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Oscar Fuenmayor: Unidos por el hambre desalojemos la incapacidad

Mi testimonio

Soy educador jubilado; el 24 de enero de  2018 el MPP para la educación me depositó la quincena. Compré medio kilo de lentejas, medio de caraotas rojas, medio de arroz y otro medio kilo de arroz de piquito. Algo mas compré con la idea de llegar ─debería decir más bien, sobrevivir─ hasta el 10 de febrero cuando vuelve a renovarse este ciclo de desnutrición y hambre, que es de lo que estoy hablando. Me queda, dolorosamente y con bastante indignación lo digo,  unos 36000 bolívares para llegar al 10 de febrero y que no alcanzarán para comprar cinco panes. Obviamente no compraré ni huevos, ni carne, ni pollo ni pescado.

Vivo con uno de mis hijos con quien compartí hasta hace muy poco,  hasta ese 24 de enero, solo los desayunos. Inventando,  estiraré al máximo esos granos, para almuerzos que solo constarán de arroz y lentejas o arroz y caraotas. Eso me durará unos 10 días de “almuerzo”, probablemente menos; durante esos 10 días no desayunaré ni cenaré. Si mis cálculos fueron correctos me faltan 5 días para dejar de comer del todo. Así pues, para el sábado 3 de febrero, declaro como  protesta pública el comienzo de mi hambre absoluta, como un testimonio más de la catástrofe nacional que aflige a Venezuela.

No es mi intención torturar mas mi desnutrido cuerpo, es una fatalidad que me imponen las circunstancias. Lo haré en mi casa, como otros venezolanos y otras venezolanas ya están haciendo honrosamente en las suyas; voy comprendiendo a los audaces ciudadanos que se han visto en la necesidad de traspasar el umbral de la Ley para procurar alivio a la pesadilla cotidiana de no poder llevar el pan para su casa. Si hacemos esto desde nuestras casas es porque en  las aciagas condiciones en que vivimos la gran mayoría, tampoco tenemos ni tan siquiera recursos para movilizarnos en contra de este apocalipsis democrático. O antidemocrático según se vea. Imposible reunirse para planificar alguna manifestación colectiva para protestar contra quienes nos han traído a tal inhumana condición, por la falta de dinero en efectivo que parece convenir bastante al ineficiente Gobierno.

Somos miles, millones de familias enteras soportando hambre por la guerra económica entre el Gobierno de Maduro  contra la MUD y el gobierno racista de Donald Trump. Somos las víctimas inocentes de la guerra por el poder y la avaricia entre estas dos bandas; se han aprovechado de que somos un pueblo inocente y desarmado y a quienes se nos ha negado con artimañas leguleyas y maniobras el derecho a defendernos por los caminos de la Constitución y la Ley.

¡En nuestra hambre mandamos nosotros!

No permitamos que este sacrificio silencioso sea usurpado o ignorado por nuestros verdugos para sus propios fines mercenarios. No estamos pasando hambre para que alguno de esos bandos culpe al otro de nuestro infortunio y sacar provecho político y financiero de ello. En esta fase extrema estamos ya peleando por nuestra supervivencia, por la de nuestras familias, reclamando nuestro derecho a la vida vulnerado por esas dos bandas rivales. Y que no se vaya a pensar que son dos cosas distintas, ambas son bandas, son lo mismo, persiguen los mismos intereses y sometidos al mismo poder imperial. Y es importante tener esto presente para ver lo que sucede en República Dominicana. Ahí no se está discutiendo el dolor que se nos ha causado, se discute la entrega de nuestro país a transnacionales depredadoras del ambiente e intereses financieros a cambio del perdón a representantes del Gobierno del Presidente Maduro. Para ello deben discutir en secreto los arreglos pertinentes para que esa oposición ─que no le da vergüenza solicitar que nos invadan─ pueda entrar en el reparto junto a las transnacionales del petróleo y la minería. El presidente Maduro negocia la rendición de todo el chavismo para garantizarse él su salvación. Por si acaso alguien lo ha olvidado ya, luego del descubrimiento de que el Presidente Maduro le regalara 500.000 dólares al copetudo fascista Donald Trump para ayudarle a ganar su campaña a la presidencia del imperio, también fue denunciada por el Dr Luis Brito, aun antes de que ocurriera, una obscura ley de protección a la inversión extranjera lesiva a los intereses nacionales. De nada valió la denuncia y la ANC, sorda al hambre del Pueblo, olímpicamente ignoró esa denuncia tan grande como el hambre que nos está destruyendo.

No nos dejemos reducir a simplemente languidecer pasivamente y sin trascendencia como quisieran nuestros verdugos. Se apropian hasta de nuestra hambre forzada para decir al mundo que estamos peleando su guerra, como si estuviésemos entregando lentamente la vida para que ellos se disputen el patrimonio nacional y mantengan y gocen impunemente sus privilegios mal habidos. El mundo debe saber que a partir de ahora, esta hambre impuesta es también el símbolo de nuestra resistencia contra ellos; que diariamente nos sentamos alrededor de la mesa familiar a conversar acerca de qué hacer para contraatacar a tanta injusticia.

