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Rafael Iribarren: Presidenciales adelantadas,huida hacia adelante (IV PARTE)

 

.- Estamos en el llegadero. Ya no es viable ningún otro autoritarismo.

La crisis nacional es total. En todos los aspectos y dimensiones, en todos los planos. Está en crisis el modelo político; desde siempre incompleto, inacabado inestructurado. Caracterizado por una estructura de Poder; bolivariana-paecista; montada autoritariamente sobre una población y un territorio. La Venezuela de hoy estructuralmente la misma  durante sus doscientos y más años de vida republicana; paecista-guzmanista-gomecista-perezjimenista-puntojijista-chavista está en el llegadero. Agotadas las bases y dinámicas económicas y socio económicas sobre las que se montó ese autoritarismo bicentenario.

Sin entrar en el tema; y como ya he referido; que el mayor poder fáctico concentrado posible; in-equiparable. absolutamente ilegítimo; por un lado; y  por el otro; que la mayor movilización  histórica de rechazo ciudadano nacional mayoritario y legítimo; lleven ya para cuatro años largos amagándose; Y sigan hoy y en perspectiva en ese tamunangue político-institucional. Es demostración suficiente de  las insuficiencias e inestructuras de ambos. De su incapacidad para imponerse. De su absoluta incapacidad de ambos; de ser opción; para sacar al país del entrampamiento en que está. Vivimos una coyuntura de estancamiento absoluto; final.

En el llegadero: agotado el elitismo que sucedió al caudillismo; agotado el modelo de la representatividad “nacional” partidizada; el centralismo y el presidencialismo absoluto; agotada la subjetividad pre-urbana localista; y el rentismo casi centenario. Estamos en el llegadero. En la sociedad venezolana; hoy; ya no es posible la implantación de ningún autoritarismo; del signo y variante que sea.

.- El voto universal directo y secreto; “nacional”; no garantiza nada.

Sea el que sea y, cómo sea;  el desenlace de esta coyuntura de estancamiento; cualquier dinámica hacia salir de la crisis en que estamos; implica lo electoral; para que en todo aspecto la subjetividad nacional o las subjetividades existentes se expresen y muestren sus disposiciones concretas. Pero lo electoral en sí; en nuestra coyuntura; y en perspectiva; de cualquier manera; no puede ser asumido como conjuro ni  como terapia. No garantiza nada. La leyenda de “la abstención del 2005”; y, las retóricas oposicionistas de “preservar los espacios conquistados”; etcéteras; y de “no renunciar al derecho constitucional al voto”; etcéteras; simplismos y banalizaciones; manipulaciones; referidos manipuladora y descontextualizadamente a la abstención;   se usan para justificar oportunismos, inmediatismos y negociacdos electorales. Para justificar los peores pragmatismos. El voto es un instrumento; un mecanismo; que servirá o no;  en la medida de que sirva para que realmente se exprese la voluntad soberana del pueblo; y  esté asociado a alguna capacidad fáctica suficiente que garantice su reconocimiento y respeto por el poder fáctico. El voto  universal directo y secreto; “nacional”; de fines de gomecismo; solo; como se ha demostrado; ya no garantiza nada; y puede permitir y legitimar perversiones; como las que hemos vivido, mismo desde su consagración en la constituyente del 46; hasta las de hoy con la CRBV del 99.

.- CEV: un “nuevo sujeto social”; Virtuoso: la necesaria “ciudadanía activa,organizada y bien plantada. 

Electoralmente; ni mesías, candidato único, tecnócrata; ni elite, ni burocracia  ni vanguardia, Ni, fácticamente; golpe militar ni intervención extranjera; bloqueo; ni Carta Democrática; nos saca de este crisis. Nosotros los venezolanos somos quienes tenemos y podemos  salir. Y; podemos. Nosotros. Un nuevo sujeto político; o social” como dice la CEV. El sujeto político que existe en la Venezuela profunda; en las bases de la sociedad; en las parroquias, municipios y estados; a lo largo de todo el país: La inteligencia y la lucidez nacional; dispersa, inorgánica; que  en cada ocasión que ha habido se activa y proyecta espectacular, históricamente.

El documento de la CEV y las declaraciones posteriores de obispos; son un marco de primera para el debate la reflexión y la definición de posiciones; coyunturalmente, ante las presidenciales; y lo electoral en general; y la  crisis. Particularmente en relación a la necesidad de un nuevo sujeto político; de “una ciudadanía…”; que se imponga a la partidización y el ´presidencialismo que caracterizan la política nacional de las oposiciones. Negación teórica y práctica-concreta de la ciudadanía.

