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Rafael Iribarren: Regionales participar o no participar, un falso debate III/IV

 

.- No se trata de las regionales sino de Lo regional. Del debate y la confrontación con el centralismo y el presidencialismo.

Desde enero del 2016; vengo tocando el tema de “las regionales”, que eran y son LA prioridad prioridad real para el país; sobre el revocatorio del 2016; y, este año,  sobre la constituyente de Maduro. Llamé la atención sobre el riesgo, que se concretó, de perder el 2016;  a los, efectos de  crear condiciones concretas para salir de la crisis. Y, mismo  hoy insisto, igual, infructuosamente; en no polarizarnos políticamente con la ANC; aparte y más allá de la protesta y la resistencia en la calle; para no perder también este 2017.

En el contexto chato; sin espesor; de nuestra “política”; en el que “lo político” se reduce a lo electoral; y la actividad o lucha “política” se reducen a lo candidatural; se entiende que mis llamados a priorizar sobre las regionales y locales; se malinterpretaran; como referidas a las elecciones regionales en concreto; que igual manejadas por el CNE; no aportarán nada hacia avanzar significativamente hacia la salir de la crisis.

Mi propuesta se refiere y siempre la referí a, LO REGIONAL; no específicamente a lo electoral regional. Viendo y asumiendo esto como un evento constitucional; una circunstancia, marco y hasta  pretexto; para el debate ciudadano sobre la cuestión del centralismo, el presidencialismo y la concentración nacional del Poder; con su correlato de la postración el estancamiento y el subdesarrollo de las regiones.  Y como ámbito para el desarrollo político-organizativo de base regional; ciudadano;  endógeno;  activando y potenciando las capacidades subjetivas y fácticas  que en ellas hay.

Se trata de  diferenciar   Lo regional; como dimensión política y político-territorial;  su activación como ámbito político a dimensionarse ante el poder central; de las elecciones regionales; un proceso per sé  presidencializante, centralizante, nacionalizante; desregionalizante. Ahora más que nunca; luego de la des-regionalización perfecta de las habilitaciones; a partir de las que no hay sino 22 partidos nacionales  con derecho a postular.

Cualquier reflexión seria sobre la coyuntura; y  la relación de las elecciones regionales con la crisis nacional; y aún más en concreto; en relación a la confrontación con el proyecto madurista; debe partir de dos premisas:

  • 1.- las elecciones regionales no son tales “regionales”; sino nacionales;
  • 2.- manejadas nacional y centralmente; ni inmediata ni en perspectiva, tienen nada que ver  con las realidades y crisis regionales; están en instancias diferentes;
  • 3.- que solo a partir de la activación del potencial endógeno de lo regional; en función de su desarrollo integral; a partir de enfrentar y sacudirse el centralismo; será posible una acumulación básica de contrapoder ciudadano hacia salir de la crisis.

.- Pasar de la protesta y la resistencia; a la ofensiva política ciudadana regional.  

Protesta, resistencia; grandes movilizaciones de calle; con todo y el alcance histórico y la fuerza y la calidad ético-política que han tenido; en definitiva han sido defensivas; reactivas;  con un mínimo efecto concreto; por no decir, ninguno; en la estructura del poder y su aparato represivo. Amén de que, como ya se dijo la capacidad de confrontación ciudadana, no ha aumentado.

Se trata entonces  a consciencia e inteligentemente, de pasar a la ofensiva  ciudadana; política; en el plano en el que la beligerancia de la gente ha tenido más resultados concretos e incluso se ha acumulado: en el plano de lo regional y local. Con la consciencia luego de dos años de frustraciones derivadas del inmediatismo y la polarización; de que  el “punto uno” de la agenda, no es sacar a Maduro; sino acumular capacidad para confrontar el Poder;  en tal caso; acumular capacidad para sacarlo. Con la consciencia de que, esté quién esté en el poder; sea cual sea la variante de autoritarismo o totalitarismo que lo concentre; mientras en la sociedad venezolana se mantenga la asimetría extrema entre el poder fáctico absolutamente centralizado; concentrado en manos del presidente; ante una sociedad sin una mínima capacidad para confrontarlo: no saldremos del pantano político en que estamos desde hace doscientos años.

 .-Armar una agenda ciudadana regional sobre los problemas y los factores regionales de poder; sus responsables inmediatos; aunque sean proyección del centralismo.

Las regionales no incidirán en nada en función de avanzar hacia salir de las crisis nacional. Al contrario constituyen una regresión. El único beneficiario concreto de sus resultados será el madurismo que quedará como el hegemón de los chavismos. Pero permites para la confrontación con el proyecto madurista; en su dimensión regional y local. Sobre una agenda ciudadana de organización movilización y confrontación, concretamente, con los factores locales y regionales de poder; no ya como la proyección del poder central, presidencial, que son; aunque también; sino como estructura de poder regional y local; como los factores determinantes de las formas como la crisis nacional se concreta regional y localmente.

En las regionales hasta la última parroquia sufrirá la presión de las campañas candidaturales; y la masificación de la supuesta relación de las propuestas electorales con los problemas de la gente. Una masificación a la que sensorialmente no se sustraerá nadie; sea cual sea su actitud y disposición ante lo electoral en concreto. Un contexto político y socio-político propicio para un debate ciudadano; contrastante con lo electoral; sobre lo tangible de los problemas que la gente padece en su contexto vivencial y existencial; y sobre el Poder central, nacional, que los determinan.

La clave está en que se active  la consciencia de que, a partir de la protesta y la resistencia que ha habido; el escenario para avanzar elevando la confrontación al madurismo; al poder nacional;  es regional y local. En no dejarse entrampar en lo  electoral “regional”; que responde solo a las pragmáticas de las burocracias partidistas centrales. Ni confundir con supuestas estrategias “nacionales”; que no son sino manipulaciones y retóricas mediáticas

La clave de lo que resulte en ocasión de las regionales; está en no permitir sacar el debate y la confrontación políticas del contexto regional y local.

.- Impulsar la activación de un nuevo sujeto político; el liderazgo, el activismo; y las dinámicas socio-políticas, regionales, locales, sectoriales. 

Inmediatamente; solo con la emergencia y activación de un nuevo sujeto político; no, de “líderes nuevos” sustitutos e  iguales  a los de siempre; saldremos de la crisis política; del estancamiento en que hemos estado desde el 2015; y de la regresión en la que entramos con la constituyente madurista. Un nuevo sujeto político que no tiene nada que ver sino circunstancialmente  con estas elecciones regionales; ni, menos, con la pragmática participación de las burocracias partidistas en ellas.

Se trata de los líderes locales y regionales; de los verdaderos y auténticos líderes de base  religiosos, comunales, sociales profesionales. De los partidos regionales; de las asociaciones, clubes, movimientos, conjuntos gremios. Que pasen, de ser los activistas de base que son hoy, de las campañas de candidatos y burocracias partidistas “nacionales”; a ser los ´protagonistas de la política, regional; regionalizada.

Hablamos del sujeto político que se activó, espectacular  e históricamente; en las condiciones más restringidas imaginables el 16J cuando la Consulta Ciudadana. La mayor movilización espontanea de nuestra historia en simultánea en todas las parroquias del país. Y que; independientemente  de los resultados finales y del  efecto concreto de las regionales en la coyuntura; podría volverse  a activar en las primarias del 10S

 

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