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Trujillanos solidarios prestan ayuda durante el apagón nacional

 

Vecinos que tenían planta eléctrica prestaron servicios a sus conciudadanos que necesitan refrigerar la comida para que no se dañara. También les suministraron agua potable de manera gratuita.

Durante las horas más oscuras que vivió el país, los trujillanos se unieron en solidaridad y quienes tenían mejores condiciones para soportar las fallas eléctricas, ayudaron a los vecinos más afectados durante el apagón desde el pasado jueves 7 de marzo.

Habitantes que contaban con una planta eléctrica en sus hogares, prestaron sus servicios de energía eléctrica a otros conciudadanos que les urgía refrigerar los alimentos o simplemente cargar la batería de los celulares para mantenerse en comunicación con sus familiares.

“Se vio mucha solidaridad durante esos días. Lamentablemente hubo gente déspota las cuales se querían mal aprovechar de este caos, pero fueron muy pocos y la bondad fue mayor”, relató Susana Pérez, residente en Valera y quien  fue beneficiada con el servicio eléctrico prestado de su vecino.

Las empresas Bombrague y el Centro Comercial Plaza de Valera, prestaron sus servicios de contingencias para suministrar agua y electricidad a quienes lo requerían urgentemente.

“La gente de Bombrague nos ayudó con agua potable. Estamos sumamente agradecidos”, contaron algunos vecinos de Carvajal. En el C.C. Plaza habilitaron el Nivel Terraza con una planta eléctrica que permitía a usuarios cargar la batería de sus teléfonos celulares y lograr comunicación con sus familiares a través de conexión Wifi gratuita.

Vender barato o regalar

Sin esperanzas de que la energía eléctrica se restableciera, desde el sábado 9 de marzo las calles trujillanas estaban inundadas de quejas, desespero y lamentos. Decenas de kilos de comida se dañaban por falta de refrigeración y en el Mercado Municipal de Valera se comenzaba a percibir un olor a comida podrida.

“Una señora evangélica que vende pescado en el Mercado regaló todo porque estaba ya dañándose. Yo aproveché e hice la cola para obtener un pescado que luego llevé a mi casa para cocinarlo de una vez”, detalló Felipe Guerra, un habitante del sector El Milagro.

Los comerciantes tenían dos opciones muy simples con respecto a los alimentos que requerían refrigeración: vender barato o regalar los productos.

Algunos “remataron” el queso al precio de Bs.S. 4.000 el kilo, al igual que el kilo de pollo lo ofrecieron en Bs.S. 1.000. Otros productos decidieron regalarlos antes que vender alimentos casi podridos.

“Las Gracias” era el precio

Algunos comerciantes aprovecharon las crisis eléctricas para ofrecer sus productos en dólares, precios y moneda que resultan impagables para la mayoría de los ciudadanos. Sin embargo, se registró un gran número de vecinos que solo pedían “las gracias” como único precios tras prestarle algún servicio.

“Cuánto le debo, vecino, le pregunté; a lo que me respondió ‘solo las gracias’”, relató Miriam Azuaje, residente de Carvajal que estuvo cerca de perder algunos kilos de carne pero por bondad de su compañero del sector, quien le guardó los alimentos en su refrigerador por tener planta eléctrica, pudo recuperar su comida.

El Tiempo de Valera

 

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