En la misma dirección va la declaración de semanas atrás de la UCAB; J. Vituoso; La Patilla;  de que para salir de la crisis, necesitamos “una ciudadanía, organizada, movilizada y muy bien planteada”. Tanto expresamente en la declaración de la CEV; con su abierto  cuestionamiento a las burocracias candidaturales y partidistas; la MUD y demás; como en la de la UCAB; implícito, pero, igual, sin relativismos, con el rechazo a sus actuaciones; se descarta que sean esas burocracias quienes; activen en el país las capacidades para  frenar y sacar a Maduro;  y de inducir sus dinámicas sociopolíticas hacia abrir salidas de la crisis.

.- Ciudadanización; un nuevo sujeto político; para una inflexión histórica. 

A todos los venezolanos; en primera persona del plural; a todos nosotros; hasta a los que estén en el último confín del país;  no a las pretendidas  “elites”, burocracias partidistas y candidaturales; somos a quienes toca tomar consciencia de que  la crisis general de los chavismos; y del madurismo; y de las oposiciones; de la sociedad venezolana en todos los planos y sentidos; no es una crisis más; no es otra crisis; como las del 58 y el 98; de la que podremos salir mediante simples sustituciones de protagonismos y retóricas. Sustituyendo un presidencialismo por otro. Porque el estancamiento en que estamos; al que llegamos, es endorreico; no tiene salida;  es una crisis; estructural; histórica. Y visualizar que su dimensión alcances y profundidad; extremas; finales; conforman las condicionantes para la activación de una inflexión histórica. Que es un momento para un cambio histórico; estructural; de fondo; societario. Un cambio total asumido y protagonizado por todos; por toda la sociedad activada asumiéndolo e impulsándolo.

Decir “todos” asumiéndolo; es la activación de ese nuevo sujeto político; el “nuevo sujeto social” de la CEV; la “ciudadanía bien plantada” de Virtuoso. Un nuevo protagonismo; de la gente; del ciudadano. Es el ejercicio de una nueva forma de hacer política; en ámbitos diferentes; formas y contenidos diferentes. Porque este es el momento de la gente; del ciudadano. De todos en todas partes simultáneamente; de la ciudadanización de la política; de la regionalización, de la parroquialización de la política. De esta crisis no saldremos; sino mediante el envión de una inflexión histórica; de tanto o más potencialidad y alcance que del independentista. Y  siendo la única vía posible hacia salir de la crisis; no se activará, sino mediante la ciudadanización.

.- Participar en la reelección de Maduro para quedar como cabeza oficial de su oposición.

En la coyuntura político-institucional actual, están confrontadas, dos tendencias igualmente regresivas; igualmente presidencialistas; centralistas. La de la militarización pseudo-revolucionaria; pseudo-“participativa”. Y La de la partidización neo-puntofjista; pseudo-democrática; solo relativamente representativa. Dos variantes del mismo autoritarismo histórico, bolivariano; negadores y bloqueadores  ambos de la soberanía ciudadana.

Dos regresiones; dos obsolescencias; que luego de venirse amagando durante 2016  2017; hasta hoy; cancelado definitivamente el tamunangue  del diálogo fracasado en Dominicana; siguen en cámara lenta girando en círculo; vacilantes; irresolutas; todavía en torno a de las elecciones presidenciales de abril, ya fijadas; para la reelección de Maduro. Y ahora con las sobrevenidas parlamentarias y regionales y locales.

La irresolución del madurismo luego de su huida hacia delante; de verse forzado a su “Plan B”; de imponer compulsivamente las presidenciales; para “ya”; inicialmente habló del 18 de marzo; que ni es ni implica o contiene una política propiamente. Es un “manoteo” y un “pataleo” políticos sin dirección concreta. Una variante forzada de la trampa del diálogo en el que en definitiva no cayó ningún “venado”; vuelta a montar; con la pretensión de que, cayera alguno; alguna oposición .Comono sucedió; pese al pragmatismo y el oportunismo de la candidatura de Falcón.

La cómica del forcejeo entre Cabello y Maduro; de su contrapropuesta de éste, de las megaelcciones; para no pisar el peine de adelantar las parlamentarias y hacerlas junto a las presidenciales el 22-A; ha sido una muestra de lo acelerado de los choques y las manipulaciones y contra-manipulaciones que dominan las cúpulas maduristas y psuvistas. Un forcejeo tan desmesuradamente atropellado y autoritario; que sobrepasó la incondicionalidad de las rectoras del CNE; que tuvieron que negarse a cumplir ambas órdenes.

Pero la irresolución y el brujuleo de algunas oposiciones; de algunos proyectos candidaturales-partidistas; sobre participar o no en la presidenciales reeleccionistas maduristas; es crematística pura; pragmatismo y oportunismo. Crematística; negociación; política, y/o financiera; de una participación remunerada. Y pragmatismo y oportunismo políticos; en función de la hegemonía y el protagonismo dentro de las oposiciones; de quedar  como la cabeza de la oposición contra Maduro reelecto.   A consciencia de que se trata de  que esa reelección  va a ser impuesta con el fraude que sea; de que el papel de las oposiciones que se involucren será el de legitimarla. Y el del candidato; de servirle de payaso en la campaña.

