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Iniciativa de gobierno de Noruega amplía expectativas de evitar una intervención militar

 

Internacionalista y dirigentes del chavismo y de la oposición, resaltan la oportunidad que brinda el gobierno de Noruega para avanzar en un ciclo de conversaciones que conduzca a una salida pacífica a la crisis política del país y permitir que sean los propios venezolanos los que decidan su destino

José Luis Carrillo/ TalCual

Con la confirmación, ocurrida el viernes 17 de mayo, de que el gobierno de Noruega sostuvo reuniones exploratorias para un diálogo con representantes del gobierno de Nicolás Maduro y de la oposición volvió a abrirse una ventana para que los factores políticos enfrentados en Venezuela puedan avanzar hacia una solución pacífica a la crisis política que atraviesa la nación, requerida especialmente cuando el fantasma de una intervención militar liderada por EEUU sigue latente.

El lunes 20 de este mes, el representante del presidente de la Asamblea Nacional, Juan Guaidó, en EEUU, Carlos Vecchio, estuvo reunido con el subsecretario de defensa de la potencia norteamericana, Sergio de la Peña, y el enviado especial para Venezuela por parte del gobierno de Donald Trump, Elliot Abrams, en un encuentro que, según había anunciado el propio Guaidó días antes, tenía como objetivo establecer una cooperación militar de su gestión con el Comando Sur, de EEUU, el encuentro estuvo enmarcado en las exigencias, por parte de la oposición venezolana, para que Guaidó invoque el numeral 11 del artículo 187 de la Constitución, el cual establece que la AN puede autorizar el empleo de misiones militares venezolanas en el exterior o extranjeras en el país, lo que consideran permitiría una intervención por parte de la potencia norteamericana en Venezuela.

La iniciativa del gobierno de Noruega se suma a las del grupo de contacto de la Unión Europea y la del mecanismo de Montevideo, pero la sombra del fracaso de las anteriores rondas de conversaciones, una en Caracas en 2016 y luego otra en República Dominicana en 2017, han hecho que ante los anuncios de las exploraciones hechas por la misión del gobierno de Noruega en Caracas, se mantenga cierto escepticismo, especialmente por la dudosa intención del Ejecutivo de avanzar hacia una salida electoral y en que el gobierno insiste en sacar del camino al Parlamento, actualmente de mayoría opositora. Precisamente en la sesión de la Asamblea Constituyente el pasado martes 21 de mayo, el constituyente Aristóbulo Istúriz, afirmó que si el organismo aplicara todo el poder  que le confiere la Constitución no quedaría ni un solo “escuálido” (opositor).

Ante este panorama, TalCual conversó con el internacionalista José Nicolás Rojas, el constituyente Saúl Ortega y el diputado a la AN Williams Dávila para conocer las expectativas ante las gestiones del gobierno de Noruega. Los tres coincidieron en apoyar la iniciativa y hacer esfuerzos por ahuyentar los fantasmas bélicos, pero advirtieron sobre las características que debe tener un proceso creíble de negociación.

Experiencia

En principio, José Nicolás Rojas resaltó que los países nórdicos, especialmente Suecia y Noruega, tienen una gran experiencia en este tipo de situaciones.

“¿Qué representa el gobierno de Noruega? Que con cinco millones de habitantes tiene una fuerza moral, una capacidad de acción internacional basada en esa fortaleza moral y tienen la tradición, herramientas, visión, y capacidad de generar confianza entre ambas partes. Se trata de países pequeños, neutrales, con tradición diplomática asociada a la no beligerancia que son capaces de generar confianza entre ambas partes. A su vez disponen de recursos materiales y financieros para financiar una cosa de esta naturaleza, prestar su territorio y facilidades logísticas, así que son un actor calificado para esto”, expresó el analista internacional.

El diputado a la Asamblea Nacional (AN) Williams Dávila, dirigente del opositor partido Acción Democrática (AD), coincidió con Rojas en señalar la experiencia que tienen países como Noruega en la resolución de conflictos. “Han vivido guerras y experiencias muy difíciles, han participado en los diálogos de paz en La Habana, tienen la experiencia de acercar”, apuntó Dávila.

Sin embargo; advirtió que en el caso venezolano “todo es tan inédito y postmoderno. Hay que tener mucho cuidado y no creer que porque se tiene experiencia en los tratados de paz en La Habana es una metodología que se debe aplicar en el caso venezolano. Aquí hay realidades muy distintas, lo importante es que (los que forman parte de) esas iniciativas internacionales entre ellos mismos se reúnan y vayan intercambiando criterios y opiniones para que se tenga una sola metodología y claridad en el objetivo que debe buscarse”.

Por su parte, Saúl Ortega, miembro de la Asamblea Constituyente, sostuvo que todo lo que apunte al diálogo, bien sea el grupo de contacto de la Unión Europea o el grupo de Boston, del que aseguró está activo, es positivo porque aleja el fantasma de la confrontación.

“Todo lo que sea despejar los vientos de guerra es positivo para el país. Irresponsablemente un pseudo liderazgo de la oposición ha traído esos vientos de guerra apoyándose en el hambre que tiene EEUU de controlar nuestras reservas de petróleo y su pretensión hegemónica, y lamentablemente hay quienes hacen política sacrificando los intereses del país por sus mezquinos intereses”, expresó el dirigente del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV).

Precisamente con respecto a las gestiones ante el Comando Sur y el Departamento de Estado de EEUU, Rojas ironizó en que sería la primera vez que un asunto tan serio y tan dramático como una intervención militar se anuncia, propala y estimula. A su juicio, una gestión así denota una actitud desesperada.

