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El insulto de Diosdado Cabello contra Bachelet le da la vuelta al mundo

 

Era de esperar la reacción en contra al informe de la Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, Michell Bachelet, que evalúa al régimen de Nicolás Maduro. Lo que no se esperaba tan pronto, es el garrotazo despiadado de Diosdado Cabello. El hombre del Mazo Dando se le adelanta a las instancias maduristas y golpea a su estilo. Por algo es un duro de la revolución. Así lo bautizó Maduro y así se quedó.

Por Juan Carlos Zapata

¿Qué dijo Michel Bachellet?

No lo dijo. Ratificó lo que ya conoce el mundo. La crisis es total. La crisis social es cruda. Pero además agregó que el régimen de Nicolás Maduro se niega a reconocerla. Y confirmó el estado de persecución, tortura, ejecución, represión y muerte. El régimen de Maduro no pasa ninguna prueba sobre derechos humanos. Es un régimen que perpetra abusos. Que usa para ello a las fuerzas de seguridad y a los grupos de colectivos armados, esos que tanto defiende Cabello, esos a los que Maduro les ha encomendado a estar vigilantes, esos que Freddy Bernal lidera, esos que llegaron a la frontera con Brasil y cometieron la masacre de Santa Elena de Uairén. Maduro tampoco pasa el examen sobre gestión económica y política. Se infiere del informe. Por la hiperinflación. Por el millón de niños sin escuela. Por la falta de servicios públicos. Porque la crisis comenzó antes de las sanciones.

Entonces, Cabello pega bajo. Pega sin medida. Pega al margen de la historia. Al margen del personaje que presenta el informe. Al margen de lo que es y representa para Chile, para América Latina, para la ONU en estos momentos. Bachelet está allí, en la ONU, porque la comunidad de naciones así lo decidió. No Maduro ni Cabello. Dice Cabello: “Quien gobernó su país con la constitución de un dictador como Pinochet no podemos decir que hable de derechos humanos”.

¿Qué podía esperarse de Bachelet?

Aquí en KonZapata siempre defendimos el trabajo de la Misión Técnica, que aun trabaja. Siempre defendimos la posición de Bachelet, que no viajaba a Venezuela porque Maduro no le garantizaba condiciones independientes para hacer un buen trabajo, el mejor trabajo. Libertad de movimiento, pedía Bachelet, que ahora con toda seguridad no lo tendrá. El régimen envió al canciller Jorge Arreaza. El régimen se acercó por todas las vías a Bachelet, y la ex presidenta de Chile, mantuvo su posición. Porque ya sabía sobre la violación de los derechos humanos y la situación crítica. Y así lo hizo saber en intervenciones anteriores, no con la crudeza de ahora, pues le faltaban los detalles para ofrecer un informe de manera responsable. Lo peor es que debido a que Bachelet no iba de manera directa contra Maduro, saltaban voces de la oposición que la criticaban y la condenaban a priori. Las redes fueron implacables, tanto como Cabello ahora. Solo Juan Guaidó le dio un voto de confianza cuando apuntó “Hemos solicitado en todo momento que sea la oficina de la alta comisionada que venga a verificar in situ lo que sucede. Así que bienvenidos a revisar sin ideologías, sino en pro del pueblo venezolano”.

Hecho el trabajo, llega el informe, y llega el impacto. Y llega Cabello y la descarga de Cabello, insolente y terrible, le confirma a la expresidenta de Chile que estos no son socialistas sino chavistas, son totalitarios, autoritarios, que responden a un régimen tiránico. Lo que dijo Cabello es lo que hubiera expresado el dictador Augusto Pinochet. No son políticos, son chavistas. Dijo Cabello:

Que se trata de un informe “chimbo”. O sea, amañado. O sea, señora Bachelet, usted no hizo su trabajo. Usted no fue Presidenta de Chile por dos oportunidades. Usted es una improvisada. Tanto que el informe fue manipulado por la oposición. ¿Y cómo?

Que el informe se preparó con datos tergiversados. Información tergiversada. Claro, Maduro y Cabello se niegan a reconocer lo que está a la vista. El informe señala esa negación de la realidad.

Que sabían que eso iba a pasar.

Lo que explica tanto acercamiento con Bachelet. Tanto mensaje de paz. Pero como siempre. Mensaje interesado. Acercamiento que buscaba lo que denuncia Cabello: Hacerle llegar información tergiversada, o creyendo que por la condición socialista, la ex presidenta iba a ser complaciente. Se olvidaron de un detalle. Bachelet representa el socialismo democrático. El que abre puertas al progreso y a la convivencia. El socialismo que expulsó el odio de su credo hace buen tiempo.

Entonces, Cabello pega bajo. Pega sin medida. Pega al margen de la historia. Al margen del personaje que presenta el informe. Al margen de lo que es y representa para Chile, para América Latina, para la ONU en estos momentos. Bachelet está allí, en la ONU, porque la comunidad de naciones así lo decidió. No Maduro ni Cabello. Dice Cabello: “Quien gobernó su país con la constitución de un dictador como Pinochet no podemos decir que hable de derechos humanos”.

Lo peor para Cabello y para Maduro es que estas palabras ya no pueden recogerse. Agua derramada. Un insulto que le da la vuelta al mundo.

 

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