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Economía de fichas para cambiar la conducta

 

La economía de fichas es una técnica de modificación de conducta muy utilizada. Su uso tiene como objetivo promover y reforzar comportamientosque generalmente no se darían o reproducirían de forma espontánea.

Existen muchas metodologías dirigidas a cambiar hábitos o conductas específicas. Generalmente, la mayoría se basan en los programas basados en el conductismo operante. Estas técnicas dependen de la observación cuidadosa de la conducta, seguidas de una recompensa o castigo asociados a un aspecto del comportamiento.

Fases generales

La mayoría de los programas conductuales de modificación de conducta siguen las mismas pautas. De forma general, estas son:

  • Determinar el comportamiento que se desea cambiar.
  • Formular el objetivo de forma tan concreta como sea posible.
  • Establecer una línea base e hipótesis sobre por qué se produce la conducta.
  • Decidirse por una estrategia para reforzar el comportamiento deseado.
  • Planificar el tratamiento.
  • Comenzar el tratamiento.
  • Observar los progresos realizados.
  • Hacer modificaciones en el tratamiento si es necesario.

Niño mirando puntos en el calendario

Economía de fichas

La economía de fichas es un método que permite cambiar un conjunto de comportamientos a la vez. Además, permite controlar toda la situación que engloba al comportamiento.

Esta técnica, ampliamente utilizada en población infantil, consiste en recompensar comportamientos específicos por medio de fichas. Estas fichas, posteriormente, se pueden canjear por bienes o privilegios. Por ejemplo, un juguete o jugar a la videoconsola.

Mientras que otras técnicas tienen como objetivo disminuir la probabilidad de aparición de una conducta, la economía de fichas pretende aumentarla.

¿Cómo se lleva a cabo?

El procedimiento de la economía de fichas se puede dividir en dos etapas: implantación y desvanecimiento.

Implementación

En esta fase, el primer paso sería identificar y definir de forma concreta las conductas que quieren promoverse y reforzarse. Posteriormente, se seleccionan cuáles son los bienes o privilegios que se obtendrán al canjear las fichas. Asimismo, se han de establecer las condiciones de los intercambios. Por ejemplo, si se pueden obtener los beneficios de inmediato o hay un período de espera determinado. O bien, el máximo de fichas que se pueden canjear de una vez.

Igualmente, se puede considerar que, si se realiza una conducta no deseada, se proceda a retirar fichas de las que se habían conseguido anteriormente. En un plano más técnico, teniendo en cuenta que las fichas funcionan como un sistema de puntos, se ha de elegir el tipo de marca u objeto (pegatinas, estrellas, tarjetas…) que se van a utilizar como fichas.

Por último, conviene realizar un método de registro para el intercambio. Por ejemplo, un tablero o conjunto de cajas donde conste cuántas se han ganado, extraviado, ahorrado o cuántas se han utilizado ya.

Desarrollo

Durante la puesta en marcha de la economía de fichas, hay que situar el registro en un lugar visible o fácilmente accesible. En él hay que ir marcando obligatoriamente todos los movimientos de fichas.

Al principio de la intervención, la obtención de fichas debe ser más fácil y frecuente, con el objetivo de motivar a la persona. Además, cada vez que se recibe o retira una ficha, hay que informar del motivo concreto. Por ejemplo, porque ha ordenado la habitación en el tiempo establecido.

Es importante que tanto los registros como los intercambios no supongan una gran interferencia con la situación. De esta misma manera, hay que realizar los intercambios sin darle mucho énfasis. Si se hace de esta situación un evento importante, se estaría priorizando el “ritual” en sí a la emisión de las conductas objetivo.

Desvanecimiento de la economía de fichas

Una vez se han alcanzado los objetivos, el siguiente paso es retirar gradualmente el sistema de economía de fichas. Para hacerlo, se pueden usar varias estrategias:

  • Aumentar el tiempo de entrega entre fichas.
  • Incrementar el criterio para obtener fichas.
  • Reducir el número de fichas que se pueden obtener.
  • Aumentar la cantidad de fichas que ha de ganar para obtener un beneficio.

De esta manera, las recompensas aparecerán de forma más dilatada hasta desaparecer, pero se seguirá requiriendo la aparición de la conducta objetivo.

Madre hablando con su hijo

Aplicaciones

El efecto que tiene la economía de fichas cuando la técnica se ha aplicado en el tiempo se prolonga más allá de la propia intervención y ha obtenido resultados positivos para una gran variedad de casos (no solo con niños).

Por ejemplo, puede aplicarse en hospitales o centros de salud mental con el objetivo de aumentar conductas de autocuidado, habilidades sociales o disminuir conductas disruptivas. En el caso de los niños, es una técnica utilizada tanto en el colegio como en el hogar. Es menos frecuente, pero también se aplica en prisión o en las terapias de pareja con el objetivo de mejorar conflictos internos.

 

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