“Creo que no debe jugarse con la idea de una intervención militar y no debe azuzarse la posibilidad de una intervención. Aquél actor que en un escenario equis tome decisiones que involucren acciones militares (luego) no lo va a consultar con nadie, va a actuar y hacer lo que tenga que hacer. Lo que quiero decir es que el solo hecho de mencionarlo es un despropósito. Si uno quiere actuar en política examina sus bazas fuerzas, ideas, posibilidades y juega con base en ello”.

Abundó diciendo que entiende que se trata de una acción desesperada ante la situación de Venezuela: “El país se cae a pedazos, la decadencia material económica, física, espiritual de Venezuela está a ojos vista y al gobierno parece no importarle; ni siquiera gobierna, está atrincherado y moviliza sus capacidades únicamente para reproducir un discurso que es fallido y mantenerse en el poder con unos resortes primitivos como es el mazo (programa de televisión) de Diosdado (Cabello)”.

Dávila, a su vez, señaló que no están claros los objetivos del encuentro entre Vecchio y los representantes del Departamento de Defensa de EEUU: “Yo la verdad no sé cuál es el contenido de esa reunión, tengo entendido que fue con el Departamento de Defensa y (Elliot) Abrams. Creo que prevaleció una propuesta de cooperación internacional que una intervención militar. No veo que lo hayan discutido allí. En el fondo lo que habría es una reunión para implementar un mecanismo de cooperaición internacional en materia de ayuda humanitaria y de presión para que se le dé una solución política a la situación de Venezuela.

Salida electoral

José Nicolás Rojas duda de la sinceridad del gobierno de Nicolás Maduro para asumir un proceso de negociación que contemple una salida electoral; sin embargo, advierte que la precariedad económica del país pudiera ejercer la presión definitiva para que esto se concrete.

“El gobierno no ha dado muestras ni una sola vez de ser serio negociando. Ha sido irresponsable, tramposo y deshonesto con una cosa tan delicada como negociar el futuro de los venezolanos. Si le importara algo le importara que el PIB hubiera caído a la mitad desde que Maduro está en el poder, no le importa lo más mínimo la tragedia material del país, que tres millones de venezolanos se hayan ido del país, pero es posible que, con el agua al cuello, como están ahora ellos vayan a negociar con seriedad. No me hago ninguna expectativa”.

No obstante, Rojas considera que actualmente hay una diferencia importante. “Están (el gobierno) atrapados en un callejón sin salida, endeudados, sin recursos, quedan algunos apoyos que están jugando a la baza de aumentar los costos de salida, pero la oposición también tiene que ser responsable, debe evitar crear expectativas mágicas de una especie de ensoñación en la cual el chavismo desaparece y al día siguiente somos gobierno y nos encaminamos a una arcadia feliz. Cualquier negociación va a ser una pérdida relativa para el gobierno y la oposición”.

Para Saúl Ortega, las opciones electorales se reducen al adelanto de los comicios de diputados a la Asamblea Nacional. “El único poder que está por vencerse ese período es la AN. Las elecciones que están pendientes son esas sin violar la Constitución. Allí se tendrá la oportunidad de ver cuál es realmente su fuerza (de la oposición), si han logrado tener la mayoría. La última vez que participaron fue la de gobernadores, cuando dijeron iban a tener 23 gobernaciones y apenas lograron cinco y se demostró que no tenían la mayoría, porque tenían la derrota marcada en la frente. Ahora Tienen una nueva oportunidad de lucha democrática y no seguirle haciendo tanto daño al país con los bloqueos que han solicitado y que pagan todos los venezolanos”.

Para Williams Dávila, las iniciativas de negociación deben partir del principio de que existe una usurpación del poder en Venezuela que debe cesar.

“Cualquier iniciativa internacional debe actuar en función de buscarle la salida al problema no para entronizar a Maduro en el poder, no es mediar para ver cómo se sientan a conversar las partes. La catástrofe social hace vigente que cualquier iniciativa tiene que generar un resultado”.

Añadió que es imperativo que se genere un buen ambiente, de confianza, que la comunidad internacional sienta que hay una disposición a buscar una salida a la crisis, lo que, en su opinión, se dificulta porque Maduro asegura que no está en el poder por la vía de la usurpación y niega que exista alguna crisis ni catástrofe

“La segunda reunión con la misión del gobierno de Noruega es para que se le dé un cese a la usurpación. Primero es el buen ambiente y segundo determinar cuál es el sistema de garantías que se puede elaborar para el cese de la usurpación. Eso amerita presión internacional y política”, acotó.

Elecciones

Es previsible que la mera convocatoria a unas elecciones (el presidente Maduro habló sobre la posibilidad de adelantar las de diputados) no concilie a las partes en conflicto. La oposición no ha acudido a los últimos procesos comiciales alegando que no existen las condiciones para una contienda justa y transparente; argumentan que la ilegalización de los partidos y la parcialidad del Consejo Nacional Electoral (cuyo directorio fue nombrado por un Parlamento cuya mayoría era del PSUV y no por el que se eligió en 2015 con mayoría calificada de la oposición), además de la inhabilitación de las principales figuras de la oposición, no garantizan las condiciones adecuadas.

Para Ortega, asuntos como la ilegalización de los partidos políticos no son un problema del gobierno. “La legalización de cada partido es un problema de los partidos. Si no tienen seguidores y no pueden cumplir la ley de partidos políticos, que es anterior a la Constitución de 1999… Esas disposiciones (legales) las hicieron ellos mismos”, apuntó.

Finalmente, Rojas sostuvo que si llega a abrirse un proceso de negociación seria, la oposición debe tomar decisiones estratégicas y establecer parámetros. “Creo que del lado de quienes aspiran un cambio político, si reciben información seria, sin falsas expectativas la gente podría entender cualquier cosa que se diga acerca de una negociación. Probablemente el negociador no puede ser candidato.

 

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