Inicio > El pizarrón de Fran > El pizarrón Opinión > Maryclen Stelling: En democracia y sin miedo

Maryclen Stelling: En democracia y sin miedo

 

La severa crisis multidimensional que estamos viviendo, sufriendo, confrontando y/o cuestionando nos conduce obligatoriamente a la reflexión, a la evaluación crítica y al debate sobre la libertad de expresión, la disidencia y la democracia.

Imposible no citar a Hugo Chávez, quien en 2012 expresaba “No le tengamos miedo a la crítica, ni a la autocrítica. Eso nos alimenta, nos hace falta”. Más aun -cuando reconocida la urgente necesidad de diálogo entre Gobierno y oposición- se han realizado en Oslo tres jornadas de trabajo.

En paralelo a estas reuniones cupulares entre actores políticos, emerge desde la sociedad la necesidad de reencontrarse en espacios plurales dialogantes, con miras a ejercer el derecho a la reflexión, al debate y a la expresión formal de desacuerdos; el derecho a la evaluación tanto crítica como autocrítica y, por supuesto, a la participación activa y respetuosa en la búsqueda de soluciones.

Deberá ser un espacio que se opone a la exclusión y marginalización del otro, del diferente, del adversario. Deberá ser un ejercicio de ciudadanía libre, democrática, responsable y critica; de promoción de valores tales como tolerancia, solidaridad, cooperación, justicia; de reconocimiento del otro y de respeto a las diferencias.

En resumen, de convivencia democrática. Un espacio ciudadano “crítico-disidente, en la procura de un legítimo pacto de convivencia camino a la paz.

La disidencia implica un desacuerdo o distancia de un poder o autoridad política. Suerte de búsqueda de otras vías o espacios de legitimidad que no implican necesariamente entrar en conflicto directo ni traición a la democracia. Entendemos la disidencia como un derecho de toda sociedad democrática y ello implica escuchar y respetar las críticas y las voces disidentes. Por ello es urgente y obligatorio desechar y exorcizar el estigma que pesa sobre la disidencia y el o la disidente.

Tanto la crítica, como el debate y la expresión formal de desacuerdos; las posturas disidentes, la disidencia como tal y el ejercicio del derecho a disentir, constituyen, sin lugar a dudas, espacios de legitimidad y compromiso democrático que es necesario reconocer, preservar y defender.

Sin miedo la crítica y a la disidencia en democracia.

@maryclens

 

Te puede interesar
Cargando...

Compartir

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Traducción »