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Rafael Antonio García: La insensibilidad del poder frente al dolor

 

“El poder es lo maligno en si mismo”. Nada menos que el propio Burkhardt, tan ilustrado y profundo, se ve obligado a colocar tamaña afirmación en el inicio de sus reflexiones sobre el Estado. Y Levinas, no menos lúcido, en similar aptitud señalara: las política se opone a la moral, o de modo mas explicito, “la política”… reduce a los individuos a simples portadores de fuerzas de las que nada saben y que los gobiernan”.

Ubicando algunas pistas…

A pesar que el estagirita afirmó que la filosofía es una actividad desinteresada y no inmediatamente útil para resolver los problemas de la vida cotidiana. Dice Léster Brown “Salvar nuestro ecosistema asegurando un futuro a la humanidad no es un deporte para los espectadores”.  “Antonio Pascuali reconoce que el silencio de la filosofía es aterrador”, mientras el mundo sufre una regresión moral que lo inhabilita para una toma de conciencia. Son interpelaciones que tienen su origen en la necesidad que desde siempre acucia el corazón  del hombre, de la respuesta que se le de a tales preguntas depende la orientación que le demos a nuestra existencia, por eso al tropezar con la verdad debemos confrontarnos con ella, el año mil estuvo marcado por múltiples espantos prospectivos (La tesis doctoral de Ortega y Gasset) versó precisamente sobre los terrores del año mil y el dos mil también llegó rodeado de profecías, augurios de bienaventuranza o negros indicios decadentistas, y así por todas partes escuchamos los nuevos Nostradamus, futurólogos, prospectivitas tecnólogos de la predicción oráculos , augures, ufólogos y arúspices,   ¿Porque no oímos celebrar las conquistas y logros del pasado milenio, la abolición de la esclavitud, declaración universal de los derechos humanos, viajes espaciales, haber duplicado el promedio de vida y otros avances innegables de la ciencia? Desde luego que nadie mínimamente sensato y por tanto sensible al dolor y a la injusticia puede estar satisfecho con el mundo que le ha tocado vivir. Pero esta constatación es igualmente válida para cualquier siglo y cualquier época, la nuestra es indudablemente mala, habrá quien arguya no sin buenas razones que quizás antaño se confiaba más en una justicia divina capaz de compensar en otra vida las miserias de estas, una fe tan consoladora como hoy universalmente debilitada, esa versión laica en la providencia ha entrado definitivamente en quiebra. Somos sensibles a los males…¿Por qué somos más sensibles a los males que suponemos próximos que a los bienes que ya disfrutamos? No forzosamente porque estos  sean escasos o menos relevantes que aquellos, se diría que es la propia condición activa del ser humano que le obliga a concebir la realidad existente como un fiasco que debe ser corregido y no como un portento que debe ser exaltado. Alain Badiu señala que “lo bueno no nos gusta ni nos disgusta sino que nos detiene” mientras que lo malo nos acicatea, nos estimula, nos convoca y nos mantiene en marcha. Las imágenes recordadas de la Divina comedia son las correspondientes al infierno y el purgatorio punzantemente perturbadoras porque trata de sufrimientos contra los que la iniciativa humana nada puede emprender.  Nadie llama “Dantescas a las imágenes de contento y beatitud, de modo que el paseo del poeta toscano por el Paraíso ha dejado sin duda menos huella. Quizás la mejor explicación del fenómeno la ofrece una de las voces menos conformistas de nuestra época, la del muy heterodoxo psicoanalista y pensador Thomas Saz “En la eterna lucha entre el bien y el mal, el bien tiene una  irreductible desventaja, no tiene futuro, mientras que el mal si, así como los humanos estamos orientados fundamentalmente hacia el futuro tenemos un insaciable incentivo a ser guiados por el mal en todas sus formas, esto es por culpa del arrepentimiento la pobreza y la estupidez, el crimen, el pecado y la locura, cada uno de estos daños son susceptibles a menos  en principio de ser remediados  o corregidos de una u otra forma  pero ¿Qué  puede hacer  una persona con lo que esta bien salvo admirarlo? El bien frustra así precisamente esa ambición “Terapéutica” en el alma humana que el mal satisface tan perfectamente, por tanto lo