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Franco Silvio: Ordenamiento del discurso para el debate o la confrontación necesaria

 

La República tiene, desde tiempos de Cipriano Castro-Juan Vicente Gómez, constituido un “mundo” que se ha consolidado como “nuestro mundo”, para la política, los partidos, los medios de comunicación, el empresariado y la sociedad en general. Este, “nuestro mundo” aunque tiene visiones diferentes, todas esas diferencias operan en los límites de “nuestro mundo”. En el marco de las diferencias unos se ofrecen como representando a un “proyecto de país” que dicen tener y asumen con convicción su valor como verdad contundente; otros, denominados la oposición (dispersa y extraviada) ofrecen un cambio. Es necesario hacer notar convincentemente que sus diferencias operan en eso que se ha constituido como “nuestro mundo”. La revolución es más de lo mismo, evidencia contundente ; la oposición no tiene ideas, todas sus propuestas son de restauración de lo viejo, de “nuestro mundo”.

Ese “nuestro mundo”, siempre ha operado igual, en cien (100) años no ha podido diversificar la economía; la democracia que tenemos es insuficiente, compulsivamente asfixiante del libre juego de ideas, mediante un sistema mayoritario que impide la pluralidad propia del venezolano; somos un país extremadamente atrasado [las naciones del mundo que logran sobresalir independientemente de su régimen político, tienen una base de Educación Formal excelente, Ciencia, Investigación y Creación Tecnológica que constituye la palanca para dotarse de fuerzas productivas, de alta calidad competitiva para el intercambio]. Ese “nuestro mundo” ha demostrado sus límite para hacer avanzar al país. Tanto gobierno, como oposición si quieren hacer algo, deben superar esa finitud, transfinitar ese “nuestro mundo”, inventar un “nuevo mundo”, otro horizonte para el país. Hay posibilidad y el momento es propicio para inventar ese mundo nuevo [inventamos o erramos] pero se debe percibir con mucho rigor, en profundidad, la situación que vivimos, no la apariencia, ni lo contingente¨[son importantísimas, pero son efectos de no tener política para los problemas esenciales]. El resultado debe ser un Nuevo Proyecto Nacional.

Continuar la política en este mundo de mediocridad e insuficiencias, donde se decide incorporarse a la política para una satisfacción personal (“pónganme donde haiga”) o sencillamente “enchufarse”, la creación por medios de comunicación de liderazgos inocuos, sobre-valorados y decididamente ignorantes de los problemas esenciales del país, es una vulgar burla a los intereses de la Patria. Hombres prefabricados sin cualidades para Construir Nación.

 

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