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Alejandro Grisanti: “La Constituyente agravará la crisis”

El analista indica que en este escenario Estados Unidos suspendería la compra de petróleo venezolano y habría sanciones internacionales

Si el gobierno continúa adelante con su agenda política en siete semanas podría elegirse una Asamblea Nacional Constituyente cuestionada por la Fiscalía General de la República y según encuestadoras como Datanálisis, rechazada por 85% de la población. No obstante, este organismo según lo anunciado por Diosdado Cabello, primer vicepresidente del PSUV, sustituiría al parlamento elegido en diciembre de 2015, redactaría una nueva Constitución y nombraría un nuevo fiscal.

Alejandro Grisanti, quien se ha desempeñado como analista de Barclays para América Latina y es director de Ecoanalítica analizó cuál sería el impacto de este escenario en el foro Venezuela: Constituyente, economía y organizaciones, organizado por PGA Group.

Desde su punto de vista “de concretarse el escenario de la Constituyente en los términos en que se ha planteado se agravará la crisis. Tendríamos un sector privado muy postrado, una población que va a continuar en la calle y la posibilidad de una reacción internacional más fuerte”.

Agrega que “podría concretarse el retiro de embajadores de países tanto de América Latina como de la Unión Europea y sanciones donde Estados Unidos, liderando un movimiento internacional, decida no comprarle más petróleo a Venezuela. Es decir, pedirle a Citgo que es una empresa venezolana pero sometida a las leyes de Estados Unidos, que no le compre más petróleo a Venezuela”.

“Cuando observamos casos de embargos comerciales a países petroleros notamos que las exportaciones terminan disminuyendo en 50%. Al principio la caída es de 75% pero en la medida en que los países sancionados establecen nuevas relaciones y desvían algunos envíos el declive se suaviza hasta 50%. Por supuesto, esto empeoraría de manera muy fuerte la situación de Venezuela”, dice Alejandro Grisanti.

En este contexto las empresas deberían tomar previsiones. “El escenario de la Constituyente es muy inestable y negativo en lo económico para Venezuela e incluye la posibilidad de un embargo a las exportaciones petroleras que provocaría el incumplimiento en el pago de la deuda externa (default). Las empresas deben apertrecharse de la mejor manera en la compra de materia prima, de divisas, de los insumos necesarios para poder transitar un proceso que a todas luces dentro de seis o siete semanas puede ser muy difícil”, recomienda el director de Ecoanalítica.

La recesión

El petróleo provee 96 de cada 100 dólares que ingresan a Venezuela y el país depende en gran medida de este ingreso para mantener unas importaciones ya bastante reducidas y mantener al día los pagos de deuda externa.

Tras no ahorrar durante los tiempos de los altos precios del petróleo, endeudarse masivamente y gastar una buena parte de las divisas en proyectos que no son capaces de exportar, el gobierno se quedó sin suficientes dólares y enfrenta el desequilibrio mediante un severo recorte en las compras al exterior que se traduce en empresas a media máquina por la falta de materia prima e insumos para producir.

De acuerdo con Ecoanalítica en el primer trimestre de este año las importaciones se ubicaron en 4.193 millones de dólares, cifra que implica un descenso de 26% respecto al primer trimestre de 2016, año que se caracterizó por recesión profunda y desabastecimiento de alimentos, medicinas y artículos de cuidado personal.

En los últimos cuatro años Venezuela ha sufrido una reducción de 25% del PIB per cápita, una caída solo comparable con países que han sufrido guerras. Alejandro Grisanti señala que “el chavismo diseñó un modelo económico que hizo muy dependiente al sector productivo de las importaciones. Durante 15 años hubo un control de cambio que al final se tradujo en un subsidio cambiario que hizo más barato importar que producir. Tras la caída de los precios del petróleo y por el fuerte endeudamiento que hubo ha habido una severa contracción de las importaciones que propició una fuerte contracción del PIB”.

La estabilización

De concretarse un cambio político que permita llevar adelante un plan de rescate de la economía, el analista se muestra optimista: “En Venezuela no hace falta un ajuste sino una estabilización. Este gobierno de la manera más ineficiente y burda produjo un ajuste sumamente fuerte que ha hecho que los venezolanos vivamos muy por debajo de nuestras posibilidades. Un país necesita un ajuste cuando sus ciudadanos están viviendo por encima de sus posibilidades”.

“Cualquier plan de estabilización va a venir del mano de una ampliación del consumo y ese escenario es de mayor estabilidad y alta popularidad para el gobierno que logre rescatar la economía”, dice Alejandro Grisanti.

En su opinión este ajuste expansivo necesitará financiamiento y dependerá de los precios del petróleo y el comportamiento de la producción petrolera que sea necesario acudir o no al Fondo Monetario Internacional (FMI).

“Habrá que aplicar un plan de emergencia que permita incrementar el consumo cambiando los subsidios indirectos por subsidios directos que lleguen a todos los venezolanos. Además, será necesario obtener financiamiento para incrementar las importaciones. Luego viene un tema de estabilización donde en la medida en que haya menores precios petroleros y menor producción petrolera la probabilidad de que sea necesario acudir al FMI es mayor”.

“Se trata de dos panoramas divergentes. Uno de prácticamente un desastre económico que nos puede llevar a una ruptura de las exportaciones petroleras y a un default y otro donde vendría una expansión. En el peor de los casos el escenario pesimista va a dar paso al optimista porque no es posible que una minoría se imponga sobre una mayoría con una crisis económica muy aguda y con un modelo de país que pocos comparten”, afirma Alejandro Grisanti.

Víctor Salmerón

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