.- En la crisis de Poder; en las regionales y locales; activar el nuevo sujeto social de la CEV.

El alcance de la coyuntura está condicionado por dos determinantes. Una; que la solución de la crisis concreta no se dará solo; y en tal caso; sacando a Maduro. Pues, siendo solo un momento de nuestra crisis histórica; bicentenaria; ya endorreica; implica una inflexión histórica; un cambio profundo de las estructuras y dinámicas de Poder. Dos; que hoy hay la potencialidad socio-política; la posibilidad concreta; subjetiva y objetiva; para que se produzca una dinámica nacional; ciudadana; hacia que se active  esa inflexión.

En el escenario más previsible; casi seguro; de que el madurismo siga atropellando con su “Plan B” de hacerse reelegir el 22-A; y que se hagan, igualmente manipuladas; las regionales y locales. Los resultados electorales en sí; totalizaciones y candidatos “electos”; no son ni lo importante ni la referencia para definir los criterios de participación en ellas. Habida cuenta de que el CNE producirá los resultados predeterminados. Participar o no; y como; en tales procesos; se ha de decidir a partir de la evaluación sobre las formas concretas como; participando o no; puede conformarse y avanzar más; en la activación y acumulación de capacidad ciudadana de confrontación  con del poder. O sea; de cual forma se acumula más contrapoder ciudadano.

Hay condiciones para la activación de un poder ciudadano; de la “ciudadanía bien plantada” de Virtuoso; del “nuevo sujeto social” de la CEV. En la crisis nacional; total; un aspecto determinante es el de que dentro de ella; como antes referí; están en crisis; en general las estructuras de Poder; y concretamente, los dos bloques actuales de poder; el oficialista y el oposicionista. Qué; como igual ya arriba referí; ninguno puede imponerse al otro; ni, ninguno tiene ni capacidad, ni bases ni control de los procesos nacionales; como para lograr  una gobernabilidad básica que permita que el país funcione. Vale reiterar que ni con el más extremo autoritarismo, podrían implantarse ni el  estalinista-neoliberal “Plan de la Patria”; ni el socialdemócrata-neoliberal neo-puntofijismo. Las dos variantes de centralismo y presidencialismo absoluto que manejan los dos polos de poder confrontados. La sociedad venezolana; las estructuras socio-político-económicas; y culturales; incluso inercialmente; ya no son manejables autoritariamente; partidista central ni presidencialmente.

.-Abstención en las presidenciales, Un 16-O  continuado para las regionales y municipales.

En las elecciones presidenciales; los veinte millones del RE; solo votamos; como siempre. Sin  ni la más distante participación en ninguno de sus aspectos. No elegimos. Nos toca a lo mucho el papel de “voluntarios” y de ser convocados por los “comandos de campaña”; etcéteras. Igual que como fue en cualquiera de las anteriores. Realmente, menos que nunca antes; en éstas reeleccionistas del 22-A; por ninguna parte tenemos nada que buscar. Todo está controlado y manipulado central y burocráticamente. Las elecciones presidenciales; son de los candidatos; de las burocracias; de los factores de Poder. De tal forma  que, que independientemente de lo que finalmente suceda con los candidatos oposicionistas; del que sea; de los que sean; que han brujuleado hasta el final sobre si se lanzan o no; son las elecciones fundacionales del madurismo. Y yá. La única opción seria que tenemos ante ellas; nacionalmente; es abstenernos nacionalmente. Dejar a Maduro solo en su farsa; en su show electoral.

En las elecciones regionales y locales la cuestión es diferente. Pese a que el modelo es, político-institucionalmente; igual de burocratizado y partidizado centralmente; las burocracias son rebasadas por la presión por su protagonismo propio de las bases. Independiente de los resultados concretos en votos y candidatos electos; del fraude que se haga en el CNE; las elecciones a concejales y legisladores son de la gente; de las bases. Los venezolanos no debemos dejar de presionar por el calendario con las elecciones regionales y locales que tocan; y de activarse desde ya y para cuando sean; seamos quienes imprimemos  y extrememos la organización y movilización de base. El impulso inicial de la ciudadanización de la política; al darle permanencia y continuidad a las estructuras que se conformen. Convertir todos los días; hasta cuando sea; en un 16-O permanente; continuado; parroquializado; descentralizado; hasta sacar a Maduro

Saldremos de la crisis confrontando el centralismo y el presidencialismo; a partir de las regiones. No por las burocracias centrales partidistas.

 

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