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César Malavé: Ser abogado en Venezuela

 

Quienes nos vimos atraídos por la Teoría pura del Derecho de Hans Kelsen y sentimos una profunda atracción por el estudio y/o ejercicio de la carrera, hoy nos sentimos huérfanos de los principios que han enaltecido la profesión y agredidos por un Estado confiscador del derecho que asiste al profesional, y al ciudadano en general, en defensa de la justicia. Los defraudadores, que secuestraron al país desde 1999, han puesto de rodillas a la Ley para hacer los que les viene en gana con la idea de consolidar la inconstitucionalidad. En Venezuela, la profesión de abogado se ha convertido en un calvario. Incluso, ha pasado a ser un trabajo peligroso. En Venezuela a partir de 1999, desde las altas esferas del gobierno nacional, se practica y promueve un desprecio olímpico por el derecho, por los abogados y por todo lo que tenga que ver con actuaciones legales. En este país, hoy día, importa poco los reclamos al respeto de los Derechos Humanos por que, según dicen desde el gobierno, Venezuela ya no forma parte de la Comisión Internacional que vela por el respeto a la integridad de los ciudadanos. La paz no se crea si no existe la suficiente voluntad de los pueblos para conseguirla. Es la única fuerza posible para reconducir el camino al futuro, que definitivamente no pasa por doctrinas políticas fracasadas, portadoras de pobreza y miseria, como lo registra la historia contemporánea. No puede un país marchar adecuadamente sin un Poder Judicial independiente de los otros poderes, especialmente del Ejecutivo, donde la tentación de lo hegemónico es un fantasma que recorre los pasillos de muchos palacios presidenciales.

El sistema jurídico que este gobierno ha montado se hace casi insoportable para el abogado. Juicios que duran años, tribunales que están por los suelos, procedimientos notariales y registrales que se hacen eternos y cada vez más difíciles de transitar, procedimientos administrativos que se realizan sin el menor vestigio de objetividad, funcionarios públicos corruptos hasta más no poder o que son obligados a dictar decisiones contrarias al derecho so pena de ser retirados de sus cargos o desmejorados en su condición laboral. Todo eso hace que la profesión del abogado se haya convertido, en Venezuela, en un quehacer difícil de ejercer, en el mejor sentido de la palabra.

Hoy cuando se cumplen 46 años de la promulgación del decreto que crea el Día del Abogado venezolano y 246 del nacimiento de su inspirador; Cristóbal Mendoza, primer presidente de Venezuela; nos preguntamos si sería conveniente que en las Facultades de Derecho de las Universidades venezolanas alienten un debate entre los futuros abogados sobre las distorsiones a la que hacemos referencia y que se escuche bien alto sus voces, sobre la necesidad de redimensionar el estado de justicia venezolano, toda vez que el sistema de administración de justicia de la patria de Bolívar fue secuestrado por la dictadura  y en consecuencia no  sirve, ¡es una vergüenza!”.

@cesarmalave53

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