Estamos pasando hambre los niños y los adultos, pero no prosternados esperando la solución del Gobierno ni de esa oposición que conversa en secreto con ellos. De ellos no nos llegará la salvación tantas veces prometida y tantas veces traicionada por ellos, como ahora lo hacen con el suelo patrio al negociarlo cada banda a su manera, a intereses extranjeros que no respetan la soberanía de los pueblos, ni su medio ambiente ni la vida de sus habitantes. De nuestros diálogos alrededor de la querida mesa familiar, unidos por el hambre,  va emergiendo el convencimiento nacional de que para la superación de esta tragedia que seca nuestros cuerpos y amarga nuestros corazones, es necesario desalojar de la presidencia a tanta incapacidad organizada alrededor del, por ahora, Presidente Nicolás Maduro.

Salir de Maduro

Probablemente la gran mayoría del país esté convencida ya de la necesidad de que el Presidente Maduro salga para siempre de Miraflores. Maduro y unos cuantos, se entiende.

¡BASTA DE ESPERA INÚTIL!

¡BASTA DE HAMBRE SIN ESPERANZA!

La desnutrición infantil que Menéndez le niega el derecho a declarar a la UNICEF ─y que por falta de cifras─  no puede esperar. Desnutrición y HAMBRE. Y no solo de los niños, es de todos; bueno, exceptuando a unos muy pocos privilegiados entre quienes se contarían a los miembros de la ANC y los miembros del alto gobierno. Por cierto, el Presidente Maduro se ve cada día más gordo. ¿Estará pasando hambre como casi toda Venezuela?

Extirpar esa cosa mala que se ha posado sobre el país es solo para comenzar. Es difícil saber lo que pueda venir después pero ya no puede asustarnos el fantasma del hambre que auspicie un nuevo inquilino de Miraflores; la conocemos y, por la ineficacia  que vemos en el actual Gobierno, se anuncian cosas peores en nuestro horizonte. Así pues, no está en nuestras manos, no depende de nuestra voluntad pretender o querer  que el Presidente Maduro sea apartado  del Gobierno. Mientras siga en la presidencia continuarán los mismos problemas que él y sus equipos se han mostrado incompetentes para enfrentar.

Pero si depende de nuestra voluntad la manera en que podamos participar para que esto ocurra. Es impensable para un venezolano simpatizar con la incursión de terroristas mercenarios en nuestro territorio o con una invasión extranjera. Eso nos afecta a todos, al igual que el acorralamiento financiero gestionado por políticos traidores a su propio país en confabulación culposa con el gobierno de los Estados Unidos y la Unión Europea.

Considerando la necesidad imperiosa, la URGENCIA de desalojar de Miraflores al Presidente Maduro, conviene considerar el camino de la elección presidencial adelantada. Por lo que vemos este evento electoral será una realidad nos guste o no. Y, precisamente por el hecho de que sea adelantada por el propio Gobierno, sugiere que el peso de la crisis es tan grande para el madurismo, que  tiene cierto miedo de perderlas. La Venezuela, que dice Menéndez come hasta cinco veces diarias y hasta mas, no llega a diciembre de 2018 sin que veamos una catástrofe humanitaria peor a lo que estamos padeciendo. Hablo de nuestra catástrofe, no la de los privilegiados por la fortuna o el poder. La magnitud de esa catástrofe ha arrastrado ya hasta el borde de este abismo a las propias bases del partido del Presidente Maduro que, si hasta ahora han soportado el dolor de ver a sus familiares arrasados  por la miseria, mas temprano que tarde ─como suele decir el propio Presidente Maduro─ tendrán que  decidir entre la disciplina partidista y el amor a sus seres queridos dañados por el hambre o la enfermedad.

Conviene construir una candidatura de oposición que exprese la voluntad de cambiar de Presidente: voluntad de las izquierdas, de las derechas y de los distintos centros que puedan existir y de los ciudadanos. Sería como un país unido frente a una amenaza común.

No está demás decir que tal candidato no puede ser Julio Borges o Ramos Allup ni alguno de esos conspicuos líderes de la MUD. Esa gente, aun con el desastre de gestión del actual gobierno, si  no fue capaz ni de convertirse en alternativa frente a la crisis, muchísimo menos va a gerenciar positivamente la enorme distorsión económica y ética que hoy presenta el país. Pueden contribuir renunciando a sus apetencias personales y facilitando  la construcción de un movimiento nacional que nos quite de encima esta hambre sin esperanza.

Ese sería un nuevo comienzo, como aplicar el referendo revocatorio al Gobierno incompetente, cruel y cínico del Presidente Maduro.

 

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