que Voltaire debería haber dicho es que si no hubiese Diablo habría que inventarlo”. En estos instantes la amenaza número uno incluye dos aspectos antagónicos: por un lado  la homogenización universal como consecuencia de la yamada globalización y por otro la creciente heterofobia que convierte cada diferencia humana en pretexto de hostilidad o exclusión. Por culpa de la primera el mundo se va uniformando y por lo tanto empobreciendo, desaparecen las diferencias que constituyen la sal cultural de la vida, por mucho que viajemos siempre encontramos los mismos programas de televisión, los mismos anuncios de refrescos, el mismo culto al hedonismo, el mismo discurso de demagogos rupestres, nos adentramos a marcha forzada hacia el hamburguesamiento global cósmico. Por culpa de la segunda aumentan los desmanes del racismo, la xenofobia, el nacionalismo y la intolerancia religiosa, crece la hostilidad al mestizaje, principio fecundo de las edades de Oro. La reproducción sexual a diferencia de las mitosis “clónicas” de organismos inferiores, impone un mestizaje genérico obligado. Se mitologiza haliográficamente, lo puro, lo originario, las raíces, la autodeterminación se convierte en pretexto para que una parte de la población determine “quien debe vivir y como debe vivirse” en un territorio determinado; se decretan identidades culturales y se las acoraza frente a las demás. La segunda pareja antitética de espantos pudiera formarla la perspectiva de perpetua guerra civil de la que nos previno Hans Magnus Enzensberger, o el mundo se resigna a la generalización del asesinato en cadena, según el irónico cuadro descrito por el autor de ciencia ficción Stanilaw Lem en su trágica y divertida novela el “Congreso de Futurología”. En el extremo opuesto están quienes advierten el posible triunfo de un control mundial manejado por el omnímodo poder oligárquico de quienes representan los intereses de los más privilegiados, aquellos que disponen de la información, la propaganda, los medios electrónicos de vigilancia de las vidas privadas y los más feroces elementos punitivos de represión colectiva, quienes en nombre de Dios e incrustados en el corazón de los centros de poder castigan o sostienen autócratas siempre en beneficio propio. La segunda plaga enfrenta la dualidad entre la creciente multitud de los miserables a quienes los ingleses en una incomparable e intraducible expresión llaman Underdog “los que están por debajo de los perros” que son objetos de temor por su vehemencia  reivindicativa y la extensión cada vez más general del bienestar sin alma de una abundancia consumista que convierte a sus supuestos beneficiarios en meros “compradores o usuarios”, desprovistos de sosiego espiritual que de esa perspectiva se va haciendo más ancho el abismo que se abre en el mundo finisecular entre los pobres y los ricos, a quienes no tienen  casi nada, les resulta fácil perder lo que tienen, que conseguir algo más para lo cual, hay que estar conectado en la red comunicacional pertinente. La multitud de los excluidos, pone su obsesión en acercase a los lugares donde es posible mejorar un poco y recibir cierta protección social por lo que se desborda invasora hacia los países más poderosos. En cambio la inquietud opuesta profetisa la metástasis de un irrefrenable supermercado planetario en el cual cada quien obtendrá más y más productos pero disfrutara de menos y menos, alma, sentimiento, solidaridad, compañía, comprensión y amor… Hasta que llegue a quedar definitivamente anestesiado a fuerza de “cosas poseídas”, necesario es fortalecer la capacidad humana de revelarse contra la embrutecedora acumulación y el ¡Agobio del ser por el poseer o mejor dicho por el adquirir. Nota: Frente a la particular crisis que en el país nos lacera, se impone en el país un pacto y alianza superior para la liberación. Coaliciones y solidaridades entre emprendedores, trabajadores, entre universidades, medios y comunidades, basados en la empatía, en una alianza afirmada en valores morales y por afecto solidario, con verdaderos vasos comunicantes y un trasvase efectivo de capacidades y recursos”

“El poder conseguido por medios culpables nunca se ejercitó en buenos Propósitos”. Cornelio Tácito

rfg.vzla0611@gmail.com

 

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