizo su compra a tiempo; entonces, se quedó sin comida. A los enlatados no se puede apelar; pues, en primer lugar, las despensas están vacías, a ese respecto; porque los sueldos no alcanzan, y antes se tenían allí para casos de emergencia, y, en segundo lugar, porque habiendo sido en otra época comida de pobre; sobre todo, las latas de sardinas, ya que era lo más barato que se conseguía, ahora, pasó a ser comida de rico. En esta oportunidad, la luz se fue a las cinco y media de la tarde, hora que le quedó a mucha gente grabada por cosas de rutina, y así que este fue el segundo dolor de cabeza, que se le presentó, siendo el primero, en el caso de Caracas el del transporte; tomando en cuenta que el Metro se paralizó, y así que los comentarios, que se oían por radio; que vino a ser la última ventana que tuvimos con el mundo, sobre todo, los de los carros, que pasaron a recobrar muchísima importancia; cuando no, uno de pila, que escucha “mi hermana” de vez en cuando, era que todavía había gente que estaba llegando a su casa a las nueve de la noche a pie: imagínese usted una persona que trabaja en Petare, y vive, por ejemplo, en la cima del cerro de un barrio de Coche.

Aparte de que si usted cocina con electricidad; a lo menos que tenga un vecino y disponga de una estufa de gas; es decir, sorteó el paso del abasto, hizo su compra a tiempo; pero está en esas condiciones, y si tiene un vecino generoso, que le saque las patas del barro, en ese sentido, usted se salvó; de otro modo, se quedó sin cena, y que fue lo que le pasó a miles de familias, y quienes se tuvieron que acostar muy temprano; sin televisión, sin Internet, sin las redes sociales; puesto que gran parte de la telefonía móvil tenía caída la señal, ¿qué más quedaba?

Fue la más larga y penumbrosa noche que hemos tenido los venezolanos. Llena de pesadillas, por lo demás. Sobre todo, por la coyuntura por la que atraviesa nuestro país. ¿Acaso el gobierno planeó este apagón, para aprovechar de secuestrar a Juan Guadió, mientras la población está en la oscurana? En verdad que “el muchacho”, como le decimos los mayores, se ha venido ganando el cariño de toda Venezuela, y entonces hay el sentimiento de la protección hacia quien lo está apostando todo. He allí una de las pesadillas que cuenta la gente, que la asaltó en la medianoche. Porque el evento, además, nos congregó a todos los vecinos a la mañana siguiente; deseoso uno de saber qué fue lo que pasó; sobre todo, en el área metropolitana, Caracas y sus suburbios; que hasta ahora no sabíamos lo que era un apagón de muchas horas; a propósito de una política del chavismo de privilegiar la capital de la República, centro de atención del mundo entero: es mejor guardar las apariencias, y que sufra el resto del país.

¿Acaso el gobierno se aprovechó de esta penumbra, para sacar todo el oro, que tenía a la mano; si es posible, el de las reservas internacionales, y colocarlo en países como Turquía, que compra oro hoy en día a diestra y siniestra; cuando no, para tratar de raspar la olla, ahora que están de salida?, decía el otro vecino, que se había planteado, a propósito del tema de las pesadillas. El hecho es que nos vimos intercambiando sobre nuestra cotidianidad a la mañana siguiente; primero, por el asombro que nos causaba la situación; segundo, porque estábamos presos sin electricidad en nuestras casas. Todo carro, que habíamos visto salir del edificio, al rato estaba de regreso; señal de que las puertas del respectivo trabajo del vecino se encontraban cerradas; cerrado el ochenta por ciento de los locales comerciales, teniendo a la vista que no estaban funcionando los puntos de venta, y el efectivo que carga la gente, apenas le alcanza para pagar el pasaje en el transporte urbano; ya que el que le dan a uno en el banco cubre el 5% del valor de las cosas; pues, ¿qué se compra con 5 mil bolívares, que es lo máximo allí, y eso en casos excepcionales, en vista de que lo que priva, por lo general en materia de efectivo, es entre mil y tres mil bolívares, digo que te dispensa el banco por taquilla? En ese sentido, se oyó por la radio la denuncia, de que el agua mineral, cuyo botellón sobrepasa esos montos, en algunos sitios la estaban cobrando en dos o tres dólares; pues, parte de la pregunta anterior: ¿quién carga hoy en día más de cinco mil bolívares en el bolsillo?

Pero lo más grave que se supo entre nosotros es que el apagón había sido en todo el país; debido a que se había caído el sistema eléctrico nacional desde El Guri; algo que, incluso, echaba por tierra la tesis de los ingenieros eléctricos, que decían que era muy difícil que se produjera este evento; puesto que se trata de un sistema que funciona por fases; lo que demuestra que el ejercicio de gobierno de nuestra clase gobernante, es tan improvisado que hasta los dejó mal parados a estos especialistas, en ese sentido. Pues lo que sale a relucir aquí es el tema de la falta de experticia de la gente, que han puesto al frente de dicho sistema; consecuencia de la fuga de la que sí era experta, y gente que se tuvo que marchar del país; huyéndole a esta precariedad de vida, que sufrimos los venezolanos; aparte de la falta de mantenimiento de las plantas y de los equipos de El Guri, de cuya fuente depende casi todo sistema eléctrico nacional, hasta la última fase del mismo, y eso que, si hay un sector, que ha recibido recursos, es el de la electricidad, y que no se sabe qué se hizo ese dineral, para entonces salir diciendo que detrás de este apagón está un ataque cibernético.

melendezo.enrique@gmail.com

 

Te puede interesar

Cargando...
Compartir

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